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Zonas Económicas Especiales: el desafío del Perú para acelerar la industrialización y atraer inversión privada

Las ZEE buscan convertirse en una herramienta para impulsar manufactura, exportaciones y desarrollo productivo, aunque su impacto aún es limitado frente al potencial regional.

Las exportaciones manufactureras del Perú alcanzaron los US$17,965 millones en 2025, un crecimiento de 4% frente al año anterior y un monto cinco veces superior al registrado en el 2000, cuando llegaron a US$3,800 millones, según cifras del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Sin embargo, pese a esta evolución, la participación industrial peruana todavía mantiene una brecha frente a economías que han utilizado políticas de desarrollo productivo para fortalecer su capacidad exportadora.

En este escenario, la industrialización continúa siendo uno de los principales retos para el país, debido a su impacto en la generación de empleo, encadenamientos productivos y crecimiento regional. Desde el sector privado y el Estado existe el objetivo de impulsar una mayor transformación de materias primas y desarrollar actividades manufactureras con mayor valor agregado.

Las Zonas Económicas Especiales como estrategia para atraer industria

Una de las herramientas utilizadas por diversos países para acelerar procesos de industrialización son las Zonas Económicas Especiales (ZEE), espacios donde se aplican condiciones diferenciadas para facilitar la inversión, el comercio y el desarrollo empresarial. El Banco Mundial las define como áreas delimitadas dentro de un país donde las reglas para hacer negocios pueden ser más flexibles que en el resto del territorio nacional.

Estas zonas buscan reducir barreras que afectan la inversión, como limitaciones regulatorias, problemas de infraestructura, dificultades logísticas o restricciones para acceder a mercados internacionales. La experiencia internacional muestra casos exitosos, como China, donde las ZEE fueron parte del proceso de expansión industrial y apertura económica, aunque también existen experiencias donde no lograron los resultados esperados por falta de planificación y condiciones adecuadas.

De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), existen miles de ZEE alrededor del mundo. Asia concentra la mayor cantidad de estos espacios, seguida por América Latina, donde se han utilizado como instrumentos para atraer capital, promover exportaciones y desarrollar sectores productivos.

Perú cuenta con ZED y una zona franca, pero con resultados todavía reducidos

En el caso peruano, actualmente existen tres Zonas Económicas de Desarrollo (ZED) ubicadas en Matarani, Ilo y Paita, además de la Zofratacna. La principal diferencia es que la zona franca tiene un enfoque comercial, mientras que las ZED están orientadas a actividades productivas y exportadoras.

El desarrollo de estas iniciativas tiene antecedentes desde 1989, cuando se creó la Zona de Tratamiento Especial para Tacna. Posteriormente surgieron los Centros de Exportación, Transformación, Industria, Comercialización y Servicios (Ceticos), que años después fueron transformados en Zonas Económicas de Desarrollo bajo un nuevo marco normativo.

Además, existen iniciativas para ampliar este modelo con nuevos espacios en regiones como Tumbes, Loreto, Puno y Cajamarca, así como propuestas vinculadas a nuevas zonas francas en Chimbote y Lambayeque.

El limitado impacto de las ZEE abre el debate sobre una nueva etapa

Pese a los avances normativos, el impacto económico de estas zonas todavía es reducido. Un informe de BBVA Research señala que las ZEE representaron apenas el 0.12% de las exportaciones peruanas en 2024, con US$88.5 millones, mientras que las importaciones vinculadas alcanzaron US$171.3 millones, una cifra pequeña frente al comercio exterior total del país.

Con el objetivo de revertir esta situación, en 2025 se aprobó la creación de las Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP), un nuevo esquema que permite la participación directa de empresas privadas en la gestión de estos espacios con facilidades aduaneras y fiscales. Bajo este marco se establecieron nueve zonas vinculadas a Chancay, Huacho, Ancón, Huaral, Aucallama, Callao, Iñapari, Concepción y Puno.

El nuevo modelo busca aprovechar la inversión privada para desarrollar polos industriales conectados con infraestructura logística y mercados internacionales.

