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El déficit de productividad en América Latina y la carrera por la eficiencia en 2026

Por Adrian Waldman, Head of Global Alliances & International Sales de Mignow

2026 marca un punto crítico para la competitividad de las empresas latinoamericanas. Presionadas por márgenes cada vez más reducidos, entornos regulatorios más estrictos y un escenario global cada vez más ágil, las organizaciones de la región comienzan a enfrentar con mayor urgencia un problema estructural de larga data: el déficit crónico de productividad.

Durante décadas, América Latina ha convivido con estructuras operativas fragmentadas, baja estandarización de procesos, marcos regulatorios complejos y una adopción tecnológica desigual entre países y sectores. El resultado es un entorno empresarial que todavía depende en gran medida de sistemas legados, con datos dispersos, decisiones lentas y grandes dificultades para escalar operaciones de manera eficiente.

Este déficit rara vez aparece de forma explícita en los estados financieros, pero se manifiesta a diario en retrabajos, errores manuales, ciclos financieros prolongados, baja previsibilidad y pérdida de competitividad. Se trata de un “costo invisible” que compromete no solo los resultados inmediatos, sino también la capacidad de crecimiento sostenible de las empresas a lo largo del tiempo.

Buena parte de la burocracia que suele señalarse como la principal responsable de la baja productividad regional es, en la práctica, consecuencia de procesos mal estructurados y datos fragmentados. La falta de estandarización y automatización convierte actividades operativas simples en cuellos de botella recurrentes, dificultando el control, la escalabilidad y la toma de decisiones en tiempo real.

Las plataformas empresariales modernas, como SAP S/4HANA, combinadas con la automatización de procesos, han demostrado ser fundamentales para enfrentar este escenario. Al centralizar la información, estandarizar los flujos y automatizar tareas repetitivas, estas soluciones reducen errores humanos, acortan los ciclos operativos y ofrecen mayor visibilidad financiera y operativa. El impacto no se limita a la eficiencia, sino que se extiende a la previsibilidad y al control del negocio.

Este movimiento cobra aún más relevancia frente a las agendas de transformación digital impulsadas por los gobiernos de países como Argentina, Chile, Colombia, Brasil y México. Los avances en interoperabilidad, digitalización fiscal y modernización del Estado ya impactan directamente en el entorno corporativo, exigiendo mayor trazabilidad, cumplimiento en tiempo real y procesos cada vez más integrados.

En un continente históricamente marcado por ciclos recurrentes de volatilidad económica, la tecnología debe dejar de verse únicamente como un costo y pasar a entenderse como un mecanismo de protección. Para CEOs y CFOs, operar con plataformas modernas significa mayor previsibilidad financiera, capacidad de ajuste rápido de costos y respuestas más ágiles frente a los cambios del mercado.

La brecha de productividad es especialmente visible en sectores como manufactura, retail y agronegocio, que todavía dependen en gran medida de procesos manuales y sistemas desconectados. Los sectores de energía y servicios financieros han avanzado más rápidamente, pero aún enfrentan desafíos relevantes relacionados con sistemas legados e integración de datos.

En la práctica, ya se observan empresas latinoamericanas que, tras procesos de modernización bien ejecutados, lograron reducir cierres financieros de semanas a días, automatizar rutinas críticas y eliminar múltiples sistemas legados. Los beneficios se reflejan rápidamente en un mayor control de costos, una planificación más eficiente y el cumplimiento regulatorio, demostrando que la eficiencia operativa no es una promesa lejana, sino un resultado medible.

Estos casos refuerzan que, cuando la modernización tecnológica se lleva adelante con foco en procesos, datos y ejecución, deja de ser un discurso aspiracional para convertirse en productividad real. En 2026, la eficiencia ya no es un objetivo futuro, sino una urgencia del presente para quienes buscan competir, crecer y mantenerse relevantes en América Latina.

En este contexto, el desafío ya no es definir si modernizar o no, sino cómo hacerlo con velocidad, bajo riesgo y con impacto real en el negocio. En Mignow, hemos comprobado que la clave no está solo en la tecnología, sino en la capacidad de ejecutarla de forma eficiente y predecible.

