La jornada bursátil estuvo marcada por cierta aversión al riesgo global, impulsada por la escalada geopolítica entre Estados Unidos e Irán tras informes de posibles ataques limitados y represalias en la isla de Larak. Este entorno militar presionó con fuerza el mercado energético, llevando al petróleo WTI a avanzar un 2.90% hasta los 86.49 USD por barril y al Brent un 2.46% situándose en 92.83 USD, despertando temores de un choque de oferta que avive las presiones inflacionarias. El clima de cautela se vio amplificado por el repunte en los rendimientos del Tesoro norteamericano, situando a la tasa del bono a 10 años a solo 2 puntos básicos de sus máximos de 19 años. En el frente macroeconómico, mientras la Reserva Federal vía Kevin Warsh y el Secretario del Tesoro Scott Bessent enfatizaron durante el G20 que la prioridad absoluta es el crecimiento y la consolidación fiscal, las expectativas de mercado reaccionaron ajustando sus previsiones hacia una posible subida de 25 puntos básicos por parte de la Fed en septiembre, contrarrestando la resiliencia del consumidor destacada por David Solomon de Goldman Sachs.
En el sector corporativo y de grandes tecnológicas, la narrativa del día combinó noticias institucionales adversas con alianzas estratégicas de peso en infraestructura de inteligencia artificial. Amazon enfrentó presión negativa tras conocerse que la FTC presentará una demanda por presunta manipulación de precios publicitarios durante siete años, mientras que Apple marcó un hito histórico al cerrar el último día de Tim Cook como CEO tras 15 años al frente. En contraste, Nvidia catalizó atención positiva al anunciar una inversión de 3.500 millones de dólares en el fabricante de chips MediaTek para impulsar fábricas de IA, una emisión de bonos convertibles en la que también participó Alphabet por un total récord de 3.900 millones de dólares. Por su parte, Microsoft amplió su colaboración con Humain para integrar Humain One dentro del ecosistema Office 365, reforzando la demanda en el segmento de centros de datos respaldado por declaraciones del ejecutivo estadounidense sobre su relevancia estratégica.
Al cierre de la sesión, los principales índices bursátiles globales finalizaron mayoritariamente en terreno negativo. En Estados Unidos, el S&P 500 retrocedió un 0.41% hacia los 7.681, el Nasdaq 100 cayó un 0.27% a 29.381 y el Dow Jones cedió un 0.58% hasta los 53.242. Las plazas internacionales acompañaron la tónica bajista, el STOXX Europe 600 cayó un 0.62%, el Nikkei 225 de Japón cedió un leve 0.07% y el China 50 cerró prácticamente plano (-0.02%). El índice dólar (DXY) retrocedió un 0.26% cotizando en 99.42, mientras el oro corrigió un 0.62% hasta los 4.427 USD por onza. El activo destacado a la contra fue el Bitcoin, que repuntó un 1.57% situándose cerca a los 78.914 USD, apoyado por un sentimiento de «Codicia» (62/100) en el mercado cripto frente al nivel «Neutral» (50/100) en las acciones tradicionales.
Desde mi punto de vista, la dinámica observada hoy refleja un mercado entre riesgos de estanflación y resistencia operativa. La presión sobre la renta fija sugiere que los inversionistas están desafiando la capacidad del Tesoro de mantener bajo control los rendimientos soberanos ante el riesgo geopolítico en el Estrecho de Ormuz, un precio del crudo sostenido por encima de los 85-90 dólares complicaría sustancialmente la narrativa de desinflación de la Reserva Federal. Para las próximas sesiones, la atención estará totalmente concentrada en la evolución del conflicto militar en Oriente Medio y la publicación del reporte de empleo no agrícola (NFP) en Estados Unidos a finales de semana. De confirmarse la resistencia del mercado laboral y persistir la tensión energética, podríamos ver un reajuste más agresivo en las tasas de descuento, lo que mantendrá la volatilidad elevada y limitará el rebote técnico de las valoraciones de renta variable en el corto plazo.
Laura Torres, Directora de Inversiones IMB Capital Quants




