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Mercados en alerta: petróleo cae, oro se fortalece y el dólar genera incertidumbre en medio de tensión global

Los principales activos financieros muestran movimientos que reflejan la cautela de los mercados.

El comportamiento del dólar, el oro, el petróleo y monedas emergentes como el sol peruano evidencia un escenario donde inversionistas y economías buscan equilibrio frente a riesgos globales y expectativas sobre decisiones clave de política monetaria.

“Uno de los movimientos más relevantes se observa en el mercado del petróleo, que ha registrado una caída en sus precios tras señales de mayor estabilidad en el suministro global. La posibilidad de liberar reservas estratégicas y una menor preocupación por interrupciones en rutas clave han reducido la presión alcista que venía acumulándose en semanas anteriores. Este ajuste refleja cómo el mercado energético responde rápidamente a cualquier indicio de normalización, aunque se mantiene sensible ante cualquier cambio en el escenario internacional”, agregó Kevin Carvajal, analista de estudios de Capitaria.

En contraste, el oro vuelve a posicionarse como uno de los activos más atractivos para los inversionistas en tiempos de incertidumbre. Su cotización ha mostrado una tendencia al alza impulsada por la búsqueda de refugio frente a riesgos globales, inflación persistente y volatilidad en los mercados financieros. Este comportamiento reafirma su rol histórico como resguardo de valor cuando las condiciones económicas se tornan impredecibles.

“Por su parte, el dólar estadounidense atraviesa un periodo de volatilidad, influenciado principalmente por la expectativa en torno a las decisiones de la Reserva Federal. La posibilidad de cambios en las tasas de interés genera cautela en los mercados, afectando su fortaleza frente a otras monedas. Este escenario impacta directamente en economías emergentes, donde las fluctuaciones del dólar pueden traducirse en presiones inflacionarias o cambios en el costo del financiamiento”, precisó Carvajal.

En el caso del sol peruano, la moneda ha mostrado relativa estabilidad frente al dólar, en un entorno donde no se han registrado factores internos de alto impacto. Esta calma responde, en gran medida, a un equilibrio entre la oferta y demanda de divisas, así como a la ausencia de shocks económicos locales relevantes. Sin embargo, su desempeño sigue estrechamente ligado al comportamiento del dólar y a la evolución del contexto internacional.

“En conjunto, estos movimientos reflejan un momento de transición en los mercados globales, donde la atención se centra en factores externos como la política monetaria, los conflictos geopolíticos y la dinámica de la oferta energética. Para inversionistas y ciudadanos, entender estas variaciones resulta clave, ya que influyen directamente en precios, costos de vida y oportunidades financieras en el corto y mediano plazo”, concluyó Carvajal.

Consorcio Internacional presenta primer reporte sobre el impacto del Puerto de Chancay en la Amazonía

Estudio advierte la necesidad de fortalecer la planificación y gobernanza para aprovechar las oportunidades del nuevo hub logístico sin comprometer el desarrollo sostenible de los territorios amazónicos.

El Consorcio Conexión Chancay – Amazonía, integrado por el Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico de la Universidad del Pacífico (CECHAP), el Centro de Estudios sobre la Extracción de Recursos Naturales y Sociedad de Clark University (EE.UU.) y la organización peruana Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), presentó el miércoles 18 de marzo de 2026 los resultados de su primer reporte de investigación denominado “Desde Chancay a la Amazonia: panorama de expectativas, retos y oportunidades”, un estudio que analiza el estado actual del desarrollo del puerto de Chancay y sus posibles implicancias para la Amazonía y la integración regional.

El informe plantea que la construcción de este megaproyecto logístico – que contempló una inversión de US$1.300 millones en su primera fase – abre oportunidades relevantes para el comercio internacional y la conectividad del país. Sin embargo, advierte que el Perú enfrenta importantes desafíos institucionales, regulatorios y de planificación para aprovechar plenamente su potencial y evitar impactos negativos en los territorios amazónicos.

El estudio subraya que el desarrollo del puerto de Chancay se inscribe en un proceso más amplio de transformación de los sistemas logísticos globales, que buscan fortalecer las rutas comerciales entre América Latina y Asia y posicionar nuevos nodos portuarios en el Pacífico sudamericano. Pilar Delpino, investigadora del Consorcio, señala que “proyectos como el puerto de Chancay nos dan la oportunidad de reflexionar sobre el desarrollo logístico de todo el país”.

