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Rueda de Negocios Perú–India Pharmexcil 2026 generó más de 1000 reuniones comerciales en Lima

Se impulsaron acuerdos de importación, representación comercial y manufactura en el sector farmacéutico y veterinario.

La Rueda de Negocios Perú–India PharmexciL 2026, organizada por la Cámara de Comercio de Lima (CCL) y el Consejo de Promoción de Exportaciones Farmacéuticas de la India (Pharmexcil), culminó con resultados que consolidan el dinamismo de la relación comercial entre ambos países en el sector farmacéutico y veterinario.

Durante el evento, realizado los días 5 y 6 de febrero, se concretaron 1015 reuniones B2B entre empresas peruanas y 81 fabricantes farmacéuticos de la India, promoviendo acuerdos de importación directa, representación comercial, distribución exclusiva, desarrollo de marca propia y manufactura por contrato.

En total, participaron 155 empresas peruanas, entre importadores, distribuidores, representantes comerciales y cadenas de farmacias, reflejando el interés del mercado local por ampliar y diversificar su red de proveedores internacionales, especialmente en líneas de alta rotación y demanda sostenida.

“Tomando en cuenta que la importación total de productos farmacéuticos del Perú en 2024 alcanzó los 1.14 000 millones de dólares, esta rueda de negocios permitió a las empresas peruanas acceder a proveedores competitivos y con certificaciones internacionales reconocidas, con la finalidad de ampliar sus oportunidades de abastecimiento y de generar nuevas alianzas”, señaló Mónica Chávez, gerente del Centro de Comercio Exterior de la CCL.

Las reuniones se concentraron principalmente en productos como medicamentos genéricos, ingredientes farmacéuticos activos (APIs), productos biotecnológicos, nutracéuticos y veterinarios, segmentos que representan oportunidades clave para fortalecer la cadena de abastecimiento, optimizar costos y ampliar la oferta disponible en el mercado peruano.

A partir de los contactos y negociaciones generadas, se proyecta que el intercambio comercial farmacéutico entre el Perú y la India continúe creciendo favorablemente en los próximos años, impulsando nuevas alianzas, acuerdos de representación y el acceso a proveedores con certificaciones internacionales de calidad.

Vishvas Sapkal, embajador de la India en el Perú, resaltó la importancia de estos espacios para profundizar la cooperación económica bilateral. Asimismo, participaron Omar Cárdenas, director de la Cámara de Comercio de Lima; Raja Bhanu, director general de Pharmexcil, entre otras autoridades.

Pharmexcil 2026 no solo generó negocios inmediatos, sino que también reforzó el posicionamiento del Perú como un hub de articulación farmacéutica para América Latina, promoviendo vínculos comerciales de largo plazo entre fabricantes indios y empresas peruanas.

Anillo Vial Periférico acelera ejecución con nuevo mecanismo de liberación predial

Concesionaria financia directamente la compra de inmuebles bajo un esquema inédito en APP que busca destrabar una obra clave para Lima y Callao.

La Sociedad Concesionaria Anillo Vial y PROINVERSIÓN concretaron la adquisición de tres predios ubicados en el asentamiento humano Cahuide, en el distrito de Independencia, correspondientes al Tramo II del proyecto Anillo Vial Periférico. Este hito marca el inicio efectivo del proceso de liberación predial bajo un esquema más ágil, considerado clave para el avance de una de las principales obras de infraestructura vial del país.

La compra se realizó mediante un nuevo mecanismo que incorpora el Certificado de Avance de Liberación Predial, CALP, el cual permite que la adquisición de los inmuebles sea financiada directamente con recursos de la concesionaria. Posteriormente, el Estado reconoce ese avance conforme a lo establecido en el contrato. Se trata de una herramienta que se aplica por primera vez en el Perú dentro de una Asociación Público Privada, APP, con el objetivo de reducir cargas administrativas y acelerar los plazos de ejecución.

Cambios en el esquema de gestión

El presidente ejecutivo de PROINVERSIÓN, Luis Del Carpio, destacó que este avance fue posible tras oficializarse a la agencia como nuevo concedente del proyecto, en el marco de la Ley 32441, que moderniza el sistema de promoción de la inversión privada.

