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Larcomar recibe la licencia de Marca Perú y reafirma su compromiso con el desarrollo del distrito, el país y sus visitantes

El emblemático centro comercial de Miraflores fue reconocido por PROMPERÚ por su aporte al posicionamiento del país como destino turístico y referente de experiencias de clase mundial.

Larcomar, uno de los espacios comerciales y turísticos más emblemáticos del país, ha sido distinguido con la denominación Marca Perú, un reconocimiento que destaca a aquellas instituciones que promueven y fortalecen la imagen del Perú en el ámbito nacional e internacional.

Esta distinción, otorgada por PROMPERÚ, pone en valor el rol de Larcomar como vitrina del país ante el mundo. Ubicado frente al océano Pacífico, en el corazón de Miraflores, el centro comercial se ha consolidado como un punto de encuentro de peruanos y extranjeros que integra gastronomía, entretenimiento, cultura y retail, recibiendo más de 9 millones de visitas por año.

El presidente ejecutivo de PROMPERÚ, Ricardo Limo del Castillo, indicó que “la Marca Perú es hoy un sello de garantía, origen y confianza que representa aquello que nos une como país: nuestra historia, diversidad cultural, productos y una gastronomía reconocida internacionalmente. Esta alianza entre dos marcas queridas por los peruanos demuestra que cuando el sector público y el sector privado trabajan de manera articulada, el Perú avanza y se fortalece”.

Por su parte, Alejandro Camino, CEO de Parque Arauco Perú señaló que “recibir la denominación de Marca Perú es un orgullo y una gran responsabilidad para Larcomar. Este reconocimiento nos impulsa a seguir ofreciendo experiencias memorables que reflejen lo mejor de nuestro país: su diversidad, creatividad, espíritu emprendedor y hospitalidad”.

Con esta designación, Larcomar se suma a la red de empresas e instituciones que representan oficialmente la Marca Perú, comprometiéndose a cumplir estándares de calidad, sostenibilidad y promoción de la identidad nacional en cada una de sus acciones.

A lo largo de los años, Larcomar ha sido escenario de importantes eventos culturales, festivales gastronómicos y actividades vinculadas al turismo, contribuyendo activamente al dinamismo económico de Miraflores y de la ciudad de Lima. En ese sentido, son parte de Larcomar marcas icónicas consolidadas, que ofrecen productos peruanos de alta calidad y orgullo, como Kuna, Anntarah y Sol Alpaca; así como emprendedores peruanos con productos nacionales de primer nivel como Hagertips, Qala Artesanías Peruanas, entre otras. Asimismo, restaurantes y espacios gourmet que ofrecen lo mejor de la gastronomía peruana como Mangos, Anticuching, Pucusana, Pardo’s Chicken, Puku Puku, Tanta, helados Freh y las tejas Sra. Buendía. Además, la propuesta arquitectónica de Larcomar integrada al acantilado y su vista privilegiada al mar lo han convertido en uno de los íconos urbanos más reconocidos de la capital.

La denominación Marca Perú reafirma el propósito de Larcomar de seguir siendo un espacio que conecta al mundo con lo mejor del Perú, impulsando el turismo, promoviendo el talento local y generando oportunidades para el desarrollo sostenible del país.

Minería ilegal bajo la lupa electoral 2026-2031: foro técnico analizará planes de gobierno y convocará a candidatos presidenciales para entrega de propuestas

  • El Observatorio de Minería Ilegal (OMI) presentará un análisis de los 36 planes de gobierno y convocará a candidatos/as presidenciales a recibir propuestas técnicas contra la minería ilegal.

Lima, febrero de 2026. En el marco del actual proceso electoral, el Observatorio de Minería Ilegal (OMI), en coordinación con el Colegio de Ingenieros del Perú – Capítulo de Ingeniería Ambiental, realizará el Foro Técnico de Análisis “La minería ilegal e informal en los planes de gobierno 2026–2031”, el jueves 5 de marzo, de 8:30 a. m. a 1:00 p. m., en el Colegio de Ingenieros del Perú (Calle Barcelona 240, San Isidro).

El encuentro tiene como objetivo generar un espacio técnico, plural y transparente para analizar las propuestas vinculadas a la lucha contra la minería ilegal y el abordaje de la minería informal contenidas en los planes de gobierno de los partidos en esta carrera electoral. La iniciativa busca promover un diálogo informado desde una perspectiva de política pública, sostenibilidad ambiental y gobernanza, en un contexto donde la minería ilegal se ha convertido en la principal actividad delictiva del país y la que moviliza mayores recursos económicos.

Durante el foro se presentará un estudio elaborado por el OMI que analiza los 36 planes de gobierno en relación con la minería ilegal y el proceso de formalización minera. El análisis evidencia que algunos partidos no cuentan con propuestas concretas para enfrentar esta problemática, mientras que en otros casos las iniciativas planteadas carecen de mayor detalle técnico.

A este evento se ha invitado a los/as candidatos y candidatas presidenciales de todos los partidos políticos  a fin de recibir propuestas técnicas para  la lucha contra la minería ilegal, lo que evidenciara un  compromiso político de los aspirantes al sillón presidencial frente a una problemática que demanda acciones firmes, articuladas y sostenibles en el tiempo.

