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Análisis Colliers: La morosidad en contribuciones aumentó siete veces en 4 años

De acuerdo a un análisis de Colliers, el saldo deudor neto del impuesto territorial se multiplicó por siete entre 2022 y 2025.

El debate en torno al Plan de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico Social ha puesto en el centro de la discusión un alivio tributario largamente esperado: la eliminación de las contribuciones para la vivienda principal de los adultos mayores de 65 años. Esta medida busca reconocer el esfuerzo de una vida de trabajo y resguardar el patrimonio de quienes enfrentan ingresos reducidos en la vejez. Sin embargo, detrás de esta iniciativa existe una realidad cuantitativa que la discusión política no puede soslayar: el estado actual de la recaudación del impuesto territorial en Chile.

“Los datos de la Tesorería General de la República (TGR) para el período 2022-2025 revelan un deterioro sostenido en los niveles de cumplimiento. Tras el Reavalúo de Bienes Raíces No Agrícolas del año 2022, liderado por el Servicio de Impuestos Internos (SII), se esperaba una estabilización de los ingresos municipales. Los planes de gestión tributaria del SII de los últimos años, orientados a la modernización y al cierre de brechas de cumplimiento, permitieron incluso un crecimiento en el número de roles catastrales. No obstante, la práctica muestra un fenómeno distinto: comunas tradicionalmente cumplidoras han transitado hacia niveles de morosidad históricamente altos. A nivel nacional, el saldo deudor neto pasó de $63.000 millones en 2022 a $442.100 millones en 2025, lo que representa un incremento del 601%”, señala Ana López, Consultora del Área de Regularizaciones y Desarrollo de Colliers.

De acuerdo a la experta, “este salto no es homogéneo, pero sí generalizado. “Ejemplos emblemáticos ilustran la magnitud del fenómeno, como Maipú donde la deuda neta se elevó de $888 millones en 2022 a $6.636 millones en 2025 (crecimiento de 647%). Viña del Mar: que pasó de $1.382 millones a $9.037 millones (553% de aumento), y Las Condes: de $1.091 millones a $20.044 millones (1.737% de incremento), una de las comunas con mayor concentración de propiedades de alto valor”.

El análisis destaca que el aumento se observa incluso en comunas de altos ingresos, donde el Fondo Común Municipal (FCM) cumple un rol redistributivo clave. “Esto sugiere que el límite de tolerancia al pago del impuesto territorial se ha alcanzado en amplios segmentos de contribuyentes, agravado por la persistente inflación y la presión sobre los presupuestos familiares”.

Según López, en el gráfico realizado por Colliers con cifras de la Tesorería General de La República, la curva ascendente es uniforme a lo largo del territorio. “Todas las regiones registran incrementos superiores al 400% en el período, con casos extremos como Tarapacá (+977%) o La Araucanía (+594%). Este patrón apunta a factores estructurales más allá de particularidades locales: el impacto del reavalúo sobre avalúos fiscales, sumado a un contexto macroeconómico que ha erosionado la capacidad de pago de muchos hogares”.

Para la experta, el riesgo es evidente “diseñar políticas de alivio tributario, por más legítimas que sean, sobre una base de recaudación ya sometida a estrés severo puede amplificar los desequilibrios financieros de los municipios. La exención de contribuciones para adultos mayores de 65 años en su vivienda principal, si bien responde a un principio de justicia intergeneracional, debe calibrarse considerando la real capacidad de los gobiernos locales para absorber la pérdida de ingresos sin deteriorar servicios esenciales”.

López enfatiza que “no se trata de oponerse al beneficio, sino de dimensionar correctamente sus efectos. La cultura de pago del impuesto territorial se ha debilitado de manera significativa en los últimos cuatro años. Ignorar los niveles de morosidad de 2025 y su proyección, sería un error que las comunas chilenas, especialmente las más dependientes de la recaudación propia, no pueden permitirse. El éxito de cualquier plan de reconstrucción y desarrollo exige que los números cuadren no solo en el papel, sino en la salud financiera de quienes sostienen el sistema: los contribuyentes y los municipios”.

Perú recauda US$ 240 millones por hidrocarburos en primer trimestre de 2026

Ingresos por regalías de gas, petróleo y líquidos de gas natural reflejan el peso del sector energético en la economía nacional.

El Estado peruano recaudó US$ 240 millones por la producción de hidrocarburos durante el periodo enero-marzo de 2026, consolidando la relevancia del sector energético como fuente clave de ingresos fiscales.

Gas natural lidera la recaudación

Del total registrado, US$ 123.17 millones provinieron del gas natural, seguido por US$ 67.80 millones generados por los líquidos de gas natural y US$ 49.61 millones correspondientes a la producción de petróleo.