Nuestro enfoque de migración acelerada a SAP S/4HANA permite a las empresas reducir drásticamente los tiempos de transformación, eliminar la complejidad de los sistemas legados y capturar beneficios tangibles en semanas, no años. A través de una combinación de automatización, metodología propia y experiencia acumulada en múltiples industrias y geografías, ayudamos a las organizaciones a transformar la eficiencia operativa en una ventaja competitiva concreta. En un entorno donde la productividad define quién crece y quién queda atrás, la velocidad de ejecución se convierte en el factor decisivo.

Yobel impulsa su presencia regional en courier con Yobel Express

Yobel avanza en la expansión regional de su negocio Express tras consolidar operaciones en Ecuador y poner en marcha el servicio en República Dominicana.

El crecimiento acelerado del comercio electrónico está transformando la logística en América Latina. Se estima que el mercado regional de e-commerce superará los US$215 mil millones en 2026, según proyecciones recogidas por Reuters, impulsando una mayor demanda de soluciones logísticas ágiles, trazables y eficientes para la última milla. En este contexto, la multinacional Yobel impulsa el desarrollo de Yobel Express, su servicio especializado en distribución de paquetería y entregas, con el objetivo de acompañar la evolución del comercio y ofrecer experiencias de entrega más confiables en la región.

La iniciativa se enmarca en una nueva etapa para Yobel, en la que la compañía viene fortaleciendo su propuesta de valor logística con soluciones de distribución orientadas al movimiento ágil de productos, especialmente en segmentos vinculados al comercio y a operaciones B2C.

Actualmente, Yobel Express opera en Ecuador y República Dominicana, mercados donde el servicio ha comenzado a consolidarse como una alternativa para empresas que requieren envíos rápidos y seguros hacia el consumidor final o entre distintos puntos de su red comercial.

“Yobel Express nace para responder a una necesidad clara del mercado: contar con soluciones de última milla confiables que permitan a las empresas mover sus productos con rapidez y seguridad. Al integrarse al ecosistema logístico de Yobel, el servicio también articula almacenamiento, operaciones de valor agregado, distribución tradicional y courier, lo que permite que un solo operador gestione toda la cadena logística de nuestros aliados”, señaló Ronald Cabanillas, Gerente Corporativo de Yobel Express.

Además, incorpora herramientas tecnológicas que permiten a los clientes generar envíos, programar recojos y realizar un seguimiento en tiempo real a través de sistemas de tracking e integración con sus propias plataformas.

Ecuador fue el primer país en implementar el modelo Express, a partir de una demanda creciente de clientes que requerían soluciones de paquetería para llegar a distintas zonas del país de manera más ágil. En pocos años, la operación ha alcanzado cobertura prácticamente nacional, respaldada en una red que combina infraestructura propia con aliados estratégicos y puntos de atención operados por pequeños comercios locales.

Actualmente, la operación en Ecuador cuenta con cinco bases logísticas propias en Quito, Guayaquil, Manta, Santo Domingo y Cuenca, y con más de 60 puntos de atención que acercan el servicio a usuarios y negocios locales. El crecimiento de la operación también se refleja en sus indicadores: solo en 2025 el servicio registró más de 412 mil guías movilizando, lo que refleja un promedio de 1,700 toneladas mensuales de mercadería.

Una de las bases de esta nueva propuesta es el desarrollo de tecnología propia que permite optimizar la gestión de la última milla. El sistema, desarrollado inicialmente por el equipo tecnológico de Yobel en Ecuador, integra funcionalidades de autogestión, reportería y trazabilidad, lo que facilita la administración de envíos y la integración con los sistemas de sus aliados.

“La tecnología es un habilitador clave para escalar este modelo en otros mercados. Nuestro objetivo es que Yobel Express siga creciendo en los países donde opera Yobel y, en una siguiente etapa, avanzar hacia una red que permita conectar las operaciones entre países y ofrecer soluciones logísticas cada vez más integradas en la región”, añadió Cabanillas.