Según explicó, la norma introduce mayor claridad en los roles institucionales, procedimientos más ágiles y herramientas que permiten acelerar decisiones en proyectos estratégicos. “El Anillo Vial Periférico abre oportunidades reales para las familias, garantizando un pago justo y procesos transparentes. Estamos aplicando un modelo más eficiente que acelera resultados y brinda seguridad tanto a los ciudadanos como a los inversionistas”, sostuvo.

Por su parte, el gerente general de la Sociedad Concesionaria Anillo Vial, Jaime Lamela, indicó que el proyecto continúa avanzando en el desarrollo de estudios de ingeniería y de impacto ambiental, cumpliendo con los estándares técnicos y regulatorios vigentes.

Añadió que la obra permitirá mejorar sustancialmente la fluidez del tránsito metropolitano, reduciendo la congestión que actualmente afecta a millones de usuarios en Lima y Callao.

Una de las propietarias beneficiadas con el proceso de adquisición destacó la rapidez y transparencia del nuevo mecanismo, señalando que permitió alcanzar un acuerdo en condiciones satisfactorias para su familia. Desde la concesionaria y PROINVERSIÓN se busca reforzar la confianza de los vecinos para facilitar las siguientes etapas de liberación predial.

Impacto urbano y alcance del proyecto

El Anillo Vial Periférico es una autopista de peaje de 34.8 kilómetros que conectará 11 distritos de Lima Metropolitana y uno del Callao. El proyecto contempla el diseño, financiamiento, construcción, gestión y mantenimiento de la vía.

Según estimaciones oficiales, beneficiará a más de 4.5 millones de personas y permitirá reducir los tiempos de viaje entre 30 y 40 minutos en promedio, con impacto directo en la movilidad urbana, la seguridad vial y la competitividad económica de la capital.

La concesión está a cargo de la Sociedad Concesionaria Anillo Vial, integrada por Ferrovial a través de su filial Cintra con 35%, y por Sacyr y Acciona con 32.5% cada una, empresas con experiencia en proyectos de gran escala en el país, como la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.

El inicio de la liberación predial bajo este nuevo esquema representa un paso decisivo para destrabar una obra considerada estratégica en el sistema vial de Lima y Callao, en un contexto donde la eficiencia en la ejecución de APP es clave para recuperar el ritmo de la inversión en infraestructura.

Nueva Vía Rápida Javier Prado queda en suspenso tras reunión con vecinos

La Municipalidad de Lima paraliza temporalmente el proyecto de S/ 269 millones mientras una comisión técnica evalúa su impacto urbano y social en San Isidro y Lince.

La Municipalidad Metropolitana de Lima anunció la suspensión temporal del proyecto Nueva Vía Rápida Javier Prado. Begonias Sánchez Carrión, luego de una reunión entre el alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, la alcaldesa de San Isidro, Nancy Vizurraga, y vecinos del distrito, en el marco de la política de puertas abiertas impulsada por la comuna.

Durante el encuentro se discutieron los alcances e impactos de la obra, especialmente en materia de tránsito, entorno urbano y calidad de vida. Tras el diálogo, el burgomaestre dispuso la conformación de una comisión técnica evaluadora que analizará el proyecto de manera integral antes de continuar con su ejecución.

La MML precisó que la iniciativa permanecerá suspendida hasta que dicha comisión emita un informe técnico final. Además, se acordó realizar reuniones periódicas con los vecinos, con el objetivo de garantizar un proceso transparente y participativo.

Alcances del proyecto y monto de inversión

La obra, que iba a ser ejecutada a través de Invermet, contempla la construcción de un puente vehicular elevado de 1.8 kilómetros, con dos carriles por sentido, entre la calle Las Begonias y la avenida Arenales. El presupuesto estimado asciende a S/ 269 millones y el plazo de ejecución proyectado es de 540 días.

Según la comuna, el proyecto beneficiaría a más de 590 mil personas de los distritos de San Isidro y Lince, al intervenir uno de los corredores viales con mayor carga vehicular de la capital.

