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San Mateo: el agua de manantial de los Andes que compite en el mercado internacional

Con origen a más de 3,300 m s. n. m., la marca peruana destaca por su pureza natural, equilibrio mineral y reconocimiento de expertos internacionales.

En un mercado global de aguas envasadas cada vez más competitivo, San Mateo se posiciona como una etiqueta premium que traslada la esencia de la Cordillera de los Andes directamente al consumidor. Su propuesta de valor se sustenta en un origen geográfico privilegiado y en un proceso natural que le confiere atributos diferenciados frente a aguas tratadas o procesadas.

Pureza de altura y ventaja competitiva

San Mateo nace en un manantial ubicado a más de 3,300 metros sobre el nivel del mar, aproximadamente a 100 kilómetros de Lima. Este entorno de alta montaña, con acceso limitado y aislamiento ambiental casi total, garantiza que el agua conserve su pureza desde la fuente.

En términos de posicionamiento, el origen andino no solo aporta identidad de marca, sino también una narrativa asociada a sostenibilidad, trazabilidad y calidad natural, elementos cada vez más valorados por consumidores locales e internacionales.

Filtración natural y perfil mineral equilibrado

El diferencial del producto radica en su recorrido subterráneo a través de rocas ancestrales, en un proceso de filtración lenta y natural. Durante este trayecto, el agua incorpora minerales esenciales como calcio, magnesio y potasio de manera orgánica, configurando un equilibrio mineral constante.

Este perfil permite ofrecer una experiencia sensorial ligera y refrescante, atributo clave en el segmento premium de aguas, donde la diferenciación no depende solo de la pureza, sino también de la composición y el sabor.

Reconocimiento internacional y valor gastronómico

La calidad de San Mateo ha sido reconocida por referentes internacionales como el hidrosommelier Martin Riese, quien ha destacado su suavidad y armonía en boca. Este tipo de validación contribuye a fortalecer el posicionamiento global de la marca y su proyección en mercados especializados.

Gracias a su perfil sensorial equilibrado, la marca se ha integrado al circuito gastronómico como acompañante ideal de distintos platos, sin alterar los sabores originales. Esta versatilidad le permite competir con aguas de alta gama en escenarios internacionales, consolidando su presencia como un producto peruano con estándar mundial.

En un contexto donde el consumidor valora cada vez más el origen, la calidad y la experiencia, San Mateo representa una apuesta por capitalizar los recursos naturales del país bajo una estrategia de diferenciación basada en autenticidad y excelencia.

Vitaín lanza proyecto de 216 viviendas con inversión de S/ 70 millones en San Miguel y Magdalena

El desarrollo inmobiliario contempla dos torres de 13 pisos, áreas comerciales y una plaza pública, en un mercado que creció 19% en 2025.

El mercado inmobiliario en Lima continúa mostrando dinamismo. En 2025 se vendieron 24,713 viviendas, lo que representó un crecimiento de 19% frente a 2024, según el CODIP. En este contexto, la inmobiliaria Vitaín, perteneciente al Grupo López, anunció el lanzamiento de un nuevo proyecto de vivienda de interés social (VIS) en Lima Moderna, con una inversión de S/ 70 millones.

Proyecto NewLimit: 216 departamentos y plaza pública

El nuevo desarrollo, denominado NewLimit, se ubicará en el límite de los distritos de San Miguel y Magdalena, zonas donde el precio por metro cuadrado se ha incrementado en promedio 21% en los últimos diez años.

El proyecto contempla la construcción de 216 departamentos distribuidos en dos torres de 13 pisos, con 21 áreas sociales, 82 estacionamientos, azotea y dos sótanos. El primer nivel estará conformado por locales comerciales, integrando una propuesta de uso mixto.

Además, se ejecutará una plaza pública entre ambas jurisdicciones, cuya planificación urbana —según la empresa— complementará el desarrollo inmobiliario y podría generar un impacto positivo en la valorización de los inmuebles del entorno.

La construcción de NewLimit iniciará en septiembre de este año y culminará en julio de 2028. Actualmente, la firma cuenta con tres proyectos en Magdalena y tres en San Miguel, consolidando su presencia en Lima Moderna.

Expansión y renovación de portafolio

En los últimos dos años, Vitaín ha gestionado en promedio seis proyectos en simultáneo. En 2024 entregó tres desarrollos, entre ellos el edificio Intower, ubicado en Surco, con 132 unidades residenciales.