Summa Gold ha iniciado trabajos con la nueva excavadora SANY SY1250H

Se trata de una de las excavadoras más grandes en su línea , y la primera en llegar a nuestro continente. Esta máquina permitirá a Summa Gold Corporation incrementar su productividad y brindar mayor desarrollo a las empresas locales en zona de influencia directa. La excavadora SANY SY1250H, con un peso operativo de 125 toneladas, destaca por su potencia y gran capacidad. Su elección involucró a la empresa minera, al fabricante transnacional y a contratistas locales.

La industria minera de nuestro país exige invertir en tecnología de punta para que las operaciones sean más seguras, rápidas y con menores costos a largo plazo. Modernizar los equipos en minería a tajo abierto resulta crucial para aumentar la productividad, operar de forma continua, optimizar ciclos de transporte, mejorar mantenimiento y disminuir la huella ambiental.

Por esas razones, la empresa minera Summa Gold Corporation incorporó a su operación la excavadora hidráulica SANY modelo SY1250H, equipo  que ofrece un alto nivel de innovación tecnológico, además de importantes prestaciones tales como gran eficiencia y optimización de energía, mayor confiabilidad y duración, menor costo de mantenimiento, factores clave que la minería requiere.

Esta excavadora fue diseñada para aplicaciones de minería pesada y grandes proyectos de infraestructura. “Gracias a una sinergia que involucra a la empresa, el fabricante y contratistas locales, elegimos esta máquina para ponerla a prueba en nuestra unidad de Huamachuco por su  alta productividad, componentes de calidad y durabilidad. Como empresa tratamos de brindar constante apoyo a los contratistas locales. Y en esta oportunidad vimos la inmejorable oportunidad de seguir con nuestro modelo de gestión que busca el desarrollo en nuestra zona de Influencia Directa”,  comentó Jaime Polar Paredes, Gerente General de Summa Gold Corporation.

La maquinaria china en minería – a través de diversas marcas, entre ellas SANY – viene demostrando competitividad y un crecimiento sostenido. “Luego de iniciar actividades hace tres semanas en nuestra unidad de Huamachuco, la excavadora SANY SY1250H justifica la relación precio – calidad. Si las unidades mineras buscan equipos rentables y modernos es una buena opción por los resultados que venimos obteniendo.

Su llegada forma parte del proceso de modernización de nuestra flota, alineado con la actualización de nuestros camiones de acarreo, que pasaron de 24 m³ a unidades de 42 m³ y 48 m³. De esta manera buscamos lograr un mejor match entre carguío y transporte, optimizando los ciclos de operación y reduciendo los costos por tonelada movida”, agregó Walter Mejía, Gerente de Mina en Summa Gold Corporation.

Por su parte, Fran Benito, Gerente Corporativo Maquinaria Grupo Kaufmann, representante y distribuidor oficial de la marca SANY en Perú, mencionó que “el ingreso de esta excavadora marca un precedente en el mercado peruano, no solo por la dimensión del equipo, 120 toneladas de carguío, sino también por la confianza depositada en nuestros productos y servicios, que nos permitirán seguir ofreciendo soluciones integrales para garantizar la continuidad operacional de nuestros clientes y crecer en la industria”.

La empresa minera moderniza sus equipos con el propósito de enriquecer la imagen corporativa de la organización y su competitividad en la industria. Asimismo, ser referencia empresarial en la región La Libertad, exige un constante mejoramiento para aumentar la confianza y fortalecer la reputación en el sector, lo que se traduce en mayor fidelización, atracción de clientes y sostenibilidad a largo plazo.

Tecnología y seguridad de nueva generación desde US$ 13,490: la apuesta de OMODA & JAECOO en el mercado peruano

Las marcas globales del Grupo Chery inician su comercialización en el país con cuatro modelos y tecnología híbrida de última generación.

