Sindicato denuncia los altos márgenes internacionales de refino no son aprovechados por falta de liquidez en la empresa estatal. Empresa estatal operaría muy por debajo de su capacidad mientras competidores capitalizan el contexto internacional. STAPP advierte que decisiones del Gobierno agravan pérdidas y afectan directamente al país.
El Sindicato de Trabajadores Administrativos de Petróleos del Perú (STAPP) advierte que los resultados financieros de Petroperú al cierre del primer trimestre de 2026 serán negativos, no por fallas operativas, sino por la inacción —o presunta intencionalidad— del Gobierno. Según el gremio, la empresa mostraba señales de recuperación hacia finales de 2025, con un EBITDA positivo (US$ 13 millones) por primera vez desde 2021, tras varios años en rojo. Sin embargo, esta tendencia se habría interrumpido por la falta de apoyo estatal.
Y es que el principal problema identificado en Petroperú es la ausencia de liquidez. Sin recursos para adquirir crudo a precios internacionales, Petroperú se ha visto obligada a reducir significativamente su nivel de refinación, operando apenas con unos 60 mil barriles diarios frente a una capacidad cercana a los 100 mil barriles en la Refinería de Talara. Esta subutilización no solo limita los ingresos, sino que impacta directamente en la estructura financiera de la empresa, elevando su nivel de endeudamiento y deteriorando su imagen pública.
El STAPP cuestiona que, en un contexto de recuperación, el Ejecutivo no haya destinado recursos para sostener las operaciones de Petroperú y aumentar la producción de combustibles, advirtiendo que esta inacción podría reforzar una percepción de ineficiencia que no reflejaría la situación real de la empresa.
En esa línea, su Secretario General, José Luis Saavedra, señaló que en los últimos meses no se han asignado recursos pese al impacto en la compañía y en los consumidores, destacando que el Perú enfrenta precios de combustibles entre los más altos de la región e incluso por encima del promedio mundial, en parte debido a la limitada capacidad operativa de la estatal.
Oportunidad perdida en el auge del margen de refino
El contexto internacional agrava la situación. El margen de refino —la ganancia obtenida por procesar crudo— se ha incrementado notablemente debido a la guerra en el Medio Oriente, alcanzando niveles cercanos a los 50 dólares por barril, muy por encima del promedio histórico de 15 dólares. Este escenario representa una oportunidad excepcional para empresas refinadoras, que ya está siendo aprovechada por competidores regionales.
Sin embargo, Petroperú no logra capitalizar este momento. A diferencia de otras compañías que incrementan sus ingresos gracias al alto margen, la empresa peruana permanece limitada por la falta de recursos para adquirir materia prima.
El STAPP subraya la paradoja: se invirtieron más de 6 mil millones de dólares en una Refinería de primer nivel, pero hoy no se cuenta con los fondos necesarios para operarla a plena capacidad.
Esta situación resulta aún más crítica si se considera que, durante eventos similares en el pasado -como la invasión de Rusia a Ucrania-, Petroperú no pudo beneficiarse debido a que su Refinería no estaba operativa. Hoy, con la infraestructura disponible, la empresa enfrenta una nueva oportunidad de generar importantes ingresos que, según el STAPP, se está desperdiciando por decisiones políticas.
Saavedra exhortó al Presidente de la República a traducir en hechos concretos el discurso de fortalecimiento de Petroperú frente a la actual crisis energética internacional. Señaló que, lejos de aprovechar una coyuntura favorable para generar mayores ingresos y tributos para el país, la empresa viene perdiendo una oportunidad estratégica.
Asimismo, remarcó que la limitada recuperación de la oferta de Petroperú se ve agravada por el incremento del margen de refino, situación que, según indicó, profundiza las pérdidas de la empresa. En ese contexto, sostuvo que el problema no radica en una supuesta ineficiencia de los trabajadores, sino en malas decisiones de asesoramiento que están debilitando progresivamente a la compañía.
El STAPP advirtió además que la estrategia del Gobierno de ofrecer garantías para que Petroperú acceda a financiamiento en el mercado resulta insuficiente y tardía, ya que estos procesos pueden demorar semanas o meses, periodo en el que la empresa podría verse obligada a paralizar operaciones por falta de recursos. Asimismo, señaló que el contexto político nacional, marcado por la cercanía de elecciones, incrementa la incertidumbre entre potenciales prestamistas.
Liquidez inmediata o mayor deterioro
Frente a este panorama, el STAPP sostiene que la solución más viable es una inyección directa de liquidez para reactivar la compra de crudo y aprovechar el contexto internacional favorable, junto con medidas para mejorar la gobernanza de la empresa; en esa línea, su Secretario General, José Luis Saavedra, señaló que la principal expectativa es el anuncio de un aporte de capital para Petroperú y la derogatoria del Decreto de Urgencia 010-2025, lo cual aún no se ha concretado pese a anuncios previos.
El Sindicato también alerta sobre las implicancias macroeconómicas. Importar combustibles refinados implica pagar el valor agregado por terceros, mientras que adquirir crudo permitiría generar ese margen dentro del país, contribuyendo a la mejora de la balanza comercial y a la recaudación fiscal.
Saavedra advirtió que el alza internacional de los combustibles, impulsada por el contexto de guerra, tendrá efectos directos sobre la balanza comercial del país. Señaló que, en lugar de depender de combustibles más caros, el Perú podría estar importando crudo y capturando el margen de refino que actualmente favorece a otras empresas del mercado.
Finalmente, el STAPP sostiene que la situación de Petroperú responde a decisiones políticas acumuladas, como cargas tributarias desiguales y obligaciones ajenas a su actividad, lo que genera competencia desleal y evidencia falta de conducción y respaldo estatal más que ineficiencia. El Sindicato alerta que continuar debilitando a la empresa podría agravar problemas económicos como pobreza, crisis e inflación, afectando principalmente a los sectores más vulnerables, y cuestiona que, a diferencia de otros países que protegen su industria energética, en el Perú se esté debilitando a la petrolera estatal.
El mensaje es claro: sin medidas urgentes, Petroperú no solo perderá una oportunidad histórica de recuperación, sino que profundizará su deterioro financiero en perjuicio del país. Así como la afectación de la ciudadanía en general.