La empresa atraviesa una etapa de renovación de portafolio con el objetivo de recuperar stock y asegurar nuevos desarrollos para los próximos años. Para ello, ha presupuestado US$ 20 millones para la compra de terrenos entre 2025 y 2026. Solo en 2024 invirtió alrededor de US$ 10 millones en cuatro nuevas adquisiciones.

La meta corporativa es lanzar en promedio cuatro proyectos de gran escala por año, con desarrollos de entre 50 y 150 unidades, cuyos precios oscilarán entre S/ 350,000 y S/ 450,000.

Diversificación hacia multifamily

Como parte de su estrategia de crecimiento, la inmobiliaria también evalúa ingresar al formato multifamily, orientado al alquiler institucional, ampliando su oferta más allá del segmento tradicional de venta.

La compañía opera bajo el Grupo López, holding empresarial de capitales peruanos que integra además a Amyre (construcción) y Reyam (publicidad exterior).

Recientemente, Vitaín fue reconocida por Best Place to Live en el ranking de las mejores inmobiliarias residenciales de Latinoamérica, donde ocupó el cuarto lugar junto a otras firmas peruanas como Llosa Edificaciones y Actual Inmobiliaria, fortaleciendo su posicionamiento en el sector.

Inversión privada crece a doble dígito a inicios de 2026: perspectivas y riesgos en año electoral

Tras expandirse 10,1% en 2025, el gasto privado mantiene dinamismo impulsado por minería y consumo, aunque enfrenta incertidumbre política y riesgos externos.

La inversión privada habría iniciado el 2026 con un crecimiento cercano al 10%, manteniendo el impulso registrado en 2025, año en el que avanzó 10,1%, su mayor ritmo desde 2012 sin considerar el rebote postpandemia. En paralelo, el consumo privado creció 3,6%, la tasa más alta desde 2018. Ambos componentes se consolidaron como los principales motores de la economía peruana y de la generación de empleo formal e ingresos reales, en un contexto que el próximo gobierno deberá preservar para sostener la expansión.

Balance 2025: minería y confianza empresarial impulsaron la inversión

El desempeño de la inversión privada en 2025 respondió, en gran medida, al dinamismo de la inversión minera, que habría crecido alrededor de 16%, asociada al inicio de proyectos como Tía María y Zafranal, la construcción de San Gabriel y ampliaciones en Shougang.

A ello se sumó un fuerte avance de la inversión no minera, favorecida por una mejora en la confianza empresarial. Las expectativas empresariales se consolidaron en terreno optimista durante 2025, tras más de cuatro años de pesimismo que se extendieron hasta mediados de 2024. Dentro de este segmento, destacó la recuperación de la inversión residencial, con un crecimiento cercano al 3% luego de tres años consecutivos de caída.

El consumo privado, por su parte, se expandió en un entorno de baja inflación y mayor dinamismo del mercado laboral. El empleo formal y los ingresos laborales reales registraron sus mayores tasas de crecimiento en más de una década. Este mayor gasto se reflejó en un incremento de 12,9% en las importaciones de bienes de consumo durante 2025, impulsadas principalmente por la compra de automóviles (28,0%) y prendas de vestir (19,5%).

Inicio de 2026: señales adelantadas positivas

Para los primeros meses de 2026, el Instituto Peruano de Economía (IPE) estima que la inversión privada mantendría un crecimiento cercano al 10% en enero. Indicadores adelantados respaldan esta proyección: el consumo de cemento creció 14% y las importaciones de bienes de capital avanzaron 7%.

Asimismo, los retiros de fondos de AFP realizados desde fines de 2025 han elevado transitoriamente el ingreso disponible de los hogares, dinamizando sectores vinculados al consumo. En enero, las importaciones de bienes de consumo aumentaron 9,5%, con un fuerte incremento en vehículos (61,9%).

En el frente externo, los precios históricamente elevados del oro y el cobre —con perspectivas favorables para 2026— continúan incentivando la inversión minera. Además, las expectativas empresariales sobre economía, inversión y contratación formal acumularon 19 meses consecutivos en terreno optimista hasta enero, lo que sugiere que el entorno de negocios ha internalizado parcialmente el ruido político.