El foro contará con un panel de expertos representantes de la sociedad civil, sector privado, academia, sector religioso, pueblos indígenas y medios de comunicación, quienes expondrán la situación actual de la minería ilegal en Perú y las expectativas desde sus respectivos sectores frente al próximo Gobierno. Además, el OMI presentará sus propuestas colectivas para contribuir a superar esta problemática desde un enfoque multiactor.

El evento permitirá identificar qué organizaciones políticas han asumido con mayor claridad el reto de enfrentar la minería ilegal y ofrecerá a los medios de comunicación la posibilidad de entrevistar a los candidatos y voceros para profundizar en sus planteamientos.

Los interesados en ser parte de este importante foro podrán inscribirse a través del siguiente enlace: https://forms.gle/qn6MpqcNXQski5Br8

El Perú del corto plazo: por qué pensar solo en la coyuntura nos está saliendo caro

Por Antonio Herrera Cabanillas

El Perú parece haberse acostumbrado a vivir en modo reacción. La política responde a la crisis de la semana, la conversación pública gira en torno a la indignación del día y las decisiones estratégicas se postergan una y otra vez. Esta forma de operar puede dar la ilusión de control inmediato, pero en realidad tiene un costo alto y acumulativo: nos impide construir futuro.

Pensar solo en la coyuntura no es neutral. Es una elección. Y como toda elección, tiene consecuencias económicas, sociales y culturales que no siempre se perciben de inmediato, pero que terminan pasando factura.

La lógica del corto plazo se ha instalado no solo en la política, sino también en la manera en que hablamos del país. Cambiamos de prioridades con rapidez, exigimos resultados inmediatos y perdemos la paciencia frente a procesos que, por definición, requieren tiempo. En ese contexto, planificar a largo plazo parece ingenuo, cuando en realidad es lo único responsable.

El impacto económico de esta mirada es evidente. La inversión —pública y privada— necesita reglas claras, estabilidad y una mínima previsibilidad. Cuando el rumbo cambia constantemente, el capital se vuelve cauteloso, los proyectos se paralizan y el crecimiento se ralentiza. El Perú no carece de recursos ni de talento; carece de confianza sostenida. Y la confianza no se construye reaccionando a cada crisis, sino mostrando coherencia en el tiempo.

Este estancamiento no es solo una cifra macroeconómica. Se traduce en menos empleo, menos oportunidades y menor movilidad social. Sin inversión no hay trabajo formal, y sin trabajo formal no hay futuro para millones de personas que siguen atrapadas en la informalidad. El corto plazo termina castigando precisamente a quienes más necesitan estabilidad.

Pero el costo no es solo económico. También es social. Cuando un país vive resolviendo urgencias, descuida lo esencial. Educación, salud, infraestructura, formación de talento y fortalecimiento institucional quedan relegados porque no generan aplausos inmediatos. El resultado es una sociedad cansada, frustrada y cada vez más desconfiada de que las cosas puedan mejorar.

Esta frustración se alimenta, además, de una conversación pública dominada por el ruido. El debate se ha vuelto reactivo, simplista y polarizado. Se premia la frase fuerte sobre la propuesta sólida, la confrontación sobre el acuerdo, el titular sobre la estrategia. En ese clima, pensar a largo plazo parece impopular, casi un acto contracultural.

Sin embargo, ningún país ha logrado desarrollarse sin una visión compartida de futuro. Los países que avanzan no son los que eliminan los conflictos, sino los que logran ordenarlos dentro de un horizonte común. Apostar por ciclos largos no es desconocer la coyuntura, sino evitar que esta nos gobierne.

Algunos confunden la mirada de largo plazo con ingenuidad. Pero pensar en el futuro no significa negar los problemas del presente. Significa asumir que los desafíos estructurales no se resuelven con soluciones rápidas ni con medidas aisladas. La educación no mejora en un año, la institucionalidad no se reconstruye con un decreto y la confianza no se recupera con un anuncio.

El Perú necesita volver a hablar de desarrollo con seriedad. Hablar de inversión responsable, de productividad, de formalización, de educación pertinente y de sostenibilidad como pilares de un proyecto país. No como consignas, sino como decisiones que se sostienen más allá de gobiernos, crisis y titulares.

En este esfuerzo, no solo el Estado tiene responsabilidad. Empresas, organizaciones sociales, universidades, medios y líderes de opinión también influyen en cómo un país piensa su futuro. Alimentar el cortoplacismo es fácil; contribuir a una visión de largo plazo exige más criterio, más paciencia y más coraje.

Estamos entrando a un periodo clave, con procesos electorales en el horizonte y decisiones que marcarán los próximos años. Podemos seguir atrapados en la lógica de la supervivencia política y social, o podemos aprovechar este momento para replantear prioridades y exigir algo distinto: dirección.

El futuro no se improvisa. Se diseña, se planifica y se construye con decisiones coherentes sostenidas en el tiempo. Vivir solo de la coyuntura nos está saliendo caro. Pensar en el largo plazo no es un lujo: es la única manera de generar oportunidades reales y duraderas.