Este documento constituye el primero de cuatro reportes que el consorcio presentará a lo largo de 2026, con el objetivo de aportar evidencia y análisis que contribuyan al debate público sobre las oportunidades, riesgos y condiciones necesarias para que la conectividad asociada al puerto de Chancay genere desarrollo sostenible para el país.

Un puerto con potencial estratégico para el Perú

El reporte analiza el proceso de desarrollo del puerto de Chancay y las expectativas generadas en torno a su papel como nuevo hub logístico del Pacífico sudamericano, capaz de fortalecer el comercio entre América Latina y Asia.

Ubicado a unos 70 kilómetros al norte de Lima, el Terminal Portuario Multipropósito de Chancay es un proyecto logístico privado de uso público que, en su primera fase ya construida, tiene la capacidad de movilizar hasta 1 millón de contenedores (TEU) al año, lo que lo posicionaría entre las principales terminales de contenedores del país.

El documento señala que la historia del puerto se remonta a 2007 y no a 2019. En ese periodo pasó de ser un puerto regional a un terminal de contenedores con función de hub y equipamiento de última generación. Para acercarse a los principales puertos del continente, su crecimiento dependerá de aumentar la carga de trasbordo de países vecinos y de acelerar la inserción de la producción peruana en los mercados asiáticos.

Para avanzar en este reto, será clave impulsar una estrategia de corredores económicos. Según el investigador del CECHAP, Omar Narrea, “los centros productivos de la costa norte ya tienen competitividad para aprovechar el nuevo canal logístico hacia Asia, mientras que los de la Amazonía aún carecen de conectividad, competitividad y estrategias de aprovechamiento sostenible”.

Amazonía: oportunidad y desafío

Uno de los principales ejes del informe es el análisis de la posible conexión entre el puerto de Chancay y la Amazonía, una relación que podría generar nuevas oportunidades de integración económica y conectividad territorial.

El reporte recuerda que la Amazonía peruana representa cerca del 60 % del territorio nacional, por lo que cualquier red de conectividad vinculada al nuevo puerto podría tener implicancias territoriales, económicas y ambientales de gran escala.

Sin embargo, el informe subraya que experiencias previas de desarrollo de infraestructura en la Amazonía han tendido a sobreestimar sus beneficios económicos y subestimar sus costos sociales y ambientales, lo que obliga a adoptar una mirada estratégica y preventiva frente a nuevos proyectos de conectividad.

En ese contexto, los investigadores destacan la necesidad de anticipar impactos relacionados con deforestación, cambios en el uso del territorio, expansión de actividades logísticas y protección de comunidades locales, así como de fortalecer los mecanismos de gobernanza territorial que permitan gestionar de manera adecuada estos procesos de transformación. De acuerdo al representante de DAR, César Gamboa, “el Puerto de Chancay es una oportunidad para hacer las cosas bien, tomando en cuenta las lecciones aprendidas de otros proyectos de infraestructura previos, evitando deforestar más bosques como ocurre con la Interoceánica Sur y el incremento de la minería ilegal, y haciendo las cosas bien como con la explotación del Gas de Camisea, sin impactar tanto en las comunidades y en la Amazonia”.

La necesidad de una visión integral

Entre las principales conclusiones del estudio se identifica la ausencia de una planificación integral que articule infraestructura, conectividad, ordenamiento territorial y sostenibilidad ambiental, especialmente en lo que respecta a la Amazonía.

En tal sentido, el reporte advierte una limitada existencia de mecanismos gubernamentales capaces de coordinar y ejecutar un programa ambicioso de infraestructura, condición necesaria para articular el puerto con el resto del territorio nacional. Asimismo, identifica la escasez de iniciativas orientadas a diversificar los mercados vinculados al puerto, lo que podría reducir el impacto económico esperado si no se desarrollan nuevas cadenas productivas y comerciales asociadas al nuevo hub logístico.

Finalmente, los investigadores advierten la insuficiencia de inversiones y capacidades institucionales para garantizar que las infraestructuras de acceso asociadas al puerto —como carreteras, líneas ferroviarias y vías navegables— generen un rendimiento económico y social sostenible en el tiempo. En tal sentido, Pilar Delpino sostiene que “el puerto de Chancay representa un reto y, para aprovecharlo, debemos planificar desde ahora para que beneficie a todo el país”.

Una agenda de investigación para el debate público

El proyecto Conexión Chancay – Amazonía busca generar una agenda de análisis y reflexión sobre el futuro de la conectividad regional en el Perú.