Estos resultados evidencian el rol predominante del gas en la matriz energética del país y su contribución a las finanzas públicas.

Desempeño mensual

Solo en marzo, los ingresos por hidrocarburos alcanzaron los US$ 89.5 millones. En este mes, el gas natural volvió a liderar con US$ 41.3 millones, seguido del petróleo con US$ 25.5 millones y los líquidos de gas natural con US$ 22.7 millones.

Importancia de las regalías

Las regalías representan la contraprestación económica que las empresas pagan al Estado por el derecho de explotar recursos como gas y petróleo. Estas se calculan en función del valor de la producción y los porcentajes establecidos en cada contrato.

En ese sentido, este mecanismo continúa siendo una fuente relevante de ingresos para el país, especialmente en contextos de alta demanda energética.

Aporte acumulado del sector

Durante todo el 2025, los ingresos por hidrocarburos ascendieron a US$ 1,197 millones. En términos históricos, desde 1993 hasta julio de 2025, la recaudación acumulada alcanza los US$ 27,616 millones, reflejando el aporte sostenido del sector al desarrollo económico del Perú.

Sector clave para la economía

El desempeño del sector hidrocarburos no solo impacta en la recaudación fiscal, sino también en la inversión, el empleo y la seguridad energética. En un contexto global marcado por volatilidad en los precios y tensiones geopolíticas, su rol estratégico se mantiene como uno de los pilares de la economía peruana.

Autopista del Norte obtiene la 2da estrella del Programa Huella de Carbono Perú

La empresa, que participa en el programa desde 2021, redujo 57.95 toneladas de gases contaminantes a lo largo de los más de 350 kilómetros de autopista que opera en las regiones de Lima, Áncash y La Libertad.

Autopista del Norte (Aunor), concesionaria de la Red Vial 4 (Pativilca – Santa – Trujillo y Puerto Salaverry – Empalme R01N), recibió la segunda estrella (Nivel 2) del Programa Huella de Carbono Perú, otorgado por el Ministerio del Ambiente, por las acciones concretas que viene implementando para reducir el impacto ambiental de sus operaciones. Este nivel de reconocimiento certifica además la evaluación y conformidad de los datos realizado por una empresa verificadora

El resultado es 57.95 toneladas de gases de efecto invernadero (GEI) reducidas en 2024, gracias a la implementación de medidas concretas de mitigación orientadas a hacer más eficiente y sostenible su operación. Entre las principales acciones destacan la puesta en funcionamiento de 201 luminarias solares en ocho óvalos de alto tránsito, que operan íntegramente con energía solar y sin conexión a la red eléctrica (por encargo del MTC); la implementación de paneles solares en su sede de Chimbote, para reducir el consumo de energía convencional; y la incorporación de vehículos eléctricos a su flota de supervisión, lo que permitió dejar de consumir más de 5,000 galones de gasolina durante el año.

“Cada una de las iniciativas que venimos implementando para hacer más eficiente y sostenible la operación, refleja nuestro compromiso con el entorno y con las comunidades del norte del país. Este reconocimiento nos confirma que vamos por el camino correcto y nos impulsa a seguir fortaleciendo estas acciones«, señaló Andrea Servellón, Líder de Sostenibilidad de Aunor.

El Programa Huella de Carbono Perú, impulsado por el Ministerio del Ambiente, permite a empresas y organizaciones medir sus emisiones y avanzar en su reducción de manera verificable, en línea con los compromisos del país frente al cambio climático. El sistema contempla cuatro niveles de reconocimiento: el primero corresponde al cálculo de la huella de carbono, mientras que el segundo exige además que la información sea revisada por un tercero independiente antes de su validación oficial. Aunor participa en esta iniciativa desde 2021, lo que refleja una trayectoria continua de gestión ambiental.

Con este reconocimiento, Aunor se alinea con los compromisos globales de sostenibilidad, en particular con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas orientados a la acción climática, el desarrollo de infraestructura responsable y la mejora de la calidad de vida en las comunidades.

El siguiente paso de la empresa es seguir incorporando mejoras que permitan reducir las emisiones optimizando el uso de energías alternativas, para así avanzar hacia una autopista cada vez más eficiente y responsable con su entorno.

Bolsa de Valores de Lima sube pese a caída de Wall Street

El mercado peruano avanza en terreno positivo mientras los índices de EE. UU. retroceden por tensiones geopolíticas y menor apetito de riesgo global.

La Bolsa de Valores de Lima (BVL) registró un desempeño positivo en la última jornada, en contraste con las pérdidas observadas en Wall Street, afectado por el estancamiento en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.

BVL en terreno positivo

El índice general de la BVL avanzó 0.19%, al pasar de 51,881 a 51,980 puntos, reflejando una mayor resiliencia del mercado local frente a la volatilidad internacional.

