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jueves, septiembre 10, 2026
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Venezuela crecería 6,5% pese a crisis y debilidad institucional

El IIES UCAB proyecta un crecimiento de 6,5% para 2026, impulsado por el sector petrolero, aunque la economía aún se mantiene 62% por debajo de los niveles previos a 2014.

La economía venezolana, afectada durante décadas por intervencionismo, controles y corrupción, enfrenta este año nuevos shocks que han condicionado su desempeño. Entre ellos, el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, IIES UCAB, identifica el impacto de los eventos sísmicos del 24 de junio y una menor respuesta de la inversión privada.

Pese a este escenario, el IIES UCAB proyecta que el Producto Interno Bruto, PIB, real crecerá 6,5% al cierre del año. El instituto señala que la expansión alcanza a todos los sectores productivos, aunque las tasas de crecimiento han sido revisadas a la baja conforme avanzó el año.

Petróleo lidera la recuperación

El sector petrolero sería uno de los principales motores de la expansión. Según el informe de coyuntura, la actividad petrolera crecería cerca de 15%, mientras que la economía no petrolera avanzaría 6%.

Sin embargo, el crecimiento parte de una base considerablemente menor que la registrada antes de 2014. El IIES UCAB estima que la actividad económica continúa 62% por debajo de los niveles que prevalecían en ese año, lo que evidencia la magnitud de la contracción acumulada durante la última década.

El instituto atribuye la revisión a la baja de sus proyecciones a tres factores principales: el impacto negativo de los eventos sísmicos, la menor reacción de la inversión privada y la limitada capacidad del gobierno para diseñar y gestionar una política eficaz de estabilización macroeconómica.

Reformas dependen de una transición institucional

Para consolidar una senda de crecimiento sostenido, el IIES UCAB considera fundamental avanzar en cambios institucionales y reformas estructurales. El instituto sostiene que estas medidas difícilmente podrán desarrollarse sin estabilidad política y un gobierno cuya legitimidad sea reconocida tanto dentro como fuera del país.

Tras la salida de Nicolás Maduro, el gobierno venezolano es considerado interino y la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, impulsa contratos con compañías extranjeras y reformas legales orientadas a una mayor apertura de la economía, especialmente en los sectores petrolero y minero.

Paralelamente, delegaciones del oficialismo y la oposición desarrollan, bajo el auspicio de Estados Unidos, un proceso de negociación que busca definir una reforma institucional y eventualmente conducir a nuevas elecciones.

Inflación limita el impacto del crecimiento

A pesar de la recuperación de la actividad productiva, el desempeño económico todavía no se traduce en una mejora significativa del poder adquisitivo de los hogares. El IIES UCAB advierte que la inflación y la devaluación continúan siendo factores de presión sobre la economía venezolana.

El instituto señala además que Venezuela continúa entre los países peor posicionados en materia de calidad institucional y gobernabilidad, aunque algunos indicadores recientes muestran pequeñas mejoras, especialmente en el desempeño económico.

La situación social también refleja las limitaciones de la recuperación. Siete de cada diez hogares permanecen en situación de pobreza y cerca de un tercio enfrenta condiciones de pobreza extrema, según el análisis citado.

De esta manera, el crecimiento proyectado de 6,5% representa una recuperación de la actividad económica, pero todavía está lejos de significar una normalización de la economía venezolana. El desafío para el país será convertir ese repunte en una expansión sostenida, acompañada de estabilidad institucional, inversión y una mejora efectiva de las condiciones de vida.