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Ositrán advierte que caso Chancay podría sentar precedente sobre regulación de infraestructura privada

El abogado de Ositrán, Víctor García Toma, señaló que el conflicto con Cosco Shipping no se limita a tarifas de supervisión, sino al alcance del control estatal sobre servicios portuarios de uso público.

El Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán) mantiene su posición para ejercer funciones de supervisión sobre el megapuerto de Chancay, administrado por COSCO SHIPPING Ports Limited. La controversia gira en torno a si el terminal, pese a tener titularidad privada, debe estar sujeto al marco regulatorio aplicable a infraestructura de uso público.

Víctor García Toma, abogado de Ositrán y expresidente del Tribunal Constitucional, sostuvo que el punto central del proceso no es únicamente la condición privada de la infraestructura, sino la naturaleza del servicio que prestará el puerto. Según explicó, el terminal atenderá actividades vinculadas al comercio exterior y al transporte marítimo, por lo que corresponde la participación del organismo regulador.

Titularidad privada no elimina control estatal, señala defensa de Ositrán

García Toma indicó que el marco peruano diferencia entre propiedad privada y servicios de uso público. En esa línea, afirmó que reconocer la inversión privada no implica eliminar las competencias de los organismos reguladores encargados de supervisar la calidad del servicio, proteger a los usuarios y garantizar condiciones adecuadas de operación.

El representante legal comparó la situación con otros terminales portuarios del país que, pese a contar con participación privada o extranjera, se encuentran bajo supervisión estatal. A su juicio, permitir que Chancay opere sin fiscalización generaría una excepción dentro del sistema portuario nacional.

Apelación cuestiona decisión judicial favorable a Cosco Shipping

El conflicto llegó al Poder Judicial luego de que una sentencia inicial respaldara la posición de Cosco Shipping, al considerar que la intervención de Ositrán podía afectar derechos vinculados a la propiedad y la libertad de empresa.

García Toma cuestionó dicha resolución y señaló que la apelación presentada busca defender el rol de los organismos reguladores dentro del modelo económico peruano. Según sostuvo, la presencia de estas entidades no representa una barrera para la inversión privada, sino un mecanismo para asegurar reglas claras y equilibrio entre empresas, Estado y usuarios.

Caso Chancay abre debate sobre inversión y regulación

Para el abogado, la discusión alrededor del megapuerto refleja un desafío mayor sobre cómo debe funcionar la relación entre inversión privada e institucionalidad pública en proyectos estratégicos.

Asimismo, afirmó que el desarrollo de infraestructura de gran escala requiere seguridad jurídica, pero también una supervisión efectiva que permita garantizar el interés público. En ese sentido, consideró que el resultado del proceso podría marcar un precedente para futuros proyectos de infraestructura en el país.

MEF defiende crédito suplementario de S/ 9 mil millones para inversiones y prevención ante El Niño

El ministro Rodolfo Acuña aseguró que los recursos permitirán atender obligaciones, financiar proyectos de infraestructura y reforzar la capacidad de respuesta frente a emergencias climáticas.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) defendió el proyecto de crédito suplementario por más de S/ 9 mil millones que se encuentra en evaluación del Congreso de la República, al señalar que los recursos permitirán fortalecer la inversión pública, atender compromisos pendientes y financiar acciones preventivas ante un eventual Fenómeno de El Niño.

Durante su presentación ante la Comisión de Presupuesto del Parlamento, el titular del MEF, Rodolfo Acuña, explicó que la propuesta incorpora partidas destinadas a negociaciones colectivas, gratificaciones para trabajadores CAS, intervenciones frente a eventos climáticos, los Juegos Panamericanos y proyectos de infraestructura.

El ministro detalló que una parte relevante de los recursos será orientada a intervenciones de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), principalmente para trabajos relacionados con prevención de inundaciones, atención de quebradas y obras destinadas a reducir riesgos en regiones vulnerables del norte del país.

“Ya sabemos que viene un tema muy fuerte con el Fenómeno de El Niño y cada gobierno regional y local tiene que comenzar a hacer los trabajos de descolmatación y prevención que correspondan”, señaló Acuña.

MEF responde a cuestionamientos sobre crecimiento económico

Durante su exposición, el titular del MEF también respondió a las críticas sobre el desempeño reciente de la economía peruana, luego de que el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, calificara de “pálido” el crecimiento económico registrado en abril, que llegó a 3,7%.