En la misma línea, el índice selectivo —que agrupa a las 15 acciones más negociadas— subió 0.46%, alcanzando los 1,340 puntos, impulsado por el desempeño de sectores clave vinculados a materias primas.

Wall Street retrocede por incertidumbre

En contraste, el NASDAQ Composite registró una caída de 0.32%, ubicándose en 24,757.80 puntos, en medio de un entorno de mayor cautela global.

Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la falta de avances en acuerdos entre Estados Unidos e Irán han elevado la incertidumbre, impactando el apetito por activos de riesgo y generando presión en los principales índices bursátiles internacionales.

Claves para invertir en la BVL

Invertir en la Bolsa de Valores de Lima requiere cumplir algunos criterios básicos. Es necesario ser mayor de edad y operar a través de una Sociedad Agente de Bolsa (SAB), entidad intermediaria encargada de ejecutar las operaciones.

Si bien no existe un monto mínimo obligatorio, especialistas recomiendan iniciar con al menos S/ 5,000 para cubrir costos asociados como comisiones y registros. Asimismo, se sugiere adoptar una estrategia de mediano a largo plazo, diversificar inversiones y evitar concentrar el capital en un solo activo.

En términos de rentabilidad, los retornos pueden variar según el perfil de inversión, aunque estimaciones del mercado apuntan a rendimientos cercanos al 10% anual en escenarios favorables.

Desacople parcial frente al entorno global

El avance de la BVL en un contexto adverso internacional refleja un desacople parcial, explicado por factores internos y por la exposición del mercado peruano a commodities, cuyos precios se mantienen en niveles elevados.

Este comportamiento reafirma el rol del mercado local como alternativa de inversión en escenarios de alta volatilidad global, aunque sujeto a los riesgos externos que continúan marcando la dinámica financiera internacional.

Prohibición de plaguicidas pondría en riesgo a 5 millones de agricultores en Perú

Especialista advierte que eliminar estos insumos afectaría la productividad agrícola, el empleo rural y el precio de los alimentos en el país.

El debate sobre la posible cancelación de plaguicidas en el Perú abre un frente crítico para la sostenibilidad del sector agrario. De acuerdo con el ingeniero agrónomo Ulises Osorio Ángeles, prescindir de estas herramientas podría impactar directamente a cerca de cinco millones de agricultores, además de generar efectos en la oferta de alimentos y el costo de vida.

Impacto económico y riesgo en la producción

El experto advierte que la agricultura representa alrededor del 6% del PBI nacional y emplea a más del 24% de la población económicamente activa en zonas rurales. En ese contexto, una reducción en la productividad derivada de la eliminación de plaguicidas podría traducirse en menor oferta de alimentos y presiones al alza en los precios de la canasta básica.

Asimismo, señala que más del 80% del agro nacional está compuesto por pequeños y medianos productores, quienes enfrentan limitaciones técnicas para adoptar alternativas inmediatas. Esto podría generar una caída en la producción, reducción de ingresos y debilitamiento de la actividad rural.

Falta de alternativas viables a gran escala

Osorio Ángeles sostiene que actualmente no existe un modelo agrícola que permita prescindir completamente de los plaguicidas sin afectar la productividad. En esa línea, menciona experiencias internacionales donde restricciones a insumos como el glifosato evidenciaron dificultades operativas, mayores costos y problemas de abastecimiento.

El especialista enfatiza que los plaguicidas autorizados pasan por evaluaciones técnicas rigurosas, por lo que el problema central radica en su uso inadecuado más que en su existencia.

Buenas prácticas como solución sostenible

Frente a este escenario, propone fortalecer la capacitación en el campo como medida clave. Entre las acciones recomendadas destacan la correcta dosificación, el uso de equipos de protección, la aplicación en horarios adecuados y la implementación de buenas prácticas agrícolas.

Además, subraya la necesidad de reforzar la supervisión en los mercados para evitar la comercialización de productos con residuos, así como impulsar certificaciones que garanticen la inocuidad alimentaria.

Debate regulatorio y llamado técnico

El análisis se da en el marco de una demanda que busca restringir el uso de ciertos plaguicidas en el país. Ante ello, el especialista exhorta al Tribunal Constitucional del Perú a sustentar cualquier decisión en criterios técnicos y evidencia científica.

En ese sentido, plantea que la regulación debe mantenerse en manos de entidades especializadas como el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú, con apoyo de organismos técnicos en salud y ambiente.

Sostenibilidad, empleo y seguridad alimentaria

El debate sobre los plaguicidas trasciende lo ambiental y se posiciona como un tema estratégico para el país. La sostenibilidad de la agricultura, el empleo rural y el acceso a alimentos dependen de decisiones equilibradas que integren productividad, salud pública y regulación técnica.