Riesgos electorales y entorno internacional

Pese al inicio favorable, las perspectivas para el resto de 2026 son mixtas, principalmente por la incertidumbre electoral. Históricamente, en años de elecciones, el segundo y tercer trimestre registran desaceleraciones en la inversión privada, salvo en 2021 por el rebote pospandemia.

La elección de un gobierno que plantee medidas que afecten la seguridad jurídica podría frenar el crecimiento. A ello se suma el riesgo de deterioro fiscal, retraso en reformas estructurales y el avance de la criminalidad y economías ilegales, factores que inciden en las decisiones de inversión.

En el ámbito internacional, las tensiones comerciales y la desaceleración de los principales socios comerciales anticipan presiones sobre el comercio global.

Sin estos obstáculos, la economía peruana podría crecer al menos 6%, cifra significativamente superior al 2,7% estimado por el IPE para 2026. En este contexto, el desafío del próximo gobierno será reducir la incertidumbre, fortalecer la institucionalidad y promover un entorno favorable para la inversión privada y el empleo formal, evitando decisiones que afecten la estabilidad macroeconómica y la confianza empresarial.

Utilidades 2025: empresas con inversión extranjera directa generaron US$ 23,405 millones, impulsadas por minería

Las ganancias crecieron 37.2% frente a 2024, con el sector minero concentrando más de la mitad del total, según el BCRP.

Las empresas con inversión directa extranjera (IDE) que operan en el país cerraron el 2025 con utilidades por US$ 23,405 millones, informó el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). El resultado representa un crecimiento de 37.2% respecto a los US$ 17,060 millones registrados en 2024, reflejando un mejor desempeño en sectores estratégicos de la economía, especialmente minería.

De acuerdo con el BCRP, el incremento anual se explica principalmente por el repunte de los precios internacionales de los metales, que fortaleció los márgenes de las empresas extractivas y elevó la rentabilidad del capital extranjero en el país.

Minería lidera con más de US$ 12,000 millones

El sector minero concentró más de la mitad de las utilidades generadas en 2025. Las empresas del rubro alcanzaron ganancias por US$ 12,037 millones, superando ampliamente los US$ 7,769 millones obtenidos en 2024.

El resultado estuvo respaldado por el alza de los precios internacionales: el oro llegó a US$ 4,159 por onza, el cobre se cotizó en US$ 5.4 por libra y el zinc alcanzó US$ 1.07 por libra. Solo en el cuarto trimestre, las utilidades mineras sumaron US$ 3,700 millones, consolidando al sector como principal motor de rentabilidad para la inversión extranjera directa.

Servicios: banca impulsa mayores márgenes

El sector servicios reportó utilidades por US$ 6,893 millones en 2025, superiores a los US$ 5,065 millones del año previo. El crecimiento respondió principalmente al desempeño del sistema financiero bancario, que registró mayores ingresos financieros y no financieros, junto con mejores márgenes en un contexto de reducción de tasas de interés y menor costo de riesgo.

En el cuarto trimestre, las utilidades del sector ascendieron a US$ 1,456 millones, frente a los US$ 1,406 millones registrados en el mismo periodo de 2024.

Industria: recuperación en consumo y alimentos

La manufactura alcanzó utilidades por US$ 2,129 millones en 2025, lo que implicó un incremento de US$ 405 millones respecto al año anterior. El avance estuvo vinculado a empresas relacionadas con consumo masivo, pesca y producción de alimentos y bebidas.

En el cuarto trimestre, las ganancias del sector crecieron de US$ 373 millones en 2024 a US$ 653 millones en 2025, evidenciando una recuperación progresiva de la actividad industrial.

Energía e hidrocarburos: resultados mixtos

El sector energía y otros registró utilidades por US$ 1,008 millones en 2025, superando en US$ 61 millones los US$ 948 millones obtenidos en 2024. Según el reporte, las empresas de generación eléctrica mostraron una leve reducción en resultados, mientras que las compañías de distribución evidenciaron un desempeño más favorable.

En contraste, el sector hidrocarburos reportó utilidades por US$ 1,337 millones en 2025, cifra inferior a los US$ 1,555 millones del año previo, debido a menores precios de exportación de gas natural y menor volumen exportado. Durante el cuarto trimestre, el resultado prácticamente no varió, al pasar de US$ 297 millones en 2024 a US$ 302 millones en 2025.