El mercado automotor peruano suma un nuevo actor global. OMODA & JAECOO, marcas internacionales del Grupo Chery, que inician oficialmente su comercialización en el Perú con un portafolio de cuatro modelos que combinan diseño futurista, tecnología inteligente y eficiencia energética.

La compañía llega al país como subsidiaria directa del Grupo Chery, uno de los fabricantes automotrices más importantes del mundo, lo que garantiza respaldo de fábrica, disponibilidad inmediata de repuestos y servicio posventa de estándar internacional.

La marca debutará con 8 tiendas en Lima y provincias, ubicadas estratégicamente en los distritos de San Isidro, San Miguel, San Juan de Miraflores (Mall del Sur), Independencia (Lima Plaza Norte), Piura, Chiclayo, Chimbote y Tacna, en alianza con concesionarios de amplia trayectoria en el sector. Los modelos estarán disponibles desde los US$ 13,490 en financiamiento con el BBVA; y el público podrá probarlos mediante pruebas de manejo en las tiendas oficiales de la marca.

Cuatro modelos para el mercado peruano

El portafolio inicial incluye cuatro SUV que combinan tecnología, diseño y versatilidad.

  • Omoda C5: Crossover urbano con pantalla dual de 20.5”. También se comercializará en versión SHS híbrida para mayor eficiencia y autonomía.
  • Omoda C7: SUV que destaca por su seguridad y tecnología, además de múltiples asistencias de conducción. También estará disponible en versión SHS híbrida.
  • Jaecoo 5: SUV tecnológico con pantalla de 13.2 pulgadas, conectividad inalámbrica y enfoque pet friendly, con materiales pensados para el bienestar de las mascotas. También contará con una versión 100% eléctrica.
  • Jaecoo 8: El modelo insignia de la marca integra la tecnología SHS híbrida, tracción AWD inteligente y una autonomía de hasta 1,300 kilómetros.

Precios de lanzamiento en Perú

Pensada para adaptarse a distintos estilos de vida, la marca presenta una propuesta de precios altamente competitiva que acerca su portafolio a un público más amplio. Además, en alianza con BBVA, ofrece opciones de financiamiento que incluyen beneficios exclusivos, con descuentos desde US$ 1,000 en cada modelo.

  • Omoda C5: desde US$ 14,490 (US$ 13,490 con BBVA)
  • Omoda C7: desde US$ 24,990 (US$ 23,990 con BBVA)
  • Jaecoo 5: desde US$ 16,990 (US$ 15,990 con BBVA)
  • Jaecoo 8: desde US$ 40,490 (US$ 39,140 con BBVA)

Y eso no es todo. Durante el mes de lanzamiento, los primeros en adquirir un modelo de la marca OMODA & JAECOO hasta el 31 de Marzo, podrán acceder a una experiencia exclusiva: un viaje todo pagado a China para vivir de cerca el Auto Show de Beijing, uno de los eventos automotrices más importantes del mundo.

Proyección de crecimiento

Con presencia en 64 mercados y más de 900 mil unidades vendidas en solo tres años, Omoda & Jaecoo se posiciona como una de las marcas de mayor crecimiento global. “Proyectamos vender 3 mil unidades durante el primer año en el país y alcanzar 10,000 unidades en los próximos cinco años, con el objetivo de posicionarnos entre las marcas más relevantes del mercado” indicó Stefan Yang, gerente general de Omoda & Jaecoo en Perú.

Los modelos ya se encuentran disponibles para pruebas de manejo en la red oficial de concesionarios de la marca. Los interesados pueden registrarse y agendar su experiencia en https://www.omodajaecoo.pe/testdrive.

Cuando el día a día se come la estrategia en la Pyme

Por Juan Carlos Valda

En muchas pequeñas y medianas empresas ocurre una escena que el empresario conoce demasiado bien. La jornada comienza con la intención de avanzar en temas importantes: pensar el futuro del negocio, analizar oportunidades, revisar los números con calma o conversar con el equipo sobre nuevos proyectos. Sin embargo, antes de que esas ideas puedan tomar forma, aparece una cadena interminable de urgencias.