A través de los cuatro reportes que se presentarán durante 2026, el consorcio espera aportar insumos técnicos y evidencia que permitan enriquecer la discusión pública, académica y política sobre las oportunidades y desafíos que plantea el desarrollo del puerto de Chancay y las inversiones en infraestructura y logística relacionadas con la Amazonía.

Liderar es lograr que los demás brillen (aunque eso te quite protagonismo)

Por Juan Carlos Valda

— Jefe, tengo una idea para mejorar el proceso de ventas. ¿Podemos hablar?

— Ahora estoy con mil cosas, además, antes de cambiar algo, habría que ver si realmente funciona.

— Está bien… lo vemos otro día.

En ese instante se apagó algo que no aparece en ningún balance contable: la iniciativa, se enfrió una chispa que, bien gestionada, podría haber generado más ventas, más eficiencia o simplemente más compromiso. En muchas PYMES ese diálogo ocurre todos los días, y casi siempre el empresario ni siquiera registra el costo oculto que tiene.

Probemos otra escena.

— Jefe, tengo una idea para mejorar el proceso de ventas. ¿Podemos hablar?

— Claro, dime. Me interesa entender qué estás viendo que yo no estoy viendo.

— Creo que si automatizamos parte del seguimiento podríamos aumentar la conversión.

— Analicémoslo juntos. Si funciona, lo implementamos.

En esta segunda escena no hubo magia, hubo liderazgo. El líder no necesitó demostrar que sabía más, sino que supo crear un espacio donde el otro pudiera aportar y liderar es exactamente eso: lograr que los demás brillen.

El protagonismo mal entendido en la PYME

En la pequeña y mediana empresa el fundador suele ser el héroe original. Él vendió cuando nadie creía, él compró cuando no había crédito, él sostuvo la empresa cuando el contexto era adverso. Ese recorrido genera orgullo y autoridad, aunque también puede generar una trampa: la idea de que el líder debe estar siempre en el centro de todo.

Cuando el empresario se convierte en el filtro absoluto de cada decisión, en el dueño de cada respuesta y en el juez final de cada iniciativa, el equipo aprende algo peligroso: que pensar es riesgoso y que proponer puede ser incómodo, entonces deja de hacerlo.

El resultado es conocido: colaboradores que ejecutan, aunque rara vez proponen; gerentes que esperan instrucciones, aunque tienen experiencia; reuniones donde todos miran al fundador esperando que diga la última palabra. La empresa funciona, aunque no evoluciona con la velocidad que el mercado exige.

Un liderazgo centrado en el brillo propio termina opacando el talento ajeno en cambio, un liderazgo maduro entiende que su rol consiste en amplificar capacidades, no en reemplazarlas.

Escuchar para liberar talento

Escuchar activamente parece una habilidad básica, aunque en la práctica exige disciplina y humildad. Escuchar implica suspender el juicio inmediato, dejar de pensar en la respuesta mientras el otro habla y prestar atención real a lo que está diciendo y a lo que está insinuando.

En la PYME, donde el empresario suele tener una agenda saturada, escuchar puede parecer un lujo sin embargo, es una inversión estratégica porque cada vez que un colaborador se siente escuchado, aumenta su nivel de compromiso y su disposición a asumir responsabilidad.

Escuchar también cumple otra función clave: permite detectar oportunidades antes de que se transformen en problemas. Muchas mejoras en procesos, en atención al cliente o en eficiencia operativa nacen de personas que están en la primera línea y que ven detalles que el dueño ya no ve.

Cuando un líder escucha, envía un mensaje silencioso pero poderoso: tu mirada importa. Esa frase, aunque no se diga explícitamente, tiene un efecto multiplicador en la cultura organizacional.

Reconocer para fortalecer identidad

En el mundo PYME se habla mucho de resultados y poco de reconocimiento, se asume que cobrar el sueldo es suficiente incentivo, aunque la experiencia demuestra que el reconocimiento sincero tiene un impacto emocional profundo.

Un “bien hecho” dicho en el momento oportuno refuerza conductas deseables y construye autoestima profesional. Reconocer no significa aplaudir todo ni perder exigencia; significa validar el esfuerzo y el aporte cuando corresponden.

El reconocimiento tiene además un efecto cultural ¿porque cuando el líder visibiliza el buen trabajo de un colaborador frente al equipo, establece un estándar. Está diciendo, implícitamente, que ese tipo de desempeño es el que la empresa valora.