Si queremos un país que no solo resuelva crisis, sino que genere futuro, tenemos que atrevernos a salir del corto plazo. Y hacerlo, esta vez, en serio.

 

¿Huella de carbono? Conoce qué es y cómo las empresas la miden en tiempo real

En un contexto donde la sostenibilidad influye cada vez más en la competitividad empresarial, la medición de la huella de carbono en tiempo real se consolida como una herramienta estratégica para optimizar operaciones, reducir riesgos y fortalecer la transparencia corporativa.

Solo el 42 % de las empresas públicas a nivel global reporta al menos parte de sus emisiones indirectas de gases de efecto invernadero, conocidas como Scope 3 y asociadas a su cadena de valor, de acuerdo con un análisis de MSCI. Este dato pone en evidencia una brecha relevante en la forma en que las organizaciones están midiendo y gestionando su impacto ambiental, en un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para la competitividad empresarial.

La huella de carbono es un indicador que permite cuantificar el total de emisiones de gases de efecto invernadero generadas por una empresa, tanto de manera directa como indirecta, a lo largo de sus operaciones. Su medición no solo ayuda a dimensionar el impacto ambiental de un negocio, sino que también permite identificar ineficiencias, riesgos operativos y oportunidades de mejora en el uso de la energía y los recursos.

En la práctica, la gestión de la huella de carbono está cambiando la forma en que las empresas toman decisiones sobre su consumo energético. Pasar de mediciones periódicas a una mayor visibilidad sobre lo que ocurre en la operación permite integrar este indicador en la gestión diaria del negocio, especialmente en entornos donde la eficiencia y la continuidad operativa son críticas. “Esta visibilidad permite a las empresas tomar decisiones más rápidas y precisas para reducir emisiones, sin afectar la continuidad del negocio”, señala Gabriel Estay, gerente de ventas en Schneider Electric.

Desde una mirada de negocio, la huella de carbono deja de ser un indicador exclusivamente ambiental para convertirse en una variable que influye directamente en la competitividad de las empresas. Medirla de forma más precisa permite anticipar riesgos asociados al consumo energético, optimizar el desempeño de infraestructuras críticas y responder a exigencias cada vez más frecuentes por parte de clientes corporativos y cadenas de suministro globales.

Además, contar con información confiable y actualizada facilita el cumplimiento de estándares internacionales, fortalece la transparencia corporativa y mejora la relación con inversionistas y socios estratégicos. En un entorno regulatorio en evolución, este tipo de gestión basada en datos se vuelve clave para sostener la operación y el crecimiento en el largo plazo.

Así, comprender qué es la huella de carbono y cómo medirla en tiempo real deja de ser una tendencia para convertirse en una decisión estratégica. Las organizaciones que avanzan hacia una gestión energética más eficiente y digitalizada no solo reducen su impacto ambiental, sino que fortalecen su resiliencia operativa y su posicionamiento en un mercado donde sostenibilidad y desempeño van de la mano.

¡Últimos días para postular al Premio IPAE a la Empresa 2025!

La postulación continúa hasta este jueves 27 de febrero, marcando la última oportunidad para que las empresas sean parte de esta edición del Premio IPAE.

Este viernes 27 de febrero culmina el proceso de postulación al Premio IPAE a la Empresa, reconocimiento otorgado por IPAE Acción Empresarial desde 199, que distingue a empresas que desarrollan propuestas e iniciativas que generan impacto en la sociedad, más allá de su actividad principal.

La convocatoria está dirigida a empresas peruanas y extranjeras domiciliadas en el Perú, de todos los sectores y tamaños, que presenten proyectos con resultados medibles y sostenidos, conforme a lo establecido en las bases vigentes. El reconocimiento distinguirá propuestas que contribuyen a enfrentar desafíos prioritarios en las categorías de Promoción de la  Educación de Excelencia, Promoción de la Cultura Peruana, Promoción de la Salud Universal y Expansión Internacional, reflejando el compromiso del sector privado con el desarrollo sostenible y el bienestar de todo el Perú.

Las iniciativas serán seleccionadas por una Comisión privada conformada por miembros de IPAE Acción Empresarial, y recibirán un reconocimiento institucional; además, de que tendrán participación en el marco de CADE Ejecutivos 2026.

Para postular, las compañías deberán completar el Formulario de Inscripción y presentar el expediente de acuerdo con los criterios de evaluación establecidos en las bases del reconocimiento. La postulación continúa hasta este jueves 27 de febrero, marcando la última oportunidad para que las empresas sean parte de esta edición del Premio IPAE a la Empresa.

IPAE Acción Empresarial también otorga el Premio IPAE al Empresario, distinción que desde 1961 reconoce a un líder empresarial por su trayectoria y su contribución al crecimiento de la nación, reafirmando así su compromiso con promover un liderazgo empresarial responsable y orientado al desarrollo del Perú. Este año se ha sumado la distinción al Empresario Regional que busca reconocer al líder cuya gestión y visión han generado impacto territorial significativo en una o más regiones del país, fuera de Lima, mediante la creación de valor local sostenido: empleo formal, desarrollo descentralizado y articulación local.