En conjunto, las cifras confirman la alta dependencia de la rentabilidad empresarial vinculada a la inversión extranjera respecto al ciclo de precios internacionales de materias primas, particularmente en minería, consolidando su rol estratégico dentro de la estructura productiva nacional.

Nestlé evalúa vender su negocio global de helados: ¿qué pasará con D’Onofrio en Perú?

La multinacional analiza transferir su división heladera a Froneri como parte de una reestructuración que prioriza café, nutrición y alimentos de mayor rentabilidad.

La multinacional Nestlé confirmó que mantiene conversaciones avanzadas para desprenderse de su unidad global de helados, en el marco de una estrategia de reorganización enfocada en concentrar recursos en segmentos con mayor rentabilidad y proyección de crecimiento. La posible operación implicaría transferir esta división a Froneri, sociedad conjunta creada con el fondo PAI Partners, que ya gestiona la mayoría de sus marcas heladeras a nivel internacional.

Reorganización estratégica y foco en negocios clave

El anuncio forma parte de un plan corporativo más amplio orientado a simplificar el portafolio global y reforzar la presencia en cuatro áreas estratégicas: café, nutrición, alimentos y snacks, y productos para mascotas. Estas categorías concentran cerca del 70 % de la facturación global del grupo y presentan mejores perspectivas de crecimiento sostenido.

La decisión responde a una revisión integral del modelo de negocio, en un contexto donde las grandes multinacionales alimentarias buscan mayor eficiencia, escalabilidad y estabilidad de ingresos frente a mercados más volátiles y consumidores con hábitos cambiantes.

Resultados financieros y presión sobre márgenes

El repliegue del negocio de helados se produce tras un 2025 complejo para la compañía, que reportó una caída aproximada del 17 % en su beneficio neto y un retroceso en ventas. Entre los factores que impactaron los resultados figuran el incremento en los costos de materias primas, mayores aranceles comerciales y volatilidad cambiaria en distintos mercados, elementos que presionaron los márgenes operativos.

Además del segmento heladero, la firma evalúa reducir su presencia en el negocio de agua embotellada, unidad que representa alrededor del 3,5 % de sus ingresos. Esta posible desinversión responde al objetivo de optimizar la estructura corporativa y concentrar inversiones en divisiones con mayor retorno proyectado.

¿Qué ocurrirá con D’Onofrio en el mercado peruano?

La eventual venta incluye marcas internacionales como Häagen-Dazs y Drumstick, valoradas en conjunto en aproximadamente 1.300 millones de dólares. El proceso de transición comenzaría en 2026 y podría extenderse entre 12 y 18 meses a nivel global.

En Perú, la compañía indicó que aún evalúa los detalles y próximos pasos para su operación de helados, lo que incluye el futuro de D’Onofrio. Por el momento, no se han confirmado cambios concretos y la empresa señaló que informará oportunamente cualquier decisión.

La marca D’Onofrio nació en Lima en 1897, cuando el empresario italiano Pedro D’Onofrio inició la venta de helados en carretillas de madera, convirtiéndose con el tiempo en un símbolo del mercado local. En 1997, Nestlé Perú adquirió la marca, fortaleciendo su expansión y posicionamiento tanto en el país como en el exterior.

Reestructuración global y ajuste laboral

La reconfiguración corporativa incluye un programa de ahorro que contempla la reducción de aproximadamente 16.000 puestos de trabajo a nivel mundial hasta finales de 2027, principalmente en áreas administrativas, junto con procesos de simplificación interna y automatización. La meta es generar ahorros superiores a los 3.000 millones de euros en costos operativos.

La estrategia se desarrolla bajo la dirección de Philipp Navratil, quien asumió el liderazgo a fines de 2025 con el encargo de revitalizar el desempeño financiero en un entorno económico complejo.

Tendencia global en la industria alimentaria

La decisión de abandonar el negocio de helados se enmarca en una tendencia más amplia dentro del sector de bienes de consumo. Empresas como Unilever también han optado por separar o escindir divisiones heladeras para concentrarse en líneas con mayor rentabilidad y menor dependencia de factores estacionales o logísticos.

Analistas del sector sostienen que las grandes multinacionales están reduciendo la diversidad de sus portafolios para enfocarse en categorías con mayor capacidad de innovación, escalabilidad y estabilidad de ingresos, redefiniendo así el mapa competitivo global de la industria alimentaria.