En organizaciones donde el mérito es reconocido, las personas se animan a dar un paso más pero, en las empresas donde el esfuerzo pasa desapercibido, la motivación se erosiona con el tiempo.

Delegar para desarrollar, no sólo para descargar

Delegar suele entenderse como una forma de aliviar la agenda del empresario, sin embargo, delegar bien es una herramienta de desarrollo organizacional.

Cuando el líder asigna responsabilidades claras, define objetivos y luego confía en el criterio del colaborador, está creando un espacio de crecimiento. La persona aprende a decidir, a gestionar consecuencias y a responder por resultados.

Delegar con confianza exige aceptar que el otro puede hacerlo de manera distinta, aunque igualmente válida. El empresario que pretende que todo se haga exactamente como él lo haría termina limitando la autonomía del equipo.

En cambio, cuando el líder acompaña sin invadir y corrige sin humillar, el colaborador gana seguridad y la empresa gana capacidad, entonces delegar deja de ser una descarga operativa para transformarse en una estrategia de fortalecimiento institucional.

Inspirar desde el ejemplo

El liderazgo que hace brillar a los demás se apoya en la coherencia ya que los equipos observan más de lo que escuchan. Si el empresario exige compromiso, aunque él mismo llega tarde, si pide profesionalismo, aunque improvisa decisiones críticas, el mensaje pierde credibilidad.

Inspirar con el ejemplo significa vivir los valores que se proclaman, respetar a las personas incluso en momentos de tensión, asumir errores propios y mantener una actitud de aprendizaje continuo.

En empresas familiares este punto adquiere especial relevancia, porque la conducta del fundador modela la cultura durante años. Cuando el líder muestra apertura, disciplina y respeto, esos comportamientos se replican en la organización.

Lecciones de líderes que potenciaron a otros

En el deporte y en la empresa existen ejemplos interesantes. Phil Jackson logró campeonatos con los Chicago Bulls y con Los Angeles Lakers entendiendo que su función consistía en crear un sistema donde figuras como Michael Jordan pudieran desplegar su máximo nivel dentro de un marco colectivo. Su liderazgo no anulaba estrellas, las integraba.

En el mundo empresarial, Steve Jobs supo rodearse de talento excepcional en Apple, impulsando equipos capaces de innovar y ejecutar con excelencia. Más allá de su carácter exigente, comprendía el valor de sumar mentes brillantes y darles espacio para crear.

También Indra Nooyi, al frente de PepsiCo, promovió un liderazgo inclusivo y orientado al desarrollo de personas, entendiendo que la sostenibilidad del negocio dependía del crecimiento del equipo.

Estos casos no pertenecen a multinacionales lejanas, ofrecen un principio aplicable a cualquier PYME: el éxito sostenible surge cuando el líder multiplica talento en lugar de concentrarlo.

Un camino posible para el empresario PYME

Convertirse en un líder que hace brillar a los demás implica revisar hábitos arraigados significa reemplazar órdenes automáticas por preguntas que estimulen el pensamiento, crear un ambiente donde el error sea parte del aprendizaje y dar crédito explícito a quienes logran resultados.

También requiere invertir tiempo en formación, en mentoría y en conversaciones de desarrollo, incluso cuando la agenda presiona. Cada hora dedicada a fortalecer capacidades internas reduce futuras dependencias del fundador.

Celebrar avances, por pequeños que parezcan, contribuye a consolidar una cultura positiva. Las PYMES atraviesan contextos exigentes, por lo que reconocer progresos ayuda a sostener la moral del equipo.

El liderazgo real consiste en compartir poder para ampliar resultados, cuando el empresario se anima a dejar espacio, descubre algo interesante: su influencia crece en la medida en que su equipo gana autonomía.

Una pregunta incómoda, pero necesaria

Al final del día, la pregunta no gira en torno a técnicas de management ni a modelos importados, se trata de una cuestión de actitud y de visión estratégica. Cada empresario debería mirarse con honestidad y preguntarse si está construyendo una organización dependiente de su brillo o una empresa capaz de generar luz propia.

Cuando el equipo brilla, el cliente lo percibe y cuando el cliente lo percibe, el mercado responde y, entonces, la empresa se fortalece.

Liderar, en este momento, deja de ser un ejercicio de control para convertirse en un acto de generosidad estratégica. La PYME que entiende esta lógica construye futuro, porque forma personas capaces de sostener y superar lo que el fundador inició.