La experiencia internacional muestra que los incentivos no son suficientes

Durante la Expo SNI Industria 2026, organizada por la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), especialistas analizaron las oportunidades y desafíos de las Zonas Económicas Especiales para el Perú. Uno de los casos destacados fue Costa Rica, país que cuenta con más de 50 zonas francas operadas por privados y donde la zona franca de Coyol se convirtió en un referente regional en manufactura médica y tecnológica.

Alberto Trejos, exministro de Comercio Exterior de Costa Rica, señaló que las ZEE pueden ser determinantes cuando están alineadas con ventajas competitivas específicas, infraestructura adecuada y capacidades productivas. Sin embargo, advirtió que contar con un régimen especial no garantiza resultados si no existe capital humano, logística eficiente y un ecosistema favorable para los negocios.

En ese sentido, el Perú cuenta con factores que podrían favorecer el desarrollo de nuevas industrias, como su ubicación estratégica, acuerdos comerciales internacionales, disponibilidad energética y recursos naturales, aunque requiere fortalecer capacidades para atraer inversiones de mayor complejidad.

Competitividad, capital humano y planificación serán claves para el éxito

El Banco Mundial plantea que el éxito de una Zona Económica Especial depende de varios factores: una ubicación adecuada cercana a puertos o aeropuertos, un entorno empresarial favorable, participación del sector privado y capacidad para generar beneficios económicos más allá del área donde opera.

Asimismo, recomienda evitar errores como la falta de planificación, la creación de zonas sin demanda empresarial, marcos regulatorios débiles o problemas de sostenibilidad ambiental y social.

Para el Perú, el desafío será pasar de la creación de zonas con incentivos a la construcción de verdaderos ecosistemas industriales capaces de atraer inversión, generar empleo especializado y ampliar la participación del país en cadenas globales de valor.

Combustible bajo presión: el ahorro va sobre ruedas

Por Eduardo Hidalgo, Director de Vehículos y Power Solutions de Scania Perú

Cuando el precio del combustible sube, el transporte lo siente antes que nadie. No es una variable más en la hoja de costos: define márgenes, tarifas, competitividad y continuidad operativa. En un país donde la logística conecta minas, puertos y ciudades, ahorrar combustible dejó de ser una buena práctica. Hoy es una condición para operar con eficiencia.

La respuesta no puede limitarse a esperar que el mercado se estabilice. El transportista necesita tomar control de lo que sí puede gestionar: configuración del vehículo, tecnología, mantenimiento, capacitación del conductor y análisis de datos. La eficiencia no aparece por suerte; se diseña minuciosamente.

El primer paso es elegir el vehículo correcto para la operación correcta. No consume igual una unidad de larga distancia que una orientada a minería o distribución urbana. Ruta, carga, altitud, velocidad promedio, frecuencia de paradas, tipo de terreno, entre otros deben definir la configuración, hoy la modularidad se ha convertido en el principal atributo de valor al momento de invertir en un vehículo. Comprar potencia sin criterio técnico puede salir caro y sobredimensionar una unidad, también, por eso, la rentabilidad está en poder configurar el vehículo a la medida de las necesidades que tiene el negocio.

La tecnología ya hace buena parte del trabajo. Trenes motrices más eficientes, cajas automatizadas, sistemas de gestión de flotas, conectividad y monitoreo permiten reducir consumos sin sacrificar desempeño. En el caso de Scania Super, el ahorro de combustible es desde 6% frente a generaciones anteriores de la marca en operaciones de largo recorrido y, dependiendo de la conducción, puede llegar a cifras de dos dígitos. En transporte, ese resultado habla de rentabilidad comprobada y verificada por clientes que prueban las unidades de demostración y las comparan en las mismas condiciones con sus unidades de siempre.

Pero la máquina no trabaja sola. Un conductor capacitado puede convertir una buena unidad en una operación sobresaliente. Manejar de forma predictiva, evitar aceleraciones innecesarias, respetar rangos óptimos de revolución, controlar ralentí y anticipar frenadas impacta directamente en el consumo. A ello se suma el mantenimiento preventivo: filtros, presión de neumáticos, alineamiento, lubricantes y calibraciones no son detalles menores, son eficiencia convertida en dinero.

También necesitamos mejores políticas públicas. El país requiere reglas claras para renovar flotas, infraestructura adecuada, combustibles de mejor calidad, incentivos a tecnologías más limpias y corredores logísticos que reduzcan tiempos muertos. La eficiencia no debe ser solo tarea del transportista; debe ser una política de competitividad nacional.

