Álvaro Cubas, economista del Consejo Privado de Competitividad, advierte que el crecimiento de los gastos permanentes y la débil planificación presupuestal pueden afectar la inversión pública y el cierre de brechas de infraestructura.
El presupuesto para 2027 aumenta 3,5%, pero algunas funciones reducen sus recursos. ¿Qué debería preocupar más, el monto que se asigna o que el presupuesto no esté reflejando las prioridades que necesita el país?
Tal y como indicas, el primer mensaje dentro de lo que vendría a ser este proyecto de ley para 2027 es que el presupuesto se incrementa, pero ahí viene la desagregación de qué genera ese incremento. El aumento se está viendo reflejado en el gasto corriente.
El gasto corriente puede atender algunas situaciones clave. Por ejemplo, dentro del gasto corriente se encuentra el mantenimiento de infraestructura, que es muy importante para sostener hospitales y colegios. Pero también se encuentra el pago de personal y de pensiones, que mantiene la operatividad del Estado. Es un gasto que también ha crecido considerablemente en los últimos años. Incluso, comparando el PA con el proyecto de ley, de 2026 a 2027 ya está incrementándose nuevamente.
El mismo Marco Macroeconómico Multianual destaca que este comportamiento de generar mayores gastos permanentes, como el tema de la planilla y las pensiones, hace que en el futuro tengamos que modificar el presupuesto para atender esos compromisos que ya hemos adquirido en estos años.
Además, somos un país cuya generación de ingresos está por debajo de lo que corresponde a América Latina. Entonces, no generamos mucho ingreso, nos comprometemos a gastar más en ciertas cosas que ya son rígidas y nos queda menos espacio fiscal. Por tanto, ¿qué terminamos sacrificando? El gasto de capital, como estamos viendo ahora, o el servicio de la deuda, que también ha sucedido.
Ese es el análisis general del proyecto de ley. En cuanto a si se trata de una asignación consciente y adecuada, lo que vemos es que no termina siendo de esta forma, sobre todo porque la inversión pública es un tema muy crítico. El Perú tiene muchas brechas de infraestructura. Entonces, quitarle recursos a un gasto importante, que además todavía tiene deficiencias porque sabemos que lo que se gasta no necesariamente se refleja, también es alarmante.
El gasto corriente va a crecer 6,6% y el gasto de capital cae 1,1%. ¿Esto está restando espacio a la inversión pública?
En primera instancia, uno podría decir que sí, que se estaría restando espacio, pero la verdad es que el Perú destaca porque durante el año fiscal incorpora mucho presupuesto. Sobre todo durante el año fiscal se reciben transferencias de canon, que es donde están más beneficiados los gobiernos regionales y las municipalidades.
Entonces, lo que vamos a ver en enero de 2027 va a ser muy distinto de lo que tengamos en junio o en septiembre de 2027 por estas incorporaciones. Lo que sí está mostrando es que no hay una asignación inicial adecuada. También, que en el camino se incorporen más recursos muestra una mala planificación.
Lo ideal sería tener una proyección clara de lo que voy a tener disponible para programarlo de una vez, asignarlo a los proyectos de inversión y posteriormente ejecutarlos. Porque, si no, inicio con 100 proyectos, porque es lo que tengo en ese momento, luego recibo más recursos, creo nuevos proyectos o aumento otros proyectos en el camino y así sucesivamente.
Entonces, no genero una planificación, no ejecuto correctamente y termino gastando todo en diciembre o noviembre. Esos son los problemas que genera este tipo de débil planificación presupuestal.
El presupuesto contempla S/ 31.221 millones para el servicio de la deuda. ¿Cuánto puede limitar este gasto la capacidad del Estado para atender otras necesidades?
El servicio de la deuda es una de las tres partidas que estamos conversando y es una de las que menos concentra. Sobre todo, se ha reducido respecto al año anterior. Entonces, netamente para lo que concierne a 2027, no podríamos asignarle alguna responsabilidad en limitar otros gastos porque estamos viendo que se ha reducido.
El problema clave de lo que ha sucedido en los últimos años en el Perú son las leyes de impacto fiscal y el incremento de las remuneraciones. Eso ha hecho que se comprometa lo que viene después y me quede menos espacio fiscal.
Adicionalmente, tenemos esta dependencia de ingresos extraordinarios como son los recursos del canon. Cuando los recursos del canon sean cada vez más volátiles, vamos a tener algunos inconvenientes. Este año tenemos el tema de los precios de los minerales, que va a permitir mayores ingresos futuros, pero con el transcurso de los meses y de los años vamos a ver esos inconvenientes y vamos a hablar de que la inversión pública sí ha caído en lo que corresponde a disponibilidad de recursos.
El Gobierno ha proyectado que los ingresos fiscales van a equivaler a alrededor del 19% del PBI. ¿Alcanza este nivel de ingresos para poder sostener el presupuesto que se ha planteado?