Quizás el verdadero indicador de madurez empresarial consista en esto: comprobar que la empresa puede seguir creciendo incluso cuando el líder no está en el centro de la escena, porque logró algo mucho más valioso que el protagonismo personal, logró que los demás brillen.

Puedes leer más artículos de Juan Carlos Valda en este link.

Las conversaciones que construyen país (y las que lo debilitan)

Por Antonio Herrera Cabanillas

Los países no solo se construyen con políticas públicas, inversiones o infraestructura. También se construyen —o se erosionan— con las conversaciones que sostienen día a día. Con la forma en que hablamos de nosotros mismos, de nuestros problemas y de nuestras posibilidades. En el Perú, ese es un aspecto que seguimos subestimando.

Basta observar el debate público para notar un patrón preocupante: predominan el ruido, la confrontación y la simplificación. Se habla mucho, pero se escucha poco. Se opina rápido, pero se reflexiona poco. Y en ese intercambio constante, la posibilidad de construir acuerdos y visión de futuro se va diluyendo.

El lenguaje no es neutro. Moldea percepciones, expectativas y decisiones. Cuando normalizamos un discurso que desconfía de todo, que reduce la complejidad a consignas y que convierte al adversario en enemigo, terminamos debilitando el tejido social que sostiene el desarrollo.

Durante años, el Perú ha vivido atrapado en narrativas que se alimentan de la polarización. Todo parece ser blanco o negro, bueno o malo, aliado o traidor. En ese clima, pensar con matices se vuelve sospechoso y proponer acuerdos se interpreta como debilidad. Pero ningún país ha logrado progresar desde la confrontación permanente.

La forma en que hablamos de la empresa, del Estado, del mercado, de la política o de la sociedad civil tiene consecuencias reales. Cuando el discurso público demoniza sistemáticamente a ciertos actores, se rompe la posibilidad de colaboración. Cuando se glorifica la desconfianza, se encarecen los proyectos y se paralizan las decisiones. Cuando se premia el ataque por encima del argumento, se empobrece la democracia.

Esto no significa negar los problemas ni suavizar los conflictos. Significa algo más exigente: hablar con responsabilidad. Reconocer tensiones sin exacerbarlas. Señalar errores sin destruir legitimidades. Exigir cambios sin incendiar el espacio común.

Las conversaciones que construyen país son aquellas que parten de una premisa básica: nadie tiene todas las respuestas, pero todos somos parte de la solución. Son conversaciones que admiten complejidad, que aceptan desacuerdos y que buscan puntos de encuentro sin renunciar a principios.

En contraste, las conversaciones que debilitan país son las que reducen todo a consignas, las que prometen soluciones simples a problemas estructurales y las que alimentan la idea de que el progreso de unos necesariamente implica la exclusión de otros. Esas narrativas pueden ser emocionalmente atractivas, pero socialmente destructivas.

En un contexto preelectoral, este fenómeno se intensifica. Las palabras se cargan de intencionalidad, los discursos se radicalizan y la tentación de dividir se vuelve más fuerte. Por eso, la responsabilidad de quienes influyen en la conversación pública es mayor. No se trata de censurar el debate, sino de elevarlo.

Empresas, organizaciones sociales, universidades, medios y líderes de opinión tienen un rol clave en este proceso. No como árbitros morales, sino como actores que pueden introducir evidencia donde hay prejuicio, matiz donde hay simplificación y visión de largo plazo donde hay urgencia.

Hablar mejor del país no significa negar sus problemas. Significa nombrarlos con honestidad y abordarlos con seriedad. Significa dejar de usar el lenguaje como arma y empezar a usarlo como puente. Porque cuando el lenguaje se convierte en arma, el daño no es solo simbólico: se traduce en desconfianza, parálisis y frustración colectiva.

La calidad de nuestras conversaciones define la calidad de nuestras decisiones. Un país que se grita no se escucha. Un país que no se escucha no aprende. Y un país que no aprende repite errores.

El Perú necesita recuperar conversaciones que miren más allá del titular, del trending topic o de la coyuntura. Conversaciones que se atrevan a pensar en el largo plazo, que valoren el esfuerzo, que entiendan que el desarrollo no se construye desde la exclusión ni desde el resentimiento, sino desde la colaboración y la responsabilidad compartida.

No se trata de ser ingenuos ni de evitar el conflicto. Se trata de entender que el conflicto mal gestionado destruye, mientras que el conflicto bien canalizado puede generar aprendizaje y cambio.

