La jornada en Wall Street estuvo dominada por una serie de titulares contradictorios provenientes de la administración Trump y el Departamento de Guerra en el marco de la denominada «Operación Furia Épica». El presidente Donald Trump ha manifestado una disposición creciente a finalizar la campaña militar contra Irán, incluso si el Estrecho de Ormuz permanece en gran medida cerrado o bajo control de Teherán, señalando que las negociaciones «van bien». Esta postura responde a una evaluación estratégica donde una misión para reabrir totalmente dicho punto de estrangulamiento extendería el conflicto más allá del cronograma inicial de 4 a 6 semanas. Trump ha instado a otros países afectados a que «vayan al Estrecho y simplemente lo tomen», enfatizando que las naciones deberían optar por comprar petróleo a Estados Unidos, mientras el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, reforzaba este mensaje indicando que «si no hay acuerdo, negociaremos con bombas» y confirmando el despliegue del portaaviones USS George H.W. Bush para unirse a la flota en Oriente Medio.
En el plano macroeconómico, los datos de Estados Unidos presentaron un panorama mixto. Las vacantes de empleo JOLTS se situaron en 6,882 millones, ligeramente por debajo de la previsión de 6,89 millones y significativamente inferiores a los 7,24 millones revisados del mes anterior. La confianza del consumidor del Conference Board sorprendió al alza con una lectura de 91,8 frente al 87,9 esperado, a pesar de que los precios de la gasolina han superado el promedio de 4 dólares por galón por primera vez desde 2022, un factor que ha llevado la aprobación neta de Trump a su nivel más bajo del mandato (-17). Por otro lado, el PMI de Chicago decepcionó con un 52,8 frente al 55 previsto. En el sector inmobiliario, el índice Case-Shiller interanual mostró un crecimiento del 1,18%, por debajo del 1,38% proyectado.
Desde la Reserva Federal, las intervenciones de los gobernadores mantuvieron un tono de cautela. Schmid destacó que la inflación es el riesgo más relevante, advirtiendo sobre la posibilidad de que se estanque cerca del 3% y subrayando que no se puede asumir que el impacto de los altos precios del petróleo será transitorio. Goldman Sachs ha señalado que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años en la zona del 4,5% representa una «línea roja» política para Trump, ya que amenaza los planes fiscales y los recortes de tasas. Actualmente, Polymarket otorga un 37% de probabilidad de recesión para finales de 2026.
El S&P 500 experimentó un rally de alivio masivo, disparándose un 2,5% y sumando 1,4 billones de dólares en capitalización de mercado tras las palabras del presidente iraní, Pezeshkian, sobre su disposición a terminar la guerra con garantías. No obstante, el trasfondo técnico es de una capitulación severa: el índice de Miedo y Codicia alcanzó niveles de «Miedo Extremo» de 9/100, y los fondos de cobertura han vendido acciones durante las últimas seis semanas al tercer ritmo más rápido de la década. Los CTAs permanecen cortos en 47.000 millones de dólares, lo que podría exacerbar cualquier movimiento alcista por cobertura de cortos.
En el ámbito empresarial, el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, advirtió que la incertidumbre persistirá hasta que cese el conflicto, mencionando además que el impacto de la IA en el empleo ha sido gestionado mediante la redistribución de personal. Un evento crítico para el cierre del trimestre es el vencimiento y renovación del «Collar» de JPMorgan, que define los rangos operativos de gestión de riesgo institucional. Mientras tanto, el sector tecnológico se enfrenta a amenazas directas: el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) anunció que, a partir del 1 de abril, atacará a empresas estadounidenses en la región en represalia por las operaciones contra Irán, señalando específicamente industrias vinculadas a Siemens y firmas de telecomunicaciones en Haifa y Ben Gurión.
En Europa, el Comisario de Energía de la UE, Jorgenson, reveló que la guerra ha incrementado la factura de importación de combustibles fósiles en 14.000 millones de euros, advirtiendo que las consecuencias energéticas no serán efímeras y que se observa un endurecimiento en los mercados de diésel. Se espera que la inflación de la zona euro suba al 2,5% en marzo. Olli Rehn, del BCE, comentó que los mercados ya valoran subidas de tipos, aunque subrayó que no están garantizadas y que la política monetaria debe evaluarse cuidadosamente. Por su parte, el primer ministro israelí, Netanyahu, anunció la ampliación de zonas de amortiguamiento en Gaza, Siria y Líbano, sugiriendo la formación de nuevas alianzas estratégicas.
Desde Asia, el flujo comercial muestra signos de adaptación. El Ministro de Exteriores iraní aseguró que han garantizado el paso seguro de buques aliados por Ormuz, mientras Bloomberg informaba que la actividad fabril en China ha vuelto al crecimiento a pesar del conflicto. No obstante, las tensiones persisten en el comercio de tierras raras, tema que podría requerir una conversación directa entre Trump y Xi Jinping según el representante comercial Greer.
En los mercados de commodities, el petróleo ha mostrado una volatilidad extrema. A pesar del cierre efectivo del Estrecho, los precios cedieron tras los rumores de tregua, aunque el Brent se encamina a su mayor ganancia mensual histórica. La producción de la OPEP cayó en 7,3 millones de barriles por día en marzo, su nivel más bajo desde 2020. En contraste, la plata registró fuertes subidas y el oro se mantiene como refugio tras un mes donde el dólar estadounidense se perfila hacia su mejor desempeño mensual desde 2024.
El panorama actual revela un mercado que se encuentra en un punto de inflexión crítico, operando bajo una lógica de calma por agotamiento diplomático frente a una realidad militar de asedio prolongado.
Si las «garantías» exigidas por Irán se materializan en un cese de hostilidades real antes del 1 de abril, el S&P 500 podría extender su rally de contratendencia impulsado por la cobertura de cortos de los CTAs y el reequilibrio de 14.000 millones de dólares de los fondos de pensiones. El petróleo buscaría una base cerca de los 90-95 dólares conforme disminuya la prima de guerra.
Si las negociaciones colapsan y se ejecutan las amenazas de la Guardia Revolucionaria contra empresas estadounidenses el 1 de abril, veremos una nueva oleada de ventas. El riesgo de que la inflación se estanque en el 3% (como advirtió Schmid) forzaría rendimientos más altos en los bonos, rompiendo la «línea roja» del 4,5% y eliminando cualquier posibilidad de recorte de tasas en el corto plazo.
El control permanente del Estrecho de Ormuz por parte de Irán mantendría la gasolina por encima de los 4 dólares, dañando estructuralmente la confianza del consumidor y acelerando la probabilidad de recesión hacia finales de año.
En conclusión, la complacencia es el mayor riesgo en este momento. Aunque el mercado hoy celebró la diplomacia, los fundamentos de suministro energético y la independencia de la Fed frente a una inflación impulsada por costos sugieren que el inicio del segundo trimestre (Q2) será de extrema cautela. El nivel de «Miedo Extremo» actual suele marcar suelos temporales, pero sin una reapertura garantizada del comercio global, cualquier rally será vulnerable a la próxima escalada en el terreno.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group