De manera complementaria, también se proyecta la construcción de un viaducto elevado de 1.66 kilómetros en el eje Javier Prado avenida Sánchez Carrión, en el tramo comprendido entre la calle Las Flores y el jirón Trujillo. Esta infraestructura incluiría dos carriles por sentido, rampas de ingreso y salida, así como mejoras a nivel de vía con pavimento rígido, veredas renovadas, señalización, semaforización, paraderos modernos, senderos peatonales y áreas verdes.

Impacto en movilidad y debate urbano

La Municipalidad de Lima sostiene que ambos componentes del proyecto buscan mejorar la movilidad urbana, reducir la congestión vehicular y optimizar los tiempos de viaje en un eje clave para la actividad empresarial y financiera de la ciudad.

Sin embargo, la suspensión refleja la creciente sensibilidad social frente a megaproyectos urbanos en zonas consolidadas, donde el debate no solo gira en torno a la fluidez del tránsito, sino también al impacto paisajístico, ambiental y comercial.

El pronunciamiento de la comisión técnica será determinante para definir si la Nueva Vía Rápida Javier Prado retoma su curso, se modifica sustancialmente o queda archivada, en un contexto donde la inversión pública en infraestructura urbana enfrenta mayores exigencias de legitimidad social y sostenibilidad.

Megapuerto de Chancay y Ositrán: Cosco defiende régimen privado y niega trato privilegiado

El operador del terminal sostiene que el marco legal respalda su condición de puerto privado y confirma que paga el 1% de aporte regulatorio bajo protesta mientras se resuelve el proceso judicial.

El debate sobre el modelo de supervisión del megapuerto de Chancay vuelve al centro de la agenda. Cosco Shipping Ports, operador del terminal, defendió el régimen privado bajo el cual funciona la infraestructura y descartó que exista ausencia del Estado en sus operaciones, en medio de la controversia con el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público, Ositrán.

Gonzalo Ríos Polastri, gerente general adjunto del puerto, afirmó que en Chancay operan de manera permanente diversas entidades públicas encargadas del control y fiscalización. Según explicó en entrevista radial, en el terminal están presentes la Autoridad Portuaria Nacional, la Dirección General de Capitanías y Guardacostas, el Ministerio de Transportes, autoridades ambientales y Aduanas, para la cual incluso se construyó un edificio propio dentro del complejo.

“En el puerto de Chancay están presentes todas las organizaciones del Estado que ejercen control sobre la carga, los volúmenes, las transacciones, ingresos y salidas”, sostuvo.

El alcance de la supervisión de Ositrán

El ejecutivo indicó que el conflicto con Ositrán no es reciente y responde a una discusión sobre el alcance de las competencias del regulador en puertos de titularidad privada. Según detalló, inicialmente el organismo buscó equiparar el régimen de supervisión de Chancay al de los puertos concesionados, los cuales son de titularidad pública.

Ríos Polastri señaló que la Ley del Sistema Portuario establece que Ositrán solo interviene en puertos privados cuando existen aspectos de competencia definidos por otra autoridad. Añadió que actualmente el propio regulador habría acotado su posición al ámbito de protección de usuarios, dejando de lado la regulación de calidad de servicio y otras funciones.

Recordó además que el Poder Judicial emitió un primer pronunciamiento favorable al puerto, considerando que el modelo se ajusta a la Constitución en materia de promoción de la inversión privada y estabilidad jurídica.

Puerto privado de uso público, ¿qué implica?

Uno de los ejes del debate es la clasificación de Chancay como puerto privado de uso público. El representante de Cosco explicó que esta condición está definida por ley y no por decisión empresarial.

Precisó que uso público significa que el puerto está abierto a cualquier usuario, pero que la misma normativa señala que los puertos de titularidad privada, incluso cuando brindan servicios de uso público, no deben ser supervisados ni regulados automáticamente por Ositrán.

Agregó que la legislación permite que puertos privados de uso privado destinen hasta el 70% de su capacidad a uso público sin que ello implique intervención del regulador.

Defensa de usuarios y mecanismos de solución

Ante los cuestionamientos sobre una eventual desprotección de exportadores e importadores, el ejecutivo sostuvo que existen diversos mecanismos para resolver controversias. Indicó que las relaciones entre el puerto y sus clientes se rigen por contratos entre privados, pero que también pueden recurrir a arbitrajes, a Indecopi, a la Autoridad Portuaria Nacional y a procedimientos de solución de controversias publicados por la propia empresa.