Acuña sostuvo que las medidas impulsadas por el Ejecutivo buscan fortalecer la actividad económica y generar mejores condiciones para el desarrollo de mediano plazo. En esa línea, destacó la reducción del déficit fiscal de 2,2% a 1,6% y el incremento de la recaudación tributaria, que registra un avance cercano al 18% frente al año anterior.

Según explicó, el crédito suplementario forma parte de las acciones orientadas a cerrar brechas de infraestructura y mejorar la capacidad de ejecución de proyectos públicos.

Recursos para enfrentar posibles emergencias climáticas

Respecto a los riesgos asociados a un eventual Fenómeno de El Niño, Acuña aseguró que el país cuenta con herramientas financieras para responder ante escenarios de emergencia.

El ministro indicó que existen créditos contingentes por US$ 2.500 millones destinados a atender posibles impactos derivados de eventos climáticos. Asimismo, remarcó que las obras de prevención requieren planificación y ejecución progresiva debido a la magnitud de los proyectos.

“Las grandes obras no se hacen en tres meses y el fenómeno lo tenemos a la vuelta de la esquina, pero estamos preparándonos con los recursos disponibles”, afirmó.

Acuña recordó que anteriores eventos climáticos generaron importantes pérdidas económicas, especialmente en regiones como Piura, por lo que consideró prioritario avanzar con medidas de mitigación y prevención.

Gratificaciones CAS tendrán aplicación progresiva

Sobre los beneficios laborales para trabajadores bajo el régimen CAS, el ministro explicó que la propuesta contempla una implementación gradual debido al impacto fiscal que tendría una aplicación inmediata.

Según detalló, cubrir completamente gratificaciones y CTS para este grupo de trabajadores demandaría alrededor de S/ 3.400 millones, monto que actualmente no se encuentra disponible en el presupuesto público.

“La idea es dejar una ruta de atención salarial progresiva, pero también garantizar recursos para concluir proyectos de inversión que siguen inconclusos en distintas regiones del país”, manifestó.

Finalmente, Acuña destacó los resultados del road show realizado en España para promover inversiones en el Perú y señaló que existe interés de capital extranjero en participar en proyectos vinculados a infraestructura y desarrollo económico.

Petroperú recibirá US$500 millones para sostener operaciones y avanzar en reestructuración

El primer tramo de la línea de financiamiento de hasta US$2.000 millones permitirá asegurar la compra de crudo y la continuidad de las refinerías mientras la empresa estatal busca incorporar inversión privada.

Petroperú recibirá en junio el primer desembolso de US$500 millones correspondiente a una línea de financiamiento de hasta US$2.000 millones destinada a respaldar la operación de la empresa estatal y acompañar su proceso de reestructuración financiera.

El anuncio fue realizado por el presidente ejecutivo de ProInversión, Luis del Carpio, quien explicó que los recursos permitirán garantizar la compra de crudo necesario para mantener operativas las refinerías de Petroperú y asegurar la producción de combustibles para el mercado nacional.

Durante su participación en el Encuentro Económico Región Loreto, organizado por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Del Carpio señaló que el financiamiento será canalizado mediante una sociedad de propósito especial encargada de ejecutar el mecanismo financiero aprobado para la petrolera estatal.

“En el transcurso de este mes se da el primer tramo del financiamiento de US$500 millones que se le ha confiado a ProInversión a través de una sociedad de propósito especial para poner en funcionamiento a Petroperú, para comprar crudo, para que las refinerías funcionen y produzcan”, indicó.

Financiamiento busca asegurar continuidad operativa

El titular de ProInversión sostuvo que el respaldo financiero permitirá mantener el abastecimiento de petróleo para las principales instalaciones de Petroperú, cuya operación tiene un papel estratégico en la cadena de suministro de combustibles del país.

Asimismo, detalló que los siguientes desembolsos de la línea de financiamiento se completarían entre julio y agosto. Según explicó, la continuidad de las operaciones resulta especialmente relevante para regiones como la Amazonía, donde la empresa participa en el abastecimiento energético de diversas actividades económicas.

Petroperú abrirá espacio a inversión privada

Como parte del proceso de transformación de la empresa estatal, Del Carpio anunció que en julio se presentarán los llamados “bloques patrimoniales”, una estructura que agrupará activos y unidades de negocio con potencial para atraer capital privado.

La estrategia busca que Petroperú pueda contar con nuevas fuentes de financiamiento y mejorar su gestión mediante la participación de inversionistas y socios estratégicos, reduciendo la dependencia exclusiva de recursos públicos.