En tiempos de presión sobre los combustibles, el peor error es mirar solo el precio del galón o basarse en el precio del vehículo; lo correcto es saber cuánto va a costar esa unidad en sus años de operación y ahí es donde Scania marca la diferencia en favor de los costos operativos de los transportistas. Es importante conocer cuánto valor genera cada galón consumido, cuánto representa cada parada inesperada, qué tan confortable y seguro se siente el conductor para rendir eficientemente lo máximo posible. Ahí se juega hoy el futuro del transporte: operaciones más inteligentes, vehículos mejor configurados, conductores más preparados y decisiones públicas que entiendan que mover al Perú exige hacerlo con eficiencia.

¿Cómo gestionar los dólares de tu empresa después de las elecciones?

Los periodos de volatilidad posteriores a las elecciones representan una oportunidad para fortalecer la gestión financiera de las empresas.

La culminación de un proceso electoral suele generar movimientos en los mercados financieros, especialmente en el tipo de cambio. En el Perú, la incertidumbre política puede reflejarse rápidamente en la cotización del dólar, impactando directamente en las finanzas de empresas que realizan operaciones en moneda extranjera.

Ante este escenario, las organizaciones deben priorizar la planificación financiera y evitar decisiones impulsadas por la volatilidad del mercado. Así lo señala Matías Maciel, CFO y cofundador de Rextie, quien comparte una serie de recomendaciones para gestionar eficientemente los dólares de una empresa durante el periodo post electoral.

“En momentos de incertidumbre, el objetivo no debe ser predecir hacia dónde irá el dólar, sino construir una estrategia financiera sólida que permita proteger la liquidez y mantener la estabilidad operativa del negocio”, explica Maciel.

1. Analizar el flujo de caja antes de tomar decisiones

Antes de comprar o vender dólares, es fundamental revisar las necesidades de caja de la empresa. La decisión debe responder a obligaciones reales del negocio y no a la incertidumbre del mercado.

2. Revisar las obligaciones en moneda extranjera

Las empresas con importaciones, proveedores internacionales o créditos en dólares deben identificar sus próximos vencimientos y evaluar cómo una variación del tipo de cambio puede afectar sus costos y rentabilidad.

3. Planificar para proteger la liquidez

La planificación permite evitar compras o ventas de dólares de último minuto a precios poco favorables. Programar las operaciones cambiarias ayuda a reducir el impacto de la volatilidad.

4. Tomar decisiones basadas en información

Monitorear el mercado y utilizar datos para definir el momento de una operación cambiaria puede generar ahorros importantes. Actuar por especulación suele incrementar los riesgos financieros.

5. Aprovechar la tecnología financiera

Las plataformas digitales de cambio de divisas permiten acceder a mejores tipos de cambio, agilizar operaciones y optimizar la gestión financiera de las empresas.

6. Disciplina financiera para enfrentar la incertidumbre

Los periodos de volatilidad posteriores a las elecciones representan una oportunidad para fortalecer la gestión financiera de las empresas. Una adecuada planificación, el seguimiento constante de las obligaciones en moneda extranjera y el uso de herramientas tecnológicas permiten tomar mejores decisiones y reducir riesgos.

«Las compañías que trabajan con información, planifican sus obligaciones en moneda extranjera y utilizan herramientas tecnológicas adecuadas estarán mejor preparadas para afrontar la incertidumbre y continuar creciendo de manera sostenible», concluye Matías Maciel, CFO y cofundador de Rextie.

En sus 130 aniversario, la SNI entrega Medalla al Mérito Industrial a Jorge Rodríguez Rodríguez, fundador del Grupo Gloria

El gremio también se reconoció a su gerente comercial Orlando Ganoza Price, por su destacada labor.

La conmemoración del 130 aniversario de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) fue también un tributo a quienes, con visión, liderazgo y compromiso, han contribuido al desarrollo de la industria y al crecimiento del Perú.

En ese marco, Jorge Rodríguez Rodríguez, fundador del Grupo Gloria, recibió la Medalla al Mérito Industrial 2026 en la ceremonia conmemorativa que contó con la participación del presidente de la República, José María Balcázar; el presidente de la SNI, Felipe James; el ministro de la Producción, César Quispe; y el director emérito y presidente del Consejo de la Orden de la Medalla al Mérito Industrial e Institucional de la SNI, George Schofield.