Justo como te mencionaba, el 19% que se proyecta y que también está en el marco está por debajo de otros desempeños de países de Latinoamérica, de la región, sobre todo si nos comparamos con la Alianza del Pacífico.
Entonces, la generación de ingresos, al ser ya limitada, es el complemento ideal de una situación de rigidez presupuestal. Si genero menos ingresos, cada vez me queda menos espacio para mover hacia otros gastos prioritarios. Termino en esta situación de más gasto corriente y menos gasto de capital.
Siempre va a haber más gasto corriente porque no contempla solamente las pensiones. Las pensiones y los salarios son una gran parte del gasto corriente, pero no son la totalidad. También hay bienes y servicios y muchos gastos relevantes dentro del gasto corriente. Lo que sucede es que cada vez va a crecer más y va a incorporar más espacio disponible.
Entonces, las municipalidades cada vez van a tener menos ingresos. En los ministerios, por ejemplo, este año uno de los temas alarmantes que se vieron en el primer semestre es lo de la ANIN. La ANIN tenía una gran cantidad de proyectos para ejecutarse, sobre todo en el tema de prevención del Niño.
Cuando revisas estos proyectos en su reporte, porque tienen una ficha de reporte, varios mencionan que falta presupuesto para continuar. Todos tenían ese problema, necesitaban un crédito suplementario para poder continuar, no todo el proyecto, sino lo que les compete al año, los compromisos de obra del año.
Ese tipo de situaciones se van a ver más reflejadas en la medida en que quede menos espacio fiscal y la generación de ingresos siga siendo limitada.
El déficit fiscal se proyecta en 1,4% del PBI. ¿Qué tan vulnerable es esta meta si los ingresos no crecen como se tiene previsto?
Esa meta de 1,4% es el ideal. Lastimosamente, desde el Consejo Privado de Competitividad siempre hacemos seguimiento a lo que opinan los expertos macroeconómicos sobre el comportamiento de esta senda del déficit, y varios coinciden en que lo que ha sucedido anteriormente, el tema de las leyes de impacto fiscal, los compromisos de pensiones y otros factores, hace poco factible el cumplimiento del déficit de 1,4% y llegar al 1,0% en 2028.
No obstante, vale la pena resaltar que, considerando este año y el boom que hemos tenido de los minerales, además de los proyectos mineros que se están viendo beneficiados por este incremento de los precios de los commodities, en realidad podemos llegar a esa meta producto de mayores ingresos.
Pero no es transparente, digámoslo de esa forma. Es una situación extraordinaria que nos haría llegar a la meta, si fuera el caso, pero no es en realidad netamente producto de una buena gestión.
Los gobiernos locales y regionales recibirán más recursos, pero ¿cuentan con la capacidad necesaria para ejecutarlos, considerando además que en 2027 asumirán nuevas autoridades?
En el caso de los gobiernos regionales y locales, en realidad sí han recibido más recursos en variación que el nacional. Ambos han crecido, pero en el tema de ejecución tenemos que separar un poco el gasto corriente y el gasto de capital.
En el gasto corriente casi siempre se gasta la totalidad del presupuesto porque pagas planilla, pensiones, bienes y demás. En el gasto de capital, que es lo que concierne a la inversión pública, ahí sí hay algunos déficits. Tal y como mencionas, hay un problema de ejecución y un problema de gestión.
Normalmente, a fin de año, se alcanza el 80% o 90%, algo que ha ido mejorando. Antes no era así y ahora ya están llegando a esa meta. Pero mucho de esta ejecución, como te comentaba, se realiza en diciembre. Entonces, hay un gasto acelerado para llegar a la meta del 100% y tener la foto de un 90% de ejecución.
Pero, en realidad, ¿ese gasto realizado en diciembre de manera acelerada es el correcto? Lo que me refiero es que un proyecto que debías ejecutar en junio, julio o agosto y no avanzaste, llegas hasta diciembre para avanzar y ejecutar lo que puedas, lanzar convocatorias y gastar para el año siguiente. Es un año perdido.
Al final, es un gasto que no se ha reflejado en avances de ese año, sino que prácticamente va a ser un gasto de diciembre que va a lanzar convocatorias en enero de 2027, va a lanzar obra en febrero de 2027 y así sucesivamente. Entonces, eso es un reflejo de la mala y débil gestión en las entidades subnacionales.
Y lo otro, aprovechando que es un año electoral y de nuevas autoridades, es la continuidad presupuestal. El objetivo es que cada proyecto que se inicie se continúe hasta terminarse. Ese es el ideal. Pero lo que vemos es que, cuando entra una nueva autoridad, hay un compromiso político muy débil, a tal punto que muchos de los proyectos de la autoridad anterior se quedan atrás, no se continúan y ni siquiera porque hayan terminado, sino porque la nueva autoridad entra con sus nuevos proyectos y crea nuevos proyectos.
