La iniciativa desarrolla sistemas agrícolas apoyados en inteligencia artificial y busca que los agricultores de América Latina generen datos sobre sus cultivos, trazabilidad y condiciones de producción.
El conocimiento tradicional sobre plantas y sistemas agrícolas comienza a integrarse con nuevas herramientas de análisis de datos e inteligencia artificial. Para los productores de América Latina, esta transformación puede abrir oportunidades de acceso a mercados internacionales que demandan cada vez más información sobre el origen, la producción y la trazabilidad de los ingredientes agrícolas.
En este contexto, TANIT desarrolla una propuesta que busca conectar el conocimiento de los agricultores con tecnologías capaces de analizar las condiciones de sus cultivos y generar información útil para las cadenas de suministro de alimentos, ingredientes y nutracéuticos.
Inteligencia artificial aplicada al campo
El eje de la propuesta es el Diseño Trófico Integrado, un sistema desarrollado por TANIT que utiliza inteligencia artificial para analizar las posibles combinaciones de especies dentro de un sistema agrícola.
La herramienta considera variables como la profundidad de las raíces, las necesidades de agua y nutrientes, los periodos de floración, las condiciones del suelo, la presencia de plagas y las relaciones entre plantas y microorganismos.
El objetivo es identificar combinaciones que permitan mejorar el funcionamiento de las fincas, mediante una utilización más eficiente de los recursos y sistemas agrícolas con mayor capacidad de adaptación.
La inteligencia artificial permite procesar una cantidad de variables y combinaciones que sería difícil analizar de manera manual. De esta manera, el campo puede ser evaluado como un sistema en el que diferentes especies cumplen funciones complementarias.
Una planta puede aportar sombra, otra favorecer la presencia de insectos beneficiosos y una especie de raíces profundas aprovechar recursos disponibles en otras capas del suelo. Las leguminosas, por ejemplo, pueden contribuir al ciclo del nitrógeno.
Datos para mejorar la producción
Uno de los principales componentes de la propuesta es convertir la información generada en las fincas en un activo para los productores.
TANIT plantea registrar datos relacionados con las condiciones del suelo y del campo, estructura de los cultivos, biodiversidad, uso de insumos y otros indicadores que pueden ser relevantes para la trazabilidad y los requisitos de abastecimiento de compradores internacionales.
Así, el agricultor no solo produce una cosecha, sino también información que permite demostrar cómo fue producida.
Esta información puede adquirir mayor relevancia ante el aumento de las exigencias de los mercados internacionales en materia de trazabilidad, origen y cumplimiento de estándares.
Conocimiento tradicional y tecnología
La propuesta busca combinar el conocimiento acumulado durante generaciones por las comunidades agrícolas con herramientas modernas de análisis.
El conocimiento local puede permitir identificar prácticas y relaciones entre especies que posteriormente pueden ser evaluadas mediante datos obtenidos directamente en el campo.
TANIT también desarrolla un componente denominado micro-neurótica, orientado al análisis de las interacciones entre plantas, suelo y hongos. Se trata de un campo de investigación todavía en desarrollo, por lo que la recopilación de información resulta fundamental para evaluar qué relaciones pueden contribuir a sistemas agrícolas más resilientes.
Una oportunidad para los productores latinoamericanos
A través de proyectos de campo en América Latina, incluidos trabajos en Perú, y una red de embajadores agrícolas, TANIT busca ampliar la incorporación de estas herramientas entre productores.
La generación de información puede ayudar a mejorar la visibilidad de las fincas para las empresas que participan en las cadenas de suministro de alimentos, ingredientes y nutracéuticos.
Para los agricultores, el objetivo es facilitar su participación en cadenas internacionales que requieren cada vez mayores niveles de información, sin que tengan que convertirse en especialistas en análisis de datos o cumplimiento normativo.
De esta manera, la digitalización del campo plantea una nueva oportunidad para elevar la trazabilidad y competitividad de la producción agrícola latinoamericana y acercar a los productores a mercados que valoran no solo el producto final, sino también la evidencia sobre cómo fue producido.