Nacido en Arequipa, Jorge Rodríguez Rodríguez es uno de los empresarios más destacados del Perú, cuya trayectoria ha estado marcada por el esfuerzo, la perseverancia y una visión de largo plazo.

Inició su vida profesional en la fábrica de leche Gloria en la Ciudad Blanca y posteriormente fortaleció sus conocimientos gracias a una beca otorgada por el gobierno británico, experiencia que contribuyó a consolidar su liderazgo empresarial. Junto a su hermano, Vito Rodríguez Rodríguez, emprendió una empresa de transportes que se convirtió en el punto de partida de una notable trayectoria empresarial.

A lo largo de los años, su visión estratégica impulsó la fundación y crecimiento del Grupo Gloria, transformándolo en un importante conglomerado empresarial con presencia internacional y empresas emblemáticas como Gloria, Yura, Trupal y Casa Grande, generando inversión, empleo y desarrollo para el país.

Este reconocimiento cobra especial significado considerando la histórica relación entre Gloria con la SNI. Gloria es asociada del gremio desde 1942 y ha acompañado, a lo largo de más de ocho décadas, el fortalecimiento de la industria, así como de la institución gremial.

Mérito Institucional

En tanto, la Medalla al Mérito Institucional fue otorgada a Orlando Gonzalo Ganoza Price, gerente comercial y de marketing de la SNI que, gracias a su trabajo y compromiso, contribuye al crecimiento del gremio empresarial.

Ganoza Price cuenta con 20 años de experiencia en las principales asociaciones empresariales del país, ha liderado misiones comerciales para posicionar productos peruanos en los mercados internacionales y fue docente en la Universidad del Pacífico.

Desde hace 7 años está a cargo de la gerencia de Comercial y Marketing de la SNI, en la que lidera la generación de nuevos productos y servicios, siendo responsable de las áreas de Servicio al Cliente, Afiliaciones, Auspicios, Sedes Descentralizadas y Eventos.

De esta manera, en el marco de su 130 aniversario, la Sociedad Nacional de Industrias reconoce y pone en valor el esfuerzo de los empresarios y trabajadores que impulsan el crecimiento de la industria nacional y generan oportunidades para millones de peruanos.

 

IPE: Empleo en Lima Metropolitana registra su mayor crecimiento desde 2010

Empleo en la capital aumentó 6.7% en marzo-mayo 2026, su tasa más alta desde el primer trimestre de 2010, excluyendo el rebote postpandemia. PBI creció 3.7% en abril, impulsado por el dinamismo de obras privadas en el sector construcción y la venta de vehículos en el sector comercio.

La población ocupada en Lima Metropolitana aumentó 6.7% en el trimestre marzo – mayo 2026, equivalente a la creación de más de 368 mil puestos de trabajo frente al mismo periodo del año previo. Por su parte, la economía peruana creció 3.7% en abril, por encima de marzo (+3.2%), ante un mayor dinamismo de actividades no primarias, principalmente la construcción y el comercio.

Empleo en Lima Metropolitana crece a su mayor tasa desde 2010

  • El empleo en Lima Metropolitana se incrementó 6.7% en marzo-mayo de 2026, su tasa más alta desde el primer trimestre de 2010 (+7.2%), excluyendo la recuperación postpandemia. Este resultado equivale a la creación de 368 mil puestos de trabajo, según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN).
  • El avance fue impulsado por el empleo adecuado, que incluye personas que trabajan 35 horas o más a la semana y perciben ingresos por encima de una canasta mínima de consumo cercana a S/ 1,300. Esta categoría creció 9.6%, la tasa más alta en lo que va del año. En tanto, el subempleo –que representa el empleo de menor calidad– aumentó 1.5%, menor al ritmo del mes pasado (+3.0%).
  • El empleo juvenil (de 14 a 24 años) en Lima aumentó 4.4% en marzo-mayo, acumulando cinco registros consecutivos con tasas positivas. Sin embargo, aún hay 140 mil jóvenes menos trabajando en comparación con el nivel prepandemia.
  • Según sectores, el crecimiento del empleo en la capital estuvo liderado por comercio (+7.7%) y servicios (+6.1%), que sumaron 92 mil y 192 mil nuevos trabajadores, respectivamente.
  • El ingreso promedio por trabajo en la capital ascendió a S/ 2,317, lo que representa un incremento anual de 3.5% en términos reales, es decir, considerando el efecto de la inflación. Con ello, la masa salarial –la suma de todos los salarios de los trabajadores– aumentó 10.4% en términos reales, la cuarta tasa a doble dígito en el año.