Enfatizó que la defensa de usuarios no es competencia exclusiva de Ositrán y que su rol se justifica principalmente cuando se trata de bienes públicos entregados en concesión, situación que, según afirmó, no corresponde al caso de Chancay.

Pago del 1% bajo protesta

En relación con el aporte por regulación equivalente al 1% de las ventas, Ríos Polastri confirmó que el puerto lo viene pagando desde el inicio de la etapa operativa, aunque bajo protesta.

“Hemos sido respetuosos del marco institucional y hemos pagado el aporte, pese a que consideramos que no corresponde. Desde junio del año pasado hemos desembolsado cerca de medio millón de dólares”, detalló.

Señaló que, una vez que concluya el proceso judicial, la empresa evaluará las acciones necesarias para proteger sus derechos.

Finalmente, el directivo descartó que el megapuerto cuente con un régimen privilegiado, incluyendo el uso del área acuática, y sostuvo que los pagos realizados responden a tasas previstas en la normativa vigente y a trámites regulares ante el Estado. El desenlace del litigio podría sentar un precedente clave para el futuro de los puertos privados en el Perú.

Hoy Amazon anunció el despido de 16.000 personas más (y vos, todavía buscas la «seguridad» de las grandes empresas?)

Hoy Amazon anunció el despido de 16.000 personas más. No es la primera vez y, probablemente, no sea la última. La noticia recorrió el mundo en minutos y volvió a instalar una pregunta incómoda que pocos se animan a formular sin clichés: ¿sigue siendo trabajar en una gran corporación sinónimo de estabilidad, desarrollo y futuro? ¿O estamos repitiendo una idea que ya no se sostiene frente a la realidad?

Durante décadas, estudiar, esforzarse y “llegar” a una gran empresa fue presentado como el camino lógico del progreso profesional. Para muchas familias, especialmente en países como los nuestros, tener un hijo o una hija en una multinacional era casi una garantía simbólica de éxito. Buen sueldo, beneficios, marca en el CV y una supuesta tranquilidad de largo plazo. El problema es que el mundo cambió, pero el relato quedó congelado.

La promesa que ya no se cumple

Las grandes corporaciones construyeron su atractivo sobre una promesa clara: previsibilidad. Carreras más o menos lineales, crecimiento interno, reglas claras y cierta sensación de pertenencia. Sin embargo, en los últimos años, esa promesa empezó a resquebrajarse. Los despidos masivos ya no son una excepción ligada a una crisis extrema, sino una herramienta habitual de ajuste estratégico.

Hoy se despide con la misma frialdad con la que ayer se contrató en masa. Los nombres, las historias y los aportes individuales se diluyen en planillas de Excel. Da igual el talento, la antigüedad o el compromiso: cuando el modelo cambia, las personas sobran. Y lo más inquietante es que esto ya no sorprende a nadie. Se naturalizó.

El mensaje implícito es claro: en las grandes estructuras, el individuo es reemplazable por definición. No porque no tenga valor, sino porque el sistema está diseñado para funcionar así.

La trampa del “currículum corporativo”

Muchos profesionales jóvenes siguen persiguiendo la marca en el CV como si fuera un salvoconducto para el futuro. Creen que trabajar en una empresa gigante los hará automáticamente más valiosos. Sin embargo, lo que suele ocurrir es lo contrario: pasan años hiper-especializados en una mínima parte del proceso, sin comprender el negocio como un todo, sin ver el impacto real de sus decisiones y sin desarrollar criterio empresario.

Cuando llegan los recortes, descubren que saben mucho de una tarea específica, pero poco de cómo generar valor fuera de ese ecosistema. Y ahí aparece el vértigo.

No es casual que muchos de los despedidos de grandes corporaciones digan frases como: “Nunca pensé que me iba a pasar a mí”. El problema no es ingenuidad, es haber creído en un modelo que dejó de existir.