“Vamos a presentar los bloques patrimoniales que van a constituir las unidades de negocio que saldrán a buscar capital privado para mejorar la gestión de Petroperú. Ya no solamente el Estado es el que coloca el dinero, sino también inversionistas privados”, señaló.

Finalmente, Del Carpio indicó que los avances del proceso de recuperación de la petrolera serán comunicados a las próximas autoridades de gobierno, con el objetivo de dar continuidad a las medidas planteadas para fortalecer la empresa estatal.

Megapuerto de Chancay redefine la competencia portuaria en Sudamérica con tecnología y conexión con Asia

La infraestructura operada por COSCO SHIPPING Ports incorpora automatización, red 5G y capacidad para recibir grandes embarcaciones, reforzando el papel del Perú como nuevo eje logístico del Pacífico.

El megapuerto de Chancay se consolida como una de las principales apuestas de infraestructura logística del Perú y un nuevo punto estratégico para el comercio marítimo internacional. Operado por la compañía china COSCO SHIPPING Ports Limited, el terminal destaca por incorporar tecnología avanzada que busca elevar la eficiencia operativa y posicionar al país dentro de las principales rutas comerciales del océano Pacífico.

La infraestructura funciona bajo el concepto de “Smart Port” o puerto inteligente, integrando una red 5G para la coordinación de operaciones en tiempo real, grúas automatizadas y vehículos eléctricos autónomos para el traslado de contenedores. Estas herramientas permiten optimizar procesos, reducir tiempos operativos y mejorar la productividad frente a los modelos tradicionales de la región.

Además, el terminal cuenta con sistemas tecnológicos orientados a la seguridad y trazabilidad de la carga, como reconocimiento facial y dispositivos de identificación por radiofrecuencia. Estas soluciones fortalecen el control de accesos y operaciones, convirtiendo a Chancay en uno de los complejos portuarios con mayor nivel de digitalización en América Latina.

Una nueva conexión comercial con Asia-Pacífico

Uno de los principales atributos del megapuerto es su ubicación estratégica en la costa peruana. La profundidad de su bahía permite recibir buques portacontenedores de gran capacidad, capaces de movilizar hasta 24 mil contenedores por viaje, una característica que amplía las posibilidades del Perú para integrarse a las principales cadenas logísticas globales.

El proyecto también apunta a fortalecer la conexión comercial entre Sudamérica y los mercados de Asia-Pacífico, especialmente con economías como China, Japón y Corea del Sur. La reducción de tiempos de transporte hacia estos destinos representa una ventaja para los exportadores, al disminuir costos logísticos y mejorar la competitividad de los productos peruanos y regionales.

Con la entrada en operación del terminal, los tiempos de traslado hacia Asia podrían reducirse de aproximadamente 40 a 28 días, debido a una ruta más directa y con menor dependencia de escalas intermedias. Este cambio modifica la dinámica del comercio marítimo en la región y abre nuevas oportunidades para empresas vinculadas a minería, agroexportación e industria.

Chancay impulsa la transformación del mapa portuario regional

El desarrollo del megapuerto también genera presión competitiva sobre otros terminales del Pacífico sudamericano. En Chile, por ejemplo, la expansión de Chancay plantea nuevos desafíos para puertos como Puerto de San Antonio y Puerto de Valparaíso, que deberán avanzar en procesos de modernización para mantener su participación en las rutas comerciales internacionales.

La capacidad de Chancay para atender embarcaciones de mayor tamaño y operar con sistemas automatizados está llevando a navieras y operadores logísticos a evaluar nuevas rutas y esquemas de distribución en la costa del Pacífico.

En este escenario, el Perú busca convertir al megapuerto en un nodo logístico regional, aprovechando su ubicación geográfica y su capacidad tecnológica para atraer mayores flujos comerciales e inversiones vinculadas al transporte y la infraestructura.

La infraestructura que salva vidas sin aparecer en las noticias

Por Antonio Herrera C.

Cuando se habla de infraestructura en salud, la conversación suele concentrarse en grandes hospitales, modernos equipos médicos o ambiciosos proyectos de construcción. Son obras visibles, necesarias y muchas veces simbólicas. Sin embargo, existe otra infraestructura, mucho menos mediática, que salva vidas todos los días sin ocupar titulares ni ceremonias de inauguración. Es una infraestructura silenciosa, pero fundamental para que las personas puedan acceder oportunamente a los servicios que necesitan.

