¿Por qué la economía se paraliza cuando hay elecciones?

En todo sufragio presidencial, se presenta un fenómeno mundial llamado “wait and see” que impacta entre el 1.5% y 3% del PBI. La economía peruana podría perder US$ 5 mil millones durante el presente año por el proceso electoral.

Cuando un país enfrenta una elección, la economía entra en modo de espera. Se trata de un fenómeno que ocurre en todas las latitudes y que genera pérdidas del 1.5% al 3% del PBI, precisó William Muñoz, economista de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), quien agregó que la economía peruana podría perder durante el 2026 aproximadamente US$ 5 mil millones por el presente proceso electoral.

“La actividad económica se basa en decisiones Inter temporales. Las empresas invierten hoy esperando condiciones futuras estables; los consumidores gastan anticipando ingresos; los bancos prestan evaluando riesgos. Cuando hay elecciones, ese horizonte se vuelve incierto. No se sabe con claridad qué modelo económico prevalecerá, qué reglas cambiarán. Ante ello, los agentes hacen lo más racional: postergar decisiones”, explicó.

Este fenómeno es conocido mundialmente como “wait and see” y tiene efectos concretos. La inversión privada —principal motor del crecimiento en el Perú— se desacelera. Los proyectos se congelan, el crédito se vuelve más cauteloso y el consumo se modera. “No es que la economía se detenga por miedo; se ralentiza porque el riesgo aumenta”, advierte Muñoz.

Factores que agravan o aminoran los riesgos.

La economía opera sobre expectativas que afectan la inversión, el consumo y el financiamiento. Durante elecciones, estas expectativas se vuelven inciertas cuando: no se conoce el modelo económico futuro; se anticipan posibles cambios regulatorios o tributarios; o se incrementa la percepción de riesgo país.

“Estos factores contribuyen a que las empresas posterguen inversiones, los consumidores retrasen decisiones importantes y los bancos endurezcan las condiciones crediticias. En términos macroeconómicos, la demanda agregada se desacelera por caída de la inversión privada”, revela el especialista de la UCSS.

Para Muñoz, los posibles cambios en tributos, contratos y regulación; el riesgo de políticas populistas; la falta de una visión de país; y la alta conflictividad entre los poderes del Estado, son factores que agravan el escenario de incertidumbre política y, por consiguiente, tienen un mayor impacto negativo en la economía.

“La buena noticia para el Perú es que la solidez de instituciones clave, como el Banco Central de Reserva, impide que el impacto negativo sea mayor, gracias a que su independencia le permite un manejo eficiente de la política monetaria y el control de la inflación, entre otros factores importantes”, añadió.

¿Cuáles son las pérdidas que genera este fenómeno?

El especialista de la UCSS estima que se pueden realizar algunos cálculos, en base a determinados supuestos, sobre cómo el actual proceso electoral impacta a la economía peruana. Afirma que se anticipa una caída en la inversión privada del orden de 5% a 10%.

“El impacto en el PBI sería de -1.5% a -3%. En un escenario moderado, las pérdidas estarán alrededor de los USD 5,000 millones. Por ello, es fundamental que el ciclo electoral, de primera y segunda vuelta, se cumplan efectivamente y el reconocimiento del ganador no demore a fin de que se diluya la incertidumbre y se dinamice la economía”, señaló.

Si bien es difícil prever con exactitud el tiempo que tomará el fenómeno de ralentización de la economía, indicó que inicia entre 3 a 6 meses antes de las elecciones y que puede extenderse hasta un año luego del sufragio.

“Si hay mayor incertidumbre por escenarios de alta polarización, este fenómeno puede extenderse hasta 18 meses”, puntualizó.

¿Cómo acelerar la economía durante este fenómeno?

Para Muñoz, los candidatos a la presidencia del Perú juegan un rol fundamental para brindar una visión de país. La ausencia de propuestas consistentes, equipos técnicos sólidos o compromisos explícitos con la estabilidad macroeconómica eleva la incertidumbre.

“La evidencia internacional muestra que las economías no se paralizan cuando existen instituciones fuertes y señales claras. Cuando los candidatos garantizan respeto a los contratos, independencia del Banco Central y disciplina fiscal, la incertidumbre se reduce significativamente. En esos casos, la economía no se detiene: se adapta”, puntualizó.

También se refirió al factor geopolítico. En un mundo marcado por tensiones internacionales, los inversionistas comparan riesgos entre países. Si Perú transmite inestabilidad, el capital simplemente se mueve hacia destinos más predecibles.

“La verdadera pregunta no es por qué la economía se detiene en elecciones, sino por qué no logramos evitarlo. La respuesta está en la calidad de nuestras instituciones y en la credibilidad de nuestra clase política. En síntesis, la economía no se paraliza por temor, sino por racionalidad. Y la única forma de reactivarla en contextos electorales es reduciendo la incertidumbre. Al final, el crecimiento no depende solo de las decisiones económicas, sino de la confianza que inspira el país”, concluyó.