¿Y las PyMEs? El lugar que muchos subestiman

Mientras tanto, del otro lado del mostrador, las PyMEs siguen cargando con una reputación injusta. Se las asocia con desorden, informalidad, falta de carrera, sueldos más bajos y exceso de exigencia. Y sí, muchas veces eso ocurre. Pero reducir el universo PyME a sus peores versiones es tan absurdo como juzgar a todas las multinacionales por sus despidos masivos.

La PyME no es un lugar de paso por defecto. Puede ser, y muchas veces es, un espacio de construcción profunda, aprendizaje real y desarrollo auténtico. La diferencia es que no ofrece promesas prefabricadas. Ofrece desafíos.

En una PyME bien gestionada, cada persona importa de verdad. Las decisiones tienen rostro, las ideas se discuten cara a cara y el impacto del trabajo es visible. No hay anonimato. Y eso, para algunos, es incómodo. Para otros, es exactamente lo que estaban buscando.

Trascender no es figurar, es dejar huella

La pregunta central no es dónde se trabaja, sino cómo se trasciende. Trascender no es tener una firma famosa en el mail ni contar en una reunión social dónde se trabaja. Trascender es saber que, si mañana uno se va, algo queda. Un proceso mejorado, una cultura más sólida, un equipo más maduro, un negocio que funciona mejor gracias a decisiones compartidas.

En las grandes corporaciones, esa huella suele diluirse. El sistema se ocupa de que nadie sea imprescindible. En las PyMEs, en cambio, la impronta personal no solo es posible, es necesaria. Sin personas comprometidas, con criterio y mirada amplia, la PyME no crece.

Por eso, cuando alguien dice “quiero hacer carrera”, vale la pena preguntar: ¿carrera hacia dónde? ¿Hacia un puesto más alto en una estructura que no controla su propio destino, o hacia un rol donde pueda influir, aprender y construir algo con sentido?

El verdadero desarrollo profesional

El desarrollo profesional no es acumular años, sino acumular comprensión. Entender cómo se genera valor, cómo se toman decisiones, cómo impactan los errores y cómo se corrigen. Eso no se aprende mirando una parte del tablero, sino viendo el juego completo.

En una PyME, quien tiene ganas, puede aprender de estrategia, de clientes, de costos, de personas y de mercado al mismo tiempo. No porque sea fácil, sino porque es inevitable. Esa exposición, bien acompañada, forma profesionales mucho más completos que muchos “expertos” corporativos.

Claro que esto exige algo a cambio: involucrarse. Pensar. Proponer. Hacerse cargo. Y no todos quieren eso. Algunos prefieren la comodidad de cumplir un rol acotado y esperar instrucciones. El problema es cuando el sistema ya no los necesita.

El desafío también es del empresario PyME

Ahora bien, seamos justos. Las PyMEs también tienen que mirarse al espejo. No alcanza con decir “acá se aprende mucho” si no hay un proyecto claro, reglas mínimas, espacios de crecimiento y liderazgo coherente. Nadie quiere trascender en un caos permanente.

Si una PyME quiere atraer y retener talento, debe ofrecer algo más que sacrificio. Debe ofrecer sentido, aprendizaje y futuro. No promesas vacías, sino un camino posible. Profesionalizarse no es copiar a las grandes empresas, es construir un modelo propio donde las personas importen de verdad.

¿Dónde está hoy la verdadera oportunidad?

La paradoja es clara. Mientras miles de personas salen de grandes corporaciones preguntándose “¿y ahora qué?”, muchas PyMEs siguen buscando gente con compromiso, mirada integral y ganas de construir. Dos mundos que no siempre se encuentran, pero que podrían complementarse mucho más de lo que imaginan.

Tal vez la pregunta no sea por qué la gente quiere trabajar en grandes empresas, sino por qué seguimos creyendo que ahí está el único lugar para crecer y trascender. La realidad demuestra lo contrario.

Hoy, más que nunca, la verdadera oportunidad está donde uno puede pensar, decidir, equivocarse, aprender y dejar marca. Y eso, aunque no salga en los rankings ni en los titulares, sucede todos los días en miles de PyMEs.

No es un camino más corto ni más fácil. Pero es, sin dudas, un camino mucho más propio. Y en un mundo cada vez más impersonal, eso no es un detalle menor.

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