Un proveedor reclama una decisión inmediata, un cliente solicita una solución urgente, un problema operativo exige atención y el teléfono comienza a sonar una y otra vez. Cuando el empresario levanta la vista, el día terminó y los asuntos estratégicos siguen esperando su turno.

Al día siguiente ocurre algo parecido. Y al siguiente también. Con el tiempo, la empresa entra en un ciclo donde el presente absorbe toda la energía disponible. El negocio continúa funcionando, las ventas llegan, los pedidos se cumplen y el equipo mantiene el ritmo de trabajo. Desde afuera parece que todo marcha correctamente.

Sin embargo, algo importante queda relegado: la reflexión sobre el rumbo de la empresa.

Cuando esa reflexión desaparece de la agenda del empresario, el día a día comienza a devorar la estrategia.

La trampa silenciosa del trabajo operativo

El trabajo operativo posee una característica que lo vuelve especialmente absorbente: siempre presenta urgencias visibles. Cada tarea parece necesaria y cada problema exige una respuesta inmediata. El empresario siente que su intervención resulta indispensable para que la empresa siga funcionando.

En ese contexto, dedicar tiempo a pensar el negocio parece casi un lujo. La estrategia se percibe como algo abstracto frente a la presión de los problemas cotidianos. El empresario decide postergar esa reflexión para otro momento que parece más adecuado.

Ese momento rara vez llega.

El trabajo operativo ocupa cada espacio disponible y la agenda del empresario se llena de actividades que, aunque necesarias, aportan poco al desarrollo futuro del negocio. La empresa avanza impulsada por la inercia de lo que ya existe.

Muchas pymes viven durante años dentro de esta dinámica. El negocio se sostiene gracias al esfuerzo del empresario y de su equipo, aunque el crecimiento se vuelve irregular y las oportunidades aparecen de manera casi accidental.

Cuando la empresa comienza a arrastrar al empresario

Existe una frase que muchos empresarios repiten con cierta resignación: “la empresa me lleva puesto”.

Esa expresión describe con claridad lo que ocurre cuando el negocio crece sin una estructura que permita gestionarlo con orden. Cada nuevo cliente, cada nuevo producto y cada nueva actividad agregan complejidad al funcionamiento cotidiano.

El empresario continúa resolviendo problemas como lo hacía cuando la empresa era pequeña. La diferencia consiste en que ahora el volumen de situaciones aumenta de manera significativa.

El resultado de ese proceso genera una paradoja. El negocio avanza y al mismo tiempo el empresario pierde capacidad para dirigirlo. Su energía se orienta hacia la resolución permanente de problemas operativos mientras las decisiones estratégicas quedan postergadas.

La empresa sigue funcionando, aunque su evolución depende más del esfuerzo personal del empresario que de una estrategia clara.

El costo invisible de la falta de estrategia

Cuando el día a día domina la agenda empresarial, la empresa paga un precio que muchas veces pasa desapercibido. Ese costo aparece en distintas áreas del negocio.

La primera consecuencia se observa en la capacidad de anticiparse a los cambios del mercado. Las empresas que dedican tiempo a analizar su entorno detectan oportunidades antes que sus competidores. En cambio, aquellas que viven absorbidas por la operación reaccionan cuando el cambio ya ocurrió.

Otro efecto aparece en la innovación. Las nuevas ideas necesitan espacio para desarrollarse. El empresario que vive atrapado en la urgencia cotidiana encuentra pocas oportunidades para pensar en nuevos productos, nuevos mercados o nuevas formas de trabajar.

La tercera consecuencia se relaciona con el crecimiento del equipo. Cuando el empresario concentra todas las decisiones importantes, las personas que trabajan en la empresa tienen pocas oportunidades para desarrollar autonomía y asumir responsabilidades mayores.

El negocio termina dependiendo demasiado de una sola persona. Esa dependencia limita el crecimiento y genera una carga excesiva sobre el empresario.

Recuperar el espacio para pensar el negocio

Superar esta situación requiere una decisión consciente por parte del empresario. El primer paso consiste en reconocer que pensar el negocio forma parte del trabajo empresarial.

