Con un crecimiento de casi el 3%, la logística y la manufactura nacional viven una transformación impulsada por la tecnología, eficiencia y sostenibilidad.
El sector de Transporte, Almacenamiento y Mensajería en el Perú creció 2,77% en febrero de 2026, impulsado por una mayor demanda de servicios logísticos, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Este comportamiento refleja la creciente importancia de la logística en el desempeño de los negocios, en un contexto donde la eficiencia operativa y la sostenibilidad se consolidan como factores clave de competitividad.
Actualmente, construir una cadena de suministro sostenible implica ir más allá de la optimización de costos. Supone integrar tecnología, trazabilidad y una planificación cada vez más precisa, así como una gestión eficiente de recursos que permita anticiparse a escenarios de alta demanda y operar con mayor resiliencia, sin perder de vista el impacto social y ambiental de las operaciones. Esta mirada es importante para industrias con operación regional, que necesitan responder con agilidad a mercados cada vez más dinámicos y exigentes.
En ese contexto, la sostenibilidad logística también empieza a medirse por la capacidad de sostener el nivel de servicio en periodos de alta presión operativa. Indicadores como entregas completas y a tiempo, exactitud de inventarios y reducción de reprocesos se han convertido en métricas clave para evaluar operaciones eficientes y responsables, especialmente durante campañas de alta demanda, donde cualquier desviación impacta directamente en costos, servicio y satisfacción del cliente.
“La sostenibilidad obliga a las empresas a repensar cómo diseñan, operan y conectan sus procesos. Hoy, la logística ha dejado de ser solo operativa para convertirse en un socio estratégico del negocio, capaz de optimizar la cadena de suministro y recursos, asegurar continuidad operativa y responder con agilidad a la demanda en el largo plazo”, señala Riky Del Castillo, gerente de Negocios de Logística de Yobel en Perú.
El ejecutivo explica que avanzar hacia una cadena de suministro sostenible requiere una mirada integral que combine distintos frentes de acción. “Esto incluye la adopción de tecnología y el uso de data para lograr visibilidad en tiempo real, una mejor toma de decisiones y mayor capacidad de anticipación; así como el uso de herramientas de analítica e inteligencia artificial para optimizar rutas, consolidar carga y reducir incidencias”, indica. A ello se suma la importancia de contar con procesos certificados que respalden el compromiso con la seguridad, la calidad y los estándares internacionales.
“Integrar sostenibilidad en la logística no solo reduce impactos y optimiza recursos; hoy es un requisito clave para acceder a proyectos de mayor escala y mantener la competitividad en un entorno cada vez más exigente”, añade Del Castillo.
En un contexto de crecimiento sostenido del sector, la sostenibilidad se consolida como un motor de cambio en la cadena de valor, impulsando decisiones logísticas más anticipadas, procesos más transparentes y una gestión orientada a fortalecer la eficiencia operativa, la seguridad y las buenas prácticas que hoy demanda el mercado.









