El país busca que las fuentes limpias representen 35% de su matriz hacia 2030 y apuesta por combinar energía solar, baterías e infraestructura para asegurar el suministro.
Emiratos Árabes Unidos, uno de los grandes productores de petróleo del mundo, está acelerando la transformación de su sistema energético con una estrategia que busca reducir el peso de los combustibles fósiles sin comprometer la seguridad del suministro eléctrico.
Durante Middle East Energy 2026, realizada esta semana en Dubái, el ministro de Energía e Infraestructura, Suhail bin Mohammed Al Mazrouei, señaló que el objetivo es que las fuentes limpias representen el 35% de la matriz energética del país hacia 2030 y 2031.
La estrategia no se limita a incrementar la generación renovable. Emiratos también busca resolver uno de los principales desafíos de la energía solar y eólica, su disponibilidad variable. Para ello, el almacenamiento se ha convertido en un componente central de los nuevos proyectos.
Actualmente, el país avanza en una iniciativa que combina 5,2 GW de capacidad solar con 19 GWh de almacenamiento en baterías. El objetivo es almacenar la electricidad generada durante las horas de mayor radiación y utilizarla posteriormente, permitiendo disponer de energía renovable de manera continua.
La seguridad energética gana peso
La transformación ocurre en un contexto de mayor preocupación por la seguridad de la infraestructura energética en Medio Oriente. La escalada regional ha expuesto instalaciones estratégicas, aeropuertos y activos vinculados al sector energético a ataques con drones y misiles.
En un solo mes, Emiratos fue blanco de 2.469 ataques aéreos, entre ellos 2.012 drones, 438 misiles balísticos y 19 misiles de crucero, según las cifras recopiladas durante la escalada. Los sistemas Thaad y Patriot PAC 3 permitieron interceptar entre 95% y 97% de las amenazas.
Los ataques también han afectado instalaciones vinculadas al sector energético y zonas próximas a aeropuertos y depósitos de combustible. El escenario ha reforzado la importancia de contar con un sistema capaz de mantener el suministro incluso frente a interrupciones.
En ese contexto, diversificar las fuentes de generación y aumentar la capacidad de almacenamiento cumple una doble función para Emiratos: avanzar en sus objetivos de transición energética y elevar la capacidad de respuesta de su sistema eléctrico.
Inversiones impulsan el nuevo mercado energético
La transformación también está ampliando las oportunidades de inversión en el sector. Middle East Energy, que este año celebra su edición número 50 en Dubái, reúne a empresas, autoridades, especialistas e inversionistas alrededor de generación eléctrica, almacenamiento, redes, digitalización y nuevas tecnologías.
El cambio refleja una transformación más amplia de la industria energética. La discusión ya no se concentra únicamente en incrementar la capacidad de generación, sino también en desarrollar baterías, redes inteligentes y sistemas capaces de administrar la electricidad con mayor eficiencia.
Para Emiratos, esta apuesta forma parte además de su estrategia de diversificación económica. Dubái se ha consolidado como un centro financiero, comercial y logístico que conecta Asia, África y Europa, mientras el país busca ampliar su actividad económica más allá de los hidrocarburos.
Las tensiones regionales, sin embargo, también generan efectos sobre la actividad. El PMI del sector privado no petrolero de Emiratos cayó a 52,9 puntos en marzo, desde 55,0 en febrero, su menor nivel en casi cuatro años. La producción pasó de 61,8 a 54,9 puntos y los nuevos pedidos descendieron de 59,5 a 54,5.
¿Qué puede observar Colombia?
La experiencia de Emiratos plantea una referencia para Colombia, que también cuenta con potencial para desarrollar generación solar y eólica. El desafío, sin embargo, no consiste únicamente en disponer de recursos naturales, sino en convertirlos en electricidad suficiente, estable y competitiva.
Para ello se requieren líneas de transmisión, sistemas de almacenamiento, financiación, tecnología y proyectos capaces de atraer capital de largo plazo. La experiencia emiratí muestra precisamente la importancia de desarrollar estos componentes de manera conjunta.
También existe espacio para profundizar los vínculos entre Colombia y Emiratos Árabes Unidos. Mientras el país árabe cuenta con capacidad financiera, tecnológica y empresarial, Colombia dispone de recursos renovables y necesita inversiones para desarrollar nueva infraestructura y capacidad de generación.
Esta complementariedad podría abrir oportunidades en proyectos solares, almacenamiento, infraestructura, transferencia tecnológica y financiación. Sin embargo, la llegada de capital dependerá de factores como la seguridad jurídica, la estabilidad de las reglas, la infraestructura disponible y una adecuada estructuración de los proyectos.
La transición energética se está convirtiendo así en una competencia que va más allá de determinar qué países tienen mayor potencial solar o eólico. La capacidad para atraer capital, tecnología y conocimiento será igualmente determinante para transformar esos recursos en nueva capacidad eléctrica.
Emiratos busca posicionarse en esa carrera mediante proyectos de gran escala que combinan generación renovable y almacenamiento. Para Colombia, su experiencia no constituye un modelo que pueda replicarse directamente, pero sí una referencia sobre la magnitud de la infraestructura y las inversiones necesarias para avanzar hacia un sistema energético más diversificado y resistente.