Ahí es cuando se rompe la dinámica y por eso un proyecto que debió terminarse en tres o cuatro años se termina en seis, en siete o nunca se termina y queda paralizado. Esto sucede de manera transversal en el Perú, en todas las entidades, pero ocurre más en los gobiernos locales y regionales, que son los que concentran la mayor parte del presupuesto a nivel nacional.
El presupuesto va a aumentar, pero las brechas de infraestructura siguen siendo grandes. ¿El problema está en cuánto se presupuesta o en cómo se ejecuta?
El problema puede ser variado, puede ser cuánto presupuestas. En el caso de la ANIN, como te comento, hay un caso en el que varios proyectos, sobre todo en la temática de prevención, no tienen los recursos para continuar. Entonces, en esa entidad en específico hay un tema de presupuesto.
En otras entidades, el problema está en cómo se ejecuta. Por ejemplo, un caso clave es San Marcos. La municipalidad de San Marcos anteriormente era de las más ricas de todas las municipalidades y ahora está en el segundo o tercer lugar. San Marcos siempre ha destacado por ejecutar 30%, 40% o menos del 50% de su presupuesto.
Eso te muestra que la cantidad de presupuesto que tienes sobrepasa las capacidades que tiene San Marcos. Entonces, es ahí cuando deberían aparecer entidades y convenios, a tal punto que San Marcos, con sus recursos del canon, decida atender, por ejemplo, la mejora de sus colegios mediante un convenio de transferencia de sus recursos del canon para ejecutarlo.
¿Por qué? Porque el Ministerio de Educación tiene el PIP y tiene el PRONIED, que son entidades más grandes y más capacitadas para manejar más proyectos, más importantes y de mayor costo. Entonces, ese es un caso para atender esta problemática de débil ejecución.
También está el tema de la planificación. Retomando lo del inicio, hay un problema muy fuerte de no planificar bien, de iniciar con 100 y terminar con 1.000 proyectos. Eso es algo que sucede cada año.
Es un tema que, al no haber algunos candados que te digan, por ejemplo, Municipalidad de San Marcos o Municipalidad de Megantoni, tú no puedes crear un nuevo proyecto porque tus indicadores muestran que en salud no has ejecutado bien, no has cerrado proyectos y tienes una lista de proyectos por continuar. Deberías terminar estos antes de avanzar con nuevos proyectos.
O, si en el camino quieres incorporar nuevos proyectos porque vas a recibir canon, debería haber una lista de proyectos emblemáticos que te permitan cerrar la brecha de tu territorio. Ese debería ser el camino para poder restringir estas modificaciones presupuestarias que, en realidad, no solamente nosotros desde el Consejo Privado de Competitividad hemos alertado, sino también la OCDE y el Banco Mundial, que realizaron investigaciones en Perú y vieron que el país destaca por tener flexibilidad para mover el presupuesto como quiera, y eso no genera seguridad en la ejecución.
¿Qué aspectos del proyecto de presupuesto consideran que deberían modificarse?
En lo que concierne al proyecto de presupuesto, nosotros iríamos por lo que te comentaba ahora y establecer algunos puntos básicos sobre la ejecución del presupuesto.
Por ejemplo, es importante que haya algunos criterios claros como desempeño, cierre de obras y otros, que eviten que una entidad se encuentre completamente libre de poder crear proyectos sin haber cerrado los que ya tiene.
El tema del cierre también es muy importante. Un proyecto no se refleja en el indicador de brecha o no da el servicio hasta que se cierra formalmente, tiene su Formato 9. Entonces, ese es un tema importante y hay muchos proyectos actualmente. Si solamente agarramos los proyectos que se han creado en los últimos 10 años, solamente el 30% está cerrado.
Eso significa que hay una gran cantidad de proyectos que pueden ser de años recientes, pero estamos hablando de más de 10 años, una década de proyectos que no se cierran. Por eso no vemos avances en los colegios, en las pistas, en los hospitales y demás.
Entonces, se requiere que haya un candado ahí para limitar esta posibilidad y que las entidades se enfoquen en cerrar lo que ya tienen.
Por otro lado, el tema de la expansión del gasto corriente hay que mirarlo con cautela. Hay gastos que se pueden mantener y se puede evitar su crecimiento. Ya hace muchos años, dos o tres años, hubo un decreto en el que se establecían algunos gastos que no eran prioritarios. En ese momento ya se hizo ese trabajo y podríamos retomarlo, a tal punto de que ese gasto que no es relevante se pueda reasignar.
Hay partidas que pueden ser más importantes. El mantenimiento, por ejemplo, es un tema crítico. El Perú gasta menos del 1% en mantenimiento de infraestructura, cuando a nivel internacional es 2% o 3%. Estamos hablando de que hay muchas cosas en las que se puede reasignar.
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