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martes, septiembre 8, 2026
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Aranceles distorsionan el mercado de metales

La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá eleva los costos para las industrias y genera distorsiones en los precios y flujos del mercado de metales.

La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá entró este martes en una nueva fase después de que Ottawa pusiera en vigor aranceles de represalia de 15%, 25% y 50% sobre productos estadounidenses. La medida responde a los aranceles de 50% aplicados por Washington desde el 22 de agosto sobre US$27.600 millones en bienes canadienses, profundizando una confrontación que afecta directamente a sectores como acero y aluminio. En determinadas categorías de ambos metales, Canadá elevó sus aranceles existentes desde 25% hasta 50% para igualar las tasas estadounidenses.

Para los inversionistas, el impacto no debe analizarse únicamente desde el precio internacional de los metales. Un arancel de 50% no significa automáticamente que el aluminio vaya a subir 50%. Lo que sí puede provocar es una mayor separación entre los precios de referencia globales y el costo efectivo que terminan pagando las empresas en Norteamérica, mediante mayores primas físicas, costos de importación y presión sobre los márgenes de las compañías que utilizan acero y aluminio como insumos.

El aluminio es particularmente sensible debido a la integración histórica entre Canadá y Estados Unidos. Durante episodios anteriores de aumentos arancelarios, la prima física del aluminio en Estados Unidos llegó a registrar máximos históricos, reflejando el costo adicional de introducir metal al mercado estadounidense. Canadá ha sido además un proveedor fundamental para la industria norteamericana, por lo que reemplazar rápidamente esos flujos no necesariamente resulta sencillo ni barato.

Los primeros datos comerciales ya muestran señales de presión. En julio, las exportaciones totales de Canadá disminuyeron 2,3%, mientras las exportaciones de productos metálicos y minerales retrocedieron 8,5%. Los envíos hacia Estados Unidos cayeron además 6,6%, reduciendo en más de 40% el superávit comercial canadiense con su principal socio.

La dependencia continúa siendo elevada: Estados Unidos recibió alrededor del 66,4% de las exportaciones canadienses en julio, aunque Canadá lleva tiempo intentando diversificar sus mercados. Durante 2025, la proporción de exportaciones minerales destinadas a Estados Unidos cayó desde 52% hasta 46%.

Desde mi perspectiva, el principal riesgo para los inversionistas está en las distorsiones entre mercados regionales, los desvíos de comercio y la presión sobre las compañías que dependen intensivamente de estos materiales. Productores estadounidenses protegidos de la competencia externa podrían beneficiarse de precios domésticos más altos, mientras industrias consumidoras de acero y aluminio —como automotrices, construcción, maquinaria, envases y manufactura— enfrentarían mayores costos. Del lado canadiense, los productores podrían verse obligados a buscar compradores alternativos o aceptar menores márgenes.

Por eso, no basta con observar el precio internacional del metal. También será necesario seguir las primas regionales, los márgenes de productores y fabricantes, el volumen de exportaciones canadienses hacia Estados Unidos y la capacidad de Canadá para redirigir producción hacia otros mercados.

Si la disputa permanece contenida en los aranceles actualmente anunciados, el mercado podría adaptarse gradualmente mediante nuevas rutas comerciales y una reorganización de proveedores. Sin embargo, una nueva escalada elevaría considerablemente el riesgo para las cadenas industriales norteamericanas. El principal peligro es que una disputa comercial termine convirtiéndose en un encarecimiento estructural de materias primas esenciales para la manufactura, trasladando el impacto de los aranceles hacia la inversión, la inflación y la rentabilidad empresarial.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group