El proyecto Pela Ema busca reducir la dependencia de China, pero enfrenta dificultades técnicas para recuperar minerales y limitaciones para procesarlos fuera del mercado chino.
Estados Unidos está destinando cerca de US$5.000 millones en inversión y financiamiento al proyecto de tierras raras Pela Ema, ubicado en Goiás, Brasil, como parte de su estrategia para reducir la dependencia de China en minerales utilizados en vehículos eléctricos, turbinas eólicas y equipamiento militar.
La operación, administrada por Serra Verde Group, enfrenta sin embargo dificultades técnicas y políticas que evidencian los desafíos para construir una cadena de suministro de tierras raras fuera de China.
Recuperación del mineral está por debajo de lo previsto
Uno de los principales problemas está en el rendimiento de la operación. Según información citada por Bloomberg, actualmente la mina recuperaría entre 20% y 30% de minerales como neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, frente al 80% que la compañía esperaba alcanzar al diseñar el proyecto.
Serra Verde viene reemplazando equipos con parte de los recursos provenientes del Gobierno estadounidense y espera completar la optimización del proceso a mediados de 2027.
La compañía tiene como objetivo alcanzar una producción de 6.400 toneladas anuales de óxidos de tierras raras hacia finales de 2027.
Washington respalda el proyecto
Estados Unidos estructuró un esquema de financiamiento para asegurar el acceso a la producción de Pela Ema. Este incluye un préstamo de US$565 millones de su Corporación Financiera de Desarrollo Internacional y un contrato de 15 años para adquirir la producción inicial del proyecto, con precios mínimos garantizados.
El vehículo financiero creado para respaldar la operación ya reúne US$1.550 millones en compromisos de financiamiento, incluidos US$750 millones del Departamento de Guerra estadounidense. Washington también se comprometió a comprar directamente al menos US$300 millones en tierras raras durante los próximos cinco años.
Además, Estados Unidos ya replicó parte de este modelo en el proyecto Carina, de Aclara Resources, también en Brasil.
El desafío está también en el procesamiento
Contar con la producción minera no resuelve por completo el problema de abastecimiento. Los minerales extraídos en Pela Ema requieren posteriormente procesos de separación química para los que Estados Unidos todavía no tendría capacidad comercial probada a gran escala para este tipo de tierras raras pesadas.
La situación refleja la fuerte concentración mundial de esta industria. En 2025, empresas chinas o controladas por China produjeron el 83% del mineral de tierras raras y procesaron el 91% de los óxidos, mientras que en 2024 concentraron el 94% de la fabricación de imanes.
Brasil busca mayor control sobre sus minerales
El proyecto también enfrenta un escenario político complejo en Brasil. El país concentra cerca de una cuarta parte de las reservas mundiales de tierras raras, aunque su producción representa apenas una pequeña proporción del mercado global.
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva busca atraer capital extranjero, pero al mismo tiempo pretende que una mayor parte del procesamiento y del valor agregado permanezca en territorio brasileño.
En ese contexto, avanza una propuesta para exigir que al menos el 80% de la refinación de minerales estratégicos se realice en Brasil.
La posible venta de Serra Verde a USA Rare Earth, operación valorizada en unos US$2.800 millones, también llegó a la Justicia brasileña, luego de que el partido Rede Sustentabilidade solicitara frenar la transacción por considerar insuficientes las garantías sobre los activos minerales estratégicos del país.