La estrategia no representa una actividad secundaria que se realiza cuando sobra tiempo. Constituye una responsabilidad central del rol directivo. La empresa necesita que alguien observe el panorama completo, analice tendencias, identifique oportunidades y defina prioridades.

Cuando el empresario recupera ese espacio de reflexión, comienza a mirar su negocio con una perspectiva diferente. Las decisiones dejan de responder únicamente a las urgencias del momento y comienzan a alinearse con una visión de futuro.

Esa mirada estratégica permite ordenar las acciones del presente. Cada proyecto encuentra su lugar dentro de un rumbo más amplio y las decisiones adquieren mayor coherencia.

Delegar para liberar capacidad directiva

La delegación constituye una herramienta fundamental para liberar tiempo estratégico. Muchas pymes funcionan con una lógica donde el empresario participa en casi todas las decisiones operativas.

Ese modelo puede resultar efectivo durante las primeras etapas del negocio. Con el crecimiento de la empresa, esa misma dinámica se transforma en un obstáculo para la evolución del proyecto.

Delegar implica confiar en las capacidades del equipo y crear estructuras que permitan distribuir responsabilidades. Las personas que asumen nuevos roles desarrollan habilidades de gestión y la empresa gana agilidad en su funcionamiento.

El empresario, por su parte, recupera la posibilidad de concentrarse en aquellas decisiones que realmente requieren su visión y su experiencia. Esa redistribución del trabajo representa un paso clave para que la empresa avance hacia una gestión más profesional.

La importancia de las conversaciones estratégicas

Las decisiones estratégicas rara vez surgen de manera individual. En muchas pymes, el empresario encuentra gran valor al compartir reflexiones con su equipo directivo o con colaboradores de confianza.

Esas conversaciones permiten analizar la realidad del negocio desde diferentes perspectivas. Las ideas se enriquecen con la experiencia de quienes participan en la gestión diaria de la empresa y las decisiones adquieren mayor profundidad.

Algunas organizaciones incorporan reuniones periódicas dedicadas exclusivamente a temas estratégicos. En esos encuentros se revisan indicadores clave, se analizan oportunidades del mercado y se discuten proyectos de mediano plazo.

Ese espacio de diálogo fortalece la cultura de planificación dentro de la empresa. Las personas comprenden mejor el rumbo del negocio y se sienten parte de un proceso de construcción colectiva.

Una empresa que piensa su futuro

Las pymes que logran equilibrar la operación diaria con la reflexión estratégica desarrollan una ventaja importante. Su capacidad para anticiparse a los cambios del entorno les permite adaptarse con mayor rapidez y aprovechar oportunidades que otros actores del mercado pasan por alto.

El empresario recupera el control del rumbo de su organización. Las decisiones dejan de ser reacciones a problemas inmediatos y comienzan a formar parte de un proceso de construcción deliberada.

Ese cambio genera un efecto profundo dentro de la empresa. El equipo percibe que existe un proyecto claro y que cada esfuerzo contribuye al desarrollo de algo más grande que la simple resolución de tareas cotidianas.

La empresa comienza a avanzar con mayor coherencia y el trabajo diario adquiere un sentido diferente.

Volver a conducir la empresa

El empresario que decide recuperar tiempo para pensar su negocio experimenta una transformación en su forma de dirigir. Las urgencias siguen existiendo, aunque dejan de ocupar todo el espacio disponible.

Las decisiones estratégicas comienzan a marcar el ritmo de la empresa. Los proyectos se alinean con objetivos claros y cada área del negocio entiende cómo contribuye al desarrollo del conjunto.

La empresa deja de arrastrar al empresario. El empresario vuelve a conducir la empresa.

Ese cambio representa uno de los pasos más importantes en el camino de profesionalización de una pyme. El negocio continúa enfrentando desafíos, aunque ahora cuenta con una dirección consciente que orienta cada esfuerzo hacia la construcción de un futuro más sólido.

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