La economía se aceleró en abril por mejores resultados en construcción y comercio

  • En abril de 2026, el PBI creció 3.7% respecto del mismo mes del año anterior, superior al resultado de marzo (+3.2%), debido al mayor dinamismo de los sectores no primarios, en especial la construcción y el comercio. En contraste, las actividades primarias acumularon tres meses en negativo.
  • El PBI no primario avanzó 5.2%, superior al mes previo (marzo: +4.5%). El avance se explica por el dinamismo de la construcción, que creció 12.9% ante una mayor ejecución de obras privadas, reflejada en el incremento del consumo de cemento (+13.9%), y una mayor ejecución de obras públicas (+11.2%), principalmente de autoridades subnacionales.
  • A esto, se sumaron las alzas de los sectores de consumo, como comercio y servicios. El primero se incrementó en 7.3%, su mejor resultado desde marzo de 2022, favorecido por un mayor dinamismo en la venta de vehículos livianos, pesados y menores, que aumentó 25.2%. Por su parte, los servicios crecieron 2.8%, favorecido por el desempeño del rubro de restaurantes (+4.6%) por un mayor consumo en todas sus categorías.
  • En tanto, el PBI primario cayó 1.6% y acumuló tres meses en negativo. Esto se explicó por una menor producción de hidrocarburos (-24.8%), que acumuló su segunda caída a doble dígito, ante la presencia de problemas operativos. La reducción en la producción de gas natural (-28.9%) y líquidos de gas natural (-14.5%) se vinculó al mantenimiento temporal programado de la Planta Melchorita, que afectó las operaciones de Pluspetrol.
  • A ello se sumaron las caídas en agro y minería metálica. De un lado, el agro cayó 1.6% debido a la menor cosecha de productos como aceituna, papa y café debido a las condiciones climáticas desfavorables. Por su parte, la minería se redujo ligeramente en 0.3%, debido a la menor producción de zinc (-20.2%) y de plomo (-17.8%), en ambos casos por la extracción de volúmenes con menor contenido de mineral. Esto fue parcialmente contrarrestado por la mayor producción de cobre (+4.3%) en Antamina (Áncash) y Quellaveco (Moquegua), y de oro (+4.4%) en Yanacocha (Cajamarca).

Perspectivas de crecimiento

  • Hacia mayo, los indicadores adelantados de la economía muestran resultados mixtos. La demanda total de electricidad creció 5.7% (abril: 4.9%), su incremento más alto desde mayo de 2023 (+6.1%), impulsada por el consumo de los usuarios regulados (hogares y pequeñas empresas), que aumentó 9.9% (abril: 7.2%). En cambio, la demanda de las empresas mineras se redujo 2.9%. Asimismo, el índice de Big Data de Consumo de BBVA Research moderó su crecimiento de 13.1% en abril a 9.4% en mayo, principalmente por menores compras con tarjetas en los rubros de educación y entretenimiento.
  • En los próximos meses, la economía enfrentará diversos riesgos. En el ámbito local, entre abril y mayo, la confianza empresarial se situó en terreno pesimista debido a la incertidumbre asociada al proceso electoral. En la segunda mitad del año, el crecimiento de la inversión estará sujeto a los resultados electorales oficiales y su impacto sobre la recuperación de las expectativas. En el ámbito externo, el alza de precios de los combustibles ante la coyuntura geopolítica podría deteriorar la capacidad adquisitiva de las familias: la inflación llegó a 3.9% en mayo y continuaría por encima del rango meta durante el resto del año.
  • En ese contexto, el IPE presentará el 16 de julio la actualización de sus proyecciones macroeconómicas, incorporando el balance de riesgos locales e internacionales que enfrentará la economía entre 2026 y 2027.