Durante años, la gestión de los viajes corporativos estuvo asociada principalmente con la compra de pasajes, la reserva de hoteles y el control de gastos. Sin embargo, el crecimiento del mercado, la presión sobre los precios y la incorporación de nuevas tecnologías están transformando esta dinámica en toda la región.
Para las empresas, viajar vuelve a consolidarse como una inversión vinculada al crecimiento, las relaciones comerciales y la expansión de los negocios. Al mismo tiempo, administrar los recursos destinados a viajes se convierte en una decisión cada vez más estratégica, especialmente en un contexto de mayores costos y presupuestos más exigentes.
El Business Travel Index 2026 de la Global Business Travel Association (GBTA) dimensiona este escenario. Después de crecer un 8,4% en 2025, el gasto mundial en viajes de negocios aumentará otro 7,2% en 2026, hasta alcanzar los US$ 1,71 billones. La asociación proyecta además que el mercado superará los US$ 2 billones en 2030. El crecimiento del gasto estará acompañado, sin embargo, por un incremento mucho menor en el volumen de viajes.
Mientras el gasto aumentará un 7,2% durante 2026, se prevé que la cantidad de viajes crezca apenas un 1,3%. Según la GBTA, una parte importante del aumento del gasto estará asociada a mayores precios, en un contexto marcado por costos de transporte elevados, incertidumbre geopolítica y disrupciones en el sector aéreo.
La diferencia entre ambas cifras plantea un nuevo desafío para las compañías de toda América Latina: mantener los viajes necesarios para el desarrollo de los negocios sin perder visibilidad ni control sobre presupuestos cada vez más presionados. “Las empresas entendieron en la práctica que la experiencia y, muchas veces, el resultado de hacer un viaje para cerrar un negocio, atender a un cliente o capacitar a un equipo son muy diferentes de una interacción exclusivamente tecnológica”, explica Aline Bueno, CEO de Argo Solutions, compañía latinoamericana especializada en tecnología para la gestión de viajes y gastos corporativos.
La ejecutiva señala que, en América Latina, el encuentro presencial continúa teniendo un componente competitivo: si una compañía deja de visitar a un cliente, existe la posibilidad de que un competidor ocupe ese espacio. El desafío, por lo tanto, no consiste necesariamente en reducir los viajes, sino en comprender mejor cuándo, cómo y con qué objetivo se realizan. El viaje corporativo recupera su rol como herramienta de crecimiento los datos de la GBTA respaldan la continuidad de la demanda de viajes corporativos.
En 2025, el 74% de los viajeros corporativos a nivel global afirmó haber viajado tanto o más que en 2024, mientras que para 2026 un 28% espera aumentar todavía más su frecuencia de viajes. La asociación relaciona esta evolución con inversiones empresariales destinadas a fortalecer las relaciones con clientes, implementar tecnología, desarrollar cadenas de suministro y llevar adelante otras iniciativas estratégicas que requieren colaboración presencial.
En América Latina, el encuentro presencial continúa teniendo un papel especialmente relevante para el desarrollo de los negocios. La región combina un crecimiento económico que compensa las presiones de precios con una cultura comercial en la que las relaciones personales y la confianza construida cara a cara siguen pesando a la hora de cerrar acuerdos. En este escenario, la discusión dentro de las compañías comienza a desplazarse desde el costo individual de un pasaje o una habitación hacia la capacidad de administrar el presupuesto de viajes de manera integral.
La pregunta ya no es únicamente cuánto cuesta un viaje, sino también cuál es su objetivo, qué necesidad de negocio responde y qué retorno puede generar para la organización. “Hay una preocupación de las empresas para que ese presupuesto que crece esté bien administrado. La pregunta es cómo garantizar que las personas estén tomando buenas decisiones, cuál es el objetivo del viaje y cuál es el retorno de esa inversión”, sostiene Bueno. El escenario regional también presenta señales de expansión.
El informe de la GBTA destaca que el crecimiento económico de las Américas está compensando las presiones de precios y señala factores favorables para los viajes corporativos en distintos mercados de la región, algunos de los cuales muestran ritmos de crecimiento del gasto superiores al promedio global proyectado para 2026, lo que confirma el peso creciente de América Latina dentro de la industria de viajes corporativos.
De reservar viajes a administrar datos Es justamente en esta transformación donde la tecnología comienza a asumir un papel diferente. Una plataforma corporativa puede reunir información relacionada con compras, cancelaciones, proveedores, políticas internas y comportamiento de los viajeros.
Al integrar estos datos, las empresas de toda la región pueden obtener mayor previsibilidad presupuestaria y utilizar el historial de viajes para identificar patrones y apoyar decisiones futuras. La adopción de canales corporativos ya tiene una escala relevante. Según la GBTA, el 65% de las compañías exige o incentiva a sus empleados a reservar mediante una Travel Management Company (TMC) o una herramienta corporativa de reservas, mientras que el 62% de las reservas de viajes de negocios se realizó a través de canales proporcionados por las propias empresas. Esta infraestructura abre la posibilidad de avanzar hacia una gestión que no se limite a ejecutar una reserva, sino que también permita anticipar determinadas decisiones.
Para Bueno, la combinación de inteligencia artificial y análisis de datos históricos puede ayudar a detectar oportunidades de precio, reconocer patrones de viaje y acompañar al viajero antes y durante su desplazamiento. Entre las posibilidades que Argo Solutions está explorando en sus operaciones en América Latina se encuentran sistemas capaces de identificar hábitos anteriores del viajero, monitorear variaciones de precios y sugerir alternativas ante cambios de agenda, cancelaciones de vuelos u otros imprevistos.
“La tecnología tiene un papel de inteligencia, anticipación, digitalización y visibilidad. Con datos históricos es posible generar proyecciones sobre disponibilidad y precios y transformar la gestión en algo mucho más estratégico y menos operativo”, afirma la CEO. La transformación ocurre mientras las empresas de la región enfrentan una aparente contradicción: viajar continúa siendo relevante para hacer negocios, pero hacerlo cuesta cada vez más. En ese escenario, la ventaja competitiva no necesariamente está en viajar más o gastar menos, sino en contar con información suficiente para administrar cada desplazamiento de acuerdo con los objetivos de la organización.
Con un mercado global que se encamina a superar los US$ 2 billones antes de finalizar la década, y con América Latina consolidándose como una región cada vez más relevante dentro de esa tendencia, la gestión de viajes corporativos deja de ser solamente una cuestión logística. Se convierte en una disciplina vinculada con datos, productividad, tecnología, visibilidad y asignación estratégica de recursos, en la que cada viaje puede ser analizado no solo por su costo, sino también por su propósito y su aporte al negocio.