Estamos en un momento en el que decidir cómo hablamos del país es casi tan importante como decidir qué hacemos por él. Las palabras preparan el terreno para las acciones. Si sembramos desconfianza, cosecharemos parálisis. Si sembramos responsabilidad, abriremos espacio para acuerdos.

Las conversaciones que construyen país no son las más ruidosas, sino las más honestas. No son las que buscan ganar el debate, sino las que buscan mejorar la realidad.

Tal vez el primer paso para avanzar como país no sea una gran reforma ni un anuncio espectacular. Tal vez sea algo más básico y difícil: aprender a conversar mejor sobre quiénes somos y hacia dónde queremos ir.

Porque, al final, el país que construimos empieza por la forma en que lo nombramos.

 

Canadá y Perú firman acuerdo de colaboración en minería

El Memorando de Entendimiento impulsará la inversión bilateral, soluciones tecnológicas para la trazabilidad y descarbonización, fomentando mejores prácticas y fortaleciendo el capital humano.

Ante la creciente demanda de materiales que impulsan los sectores de defensa, manufactura avanzada y tecnologías limpias, la necesidad de colaborar con nuestros aliados para construir cadenas de suministro de minerales críticos seguras, diversificadas y resilientes es mayor que nunca. Desde 2025, el Gobierno de Canadá ha firmado 21 acuerdos bilaterales de colaboración en minería y minerales críticos con socios internacionales y ha liderado la creación de la Alianza del G7 para la Producción de Minerales Críticos, que ha movilizado 18,500 millones de dólares en capital para proyectos mineros en menos de seis meses.

Como parte de este trabajo, hoy, el Embajador de Canadá en Perú, Jean-Dominique Ieraci, en representación del Honorable Tim Hodgson, ministro de Energía y Recursos Naturales de Canadá, y el ministro de Energía y Minas de Perú, Angelo Victorino Alfaro Lombardi, firmaron un Memorando de Entendimiento (MOU) para impulsar la cooperación en materia de minerales críticos y minería sostenible.

Este acuerdo se centra en impulsar la inversión bilateral, promover soluciones tecnológicas para la trazabilidad y la descarbonización, mejorar los marcos regulatorios y de gobernanza, fomentar las mejores prácticas ambientales y sociales, y desarrollar una fuerza laboral calificada y diversa. Fortalece el rol de Canadá como importante inversionista extranjero en minería e impulsa nuestras exportaciones de equipos, tecnología y servicios mineros a Perú, creando nuevas oportunidades para la industria minera canadiense.

Este acuerdo es una muestra de la reputación de Canadá como un lugar confiable para hacer negocios, un destino de inversión de primer nivel y un aliado de confianza en minería y procesamiento. Al construir cadenas de suministro con aliados, coordinar inversiones y armonizar estándares, Canadá garantiza que los materiales que sustentan las economías modernas y la seguridad nacional sigan siendo accesibles, sostenibles y seguros.

“Este Memorando de Entendimiento refleja la solidez de la relación comercial bilateral entre Canadá y Perú y subraya nuestro compromiso compartido de profundizar la cooperación en el sector minero. Juntos, fomentamos la innovación, promovemos el desarrollo responsable de los recursos y desarrollamos la fuerza laboral calificada necesaria para un futuro con bajas emisiones de carbono.” –Jean-Dominique Ieraci, Embajador de Canadá en Perú

“Canadá tiene lo que el mundo busca, y nuestros abundantes yacimientos minerales y nuestra experiencia minera no son la excepción. Como nuestro segundo socio comercial bilateral más importante en América del Sur y Central, y un país donde los activos mineros canadienses superan los 11,000 millones de dólares, espero seguir fortaleciendo la relación minera con nuestros aliados en Perú.” – El Honorable Tim Hodgson, Ministro de Energía y Recursos Naturales

Datos clave

  • Canadá es el segundo mayor inversionista en el sector minero de Perú, con aproximadamente 11,200 millones de dólares canadienses en activos administrados por 67 empresas canadienses.
  • En octubre de 2025, el Acelerador de Comercialización de la Innovación Minera de Canadá (MICA) organizó la Cumbre de Innovación Minera Canadá-Perú, que reunió a líderes de la industria y representantes gubernamentales para profundizar la colaboración bilateral. La cumbre se centró en impulsar la innovación, ampliar las oportunidades de comercio e inversión y promover el desarrollo sostenible de los recursos, en consonancia con la Estrategia de Minerales Críticos de Canadá.