La experiencia nos ha enseñado que la salud no depende únicamente de la calidad de la atención médica. También depende de la capacidad que tiene una persona para llegar a tiempo a esa atención. Y en ese recorrido intervienen factores que muchas veces pasan desapercibidos: una carretera en buen estado, un sistema de transporte eficiente, un centro de atención primaria cercano, una red de agua segura o un servicio de diagnóstico disponible en el momento adecuado.

En otras palabras, la salud comienza mucho antes del hospital y también depende de infraestructura que, aunque no siempre se identifique como parte del sistema sanitario, influye directamente en los resultados de salud de la población.

Esta realidad se hace especialmente evidente en un país como el Perú, donde las brechas territoriales siguen siendo significativas. Para miles de personas, acceder a una consulta especializada implica recorrer largas distancias, invertir recursos que no siempre tienen disponibles y enfrentar barreras logísticas que terminan retrasando diagnósticos y tratamientos. En esos casos, el problema no es la ausencia de médicos o medicamentos, sino la dificultad para llegar a ellos.

La situación se vuelve aún más crítica cuando hablamos de enfermedades complejas que requieren seguimiento continuo. En muchos casos, la diferencia entre iniciar un tratamiento oportunamente o hacerlo de manera tardía está determinada por factores tan básicos como la conectividad, la accesibilidad o la disponibilidad de servicios cercanos. Lo que para algunos es un trayecto cotidiano, para otros puede representar una barrera prácticamente insuperable.

Por eso resulta insuficiente evaluar la infraestructura sanitaria únicamente por el número de hospitales construidos. Un sistema de salud efectivo necesita una red articulada que permita acompañar a las personas a lo largo de todo el proceso de atención. La atención primaria, los centros de diagnóstico, los sistemas de referencia y contrarreferencia, así como las soluciones de movilidad y conectividad, forman parte de una misma cadena cuyo objetivo es acercar la salud a las personas.

La pandemia dejó lecciones importantes en este sentido. Nos recordó que la infraestructura crítica no se limita a las grandes instalaciones hospitalarias. También incluye laboratorios, sistemas de información, redes logísticas, servicios básicos y capacidades de respuesta comunitaria. Cuando alguno de estos elementos falla, todo el sistema se vuelve más vulnerable.

Sin embargo, el desafío no es solo ampliar infraestructura, sino planificarla con visión de largo plazo. Durante años hemos privilegiado proyectos que generan impacto inmediato o visibilidad política, mientras que otras inversiones esenciales han quedado relegadas. La infraestructura que más transforma vidas no siempre es la más llamativa. Muchas veces es aquella que permite que una madre llegue con su hijo a un centro de salud, que un paciente reciba un diagnóstico oportuno o que una comunidad tenga acceso permanente a agua segura.

Esta mirada también nos invita a ampliar la definición de salud pública. El acceso a agua potable y saneamiento, por ejemplo, ha sido una de las intervenciones más efectivas de la historia para reducir enfermedades y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, rara vez se le reconoce como una política de salud, cuando en realidad sus efectos sobre el bienestar son inmensos.

Algo similar ocurre con los espacios públicos, la movilidad urbana o la conectividad digital. Cada vez existe más evidencia de que estos factores influyen en la capacidad de las personas para cuidar su salud, acceder a servicios y sostener tratamientos. Ignorar esta relación limita nuestra capacidad de construir soluciones integrales.

El reto para el Perú no es únicamente construir más infraestructura, sino construir la infraestructura correcta. Aquella que reduce brechas, acerca oportunidades y facilita el acceso efectivo a los servicios. Aquella que entiende que la salud no ocurre solamente dentro de un establecimiento sanitario, sino en un ecosistema mucho más amplio que condiciona la vida de las personas.

Hablar de infraestructura desde esta perspectiva también implica reconocer que el desarrollo no se mide únicamente por las obras que vemos, sino por los problemas que logramos resolver. Una carretera que conecta una comunidad con un centro de salud, una red de agua que previene enfermedades o un sistema de transporte que reduce tiempos de traslado pueden tener un impacto tan importante como una gran infraestructura hospitalaria.

A veces, las inversiones más transformadoras son precisamente las que pasan desapercibidas. No generan grandes titulares ni fotografías espectaculares, pero permiten que miles de personas accedan a servicios esenciales cuando más los necesitan.

Porque al final, las mejores infraestructuras no siempre son las más visibles. Son las que hacen posible que la salud llegue a tiempo. Y cuando se trata de salvar vidas, llegar a tiempo puede marcar toda la diferencia.