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Argentina proyecta barrera de hasta 400 km para proteger la ganadería ovina y frenar la desertificación

La iniciativa, ubicada en la provincia de Santa Cruz, busca gestionar la población de guanacos, proteger más de dos millones de hectáreas productivas y recuperar la rentabilidad del sector ovino bajo un enfoque de ganadería regenerativa.

Argentina proyecta la construcción de una barrera física de entre 315 y 400 kilómetros en la estepa patagónica con el objetivo de proteger la actividad ganadera ovina y contener el avance del guanaco sobre los pastizales. La propuesta apunta a enfrentar la desertificación y estabilizar una actividad clave para la economía regional.

Infraestructura de gran escala

El perímetro se establecería entre la Ruta Nacional 3 y el litoral atlántico, abarcando más de dos millones de hectáreas donde operan más de cien establecimientos agropecuarios. La estructura tendría una altura aproximada de dos metros, considerando que el guanaco puede superar el metro y medio de salto, y una vida útil estimada de 50 años.

El diseño contempla el uso de materiales reciclados provenientes de la industria petrolera local. El financiamiento sería mixto, combinando inversión privada, aportes estatales y créditos, además de la posibilidad de canalizar bonos verdes vinculados al proyecto.

Regulación de fauna y sostenibilidad

El plan propone que la población silvestre de guanacos no supere el 10% de la capacidad de carga del suelo, derivando el excedente hacia el aprovechamiento comercial de su fibra y carne, bajo la normativa provincial vigente.

Para evitar un impacto severo en la conectividad biológica, se incorporarían pasos de fauna o compuertas estratégicas que permitan el flujo genético de especies.

Recuperación productiva y acceso a mercados

La iniciativa se enmarca en una transición hacia una ganadería regenerativa orientada a recuperar pastizales degradados y reducir la erosión. Al regular la carga animal y permitir periodos de descanso del suelo, se busca mejorar la productividad y sostenibilidad del sector ovino, históricamente pilar económico del territorio.

El proyecto también contempla el uso de caravanas electrónicas para garantizar trazabilidad de la lana y la carne, con el objetivo de acceder a mercados internacionales bajo estándares ambientales más exigentes y mejorar la competitividad de la producción santacruceña.

Elecciones 2026 y cambio de gobierno: banca y consumo son los más sensibles, mientras la minería adopta postura más defensiva

De acuerdo con el análisis de VT Markets, el proceso electoral introduce un factor adicional de cautela en sectores vinculados al crédito y al gasto interno, mientras que el sector minero prioriza estabilidad operativa.

A medida que se aproxima abril, mes de las elecciones presidenciales, los mercados incorporan mayor prudencia ante un escenario incierto. Además, en los últimos días en Perú censuraron al presidente José Jerí para que José María Balcázar asuma el cargo posteriormente. Según Eduardo Ramos, analista senior de mercados de VT Markets Latam, la banca y el consumo suelen ser los primeros en reflejar la incertidumbre política, debido a su estrecha relación con el crédito, la inversión privada y el dinamismo del gasto de los hogares.

“El proceso de censura (del último presidente José Jerí) sube el riesgo país en percepción, especialmente para el inversor extranjero que compara estabilidad política relativa en la región. No necesariamente verán un salto dramático en precios de activos el mismo día, pero sí un ‘descuento’ en valuaciones por prima de incertidumbre hasta que haya claridad de gobernabilidad”, explica Ramos.

El especialista precisa que, en sectores como la banca, es sensible por dos motivos: la percepción de riesgo soberano y las expectativas sobre reglas, judicialización y la presión política. En cuanto a consumo, el impacto es debido a si el ruido político afecta la confianza y crédito, “más por expectativas que por impacto inmediato”, agrega.

Paradójicamente, analiza Ramos, la minería suele ser más defensiva en Perú en el corto plazo porque está anclada a precios internacionales y contratos de largo plazo; lo que la afecta no es tanto la vacancia en sí, sino el riesgo de conflictividad social, permisos o cambios regulatorios.

Patrones típicos en Perú

En el caso del sistema financiero, cualquier señal de volatilidad política puede traducirse en una mayor prudencia en la colocación de créditos y en decisiones de expansión.

Si comparamos episodios previos de inestabilidad política en el Perú, el especialista de VT Markets logra identificar los patrones que se repiten: shock de titulares, cobertura en FX y algo de ampliación de spreads y normalización si el BCRP, el MEF y el sistema financiero siguen funcionando y no se abre un frente de políticas económicas disruptivas.

“Lo que sí suele quedar como ‘daño’ es más silencioso: menor apetito por duración (bonos largos), más selectividad en equity y mayor prima exigida para proyectos que dependan de permisos/reglas”.

El efecto de las elecciones presidenciales 2026

Para Eduardo Ramos, el proceso de elecciones para elegir a las autoridades del 2026 al 2031 puede generar inestabilidad en inversión desde ya, incluso antes de la campaña formal, “por una razón simple: en Perú el mercado no teme tanto al evento ‘elección’, sino al riesgo de giro regulatorio y a la calidad de la gobernabilidad posterior (fragmentación, Congreso y coaliciones). Y como la elección general está calendarizada para el 12 de abril de 2026, el incentivo de muchos inversionistas es esperar (o reducir exposición táctica) hasta ver encuestas más claras y señales de continuidad macro”, sostiene.

“Mi lectura es que esto no necesariamente dispara una crisis, pero sí puede traducirse en menos flujos nuevos de portafolio, más demanda de cobertura en USD en semanas clave, y primas más altas en activos peruanos ‘domésticos’ (consumo/banca) frente a los más ‘globales’ (minería/exportadores)”, finaliza el analista de VT Markets.

Términos de intercambio del Perú marcan máximo histórico en 2025 y alcanzan su nivel más alto desde 1950

El indicador subió 19,2% en 2025 y llegó a 162,5 puntos, impulsado por el fuerte aumento de los precios de exportación, especialmente de oro, cobre, zinc y café.

Los términos de intercambio del Perú registraron en 2025 un incremento de 19,2% respecto al año previo y alcanzaron un nivel de 162,5, el más alto desde que se tiene información estadística (1950). El resultado refleja un entorno externo favorable para las exportaciones peruanas, particularmente en el segmento de commodities tradicionales.

Exportaciones impulsan el resultado anual

El desempeño anual estuvo explicado principalmente por el aumento de 16,7% en los precios promedio de exportación. Destacó el dinamismo de productos tradicionales como el oro (43,6%), el cobre (24,2%), el zinc (10,7%) y el café (66,1%), cuyos mayores precios en los mercados internacionales elevaron significativamente el valor relativo de las ventas externas.

También contribuyeron los mayores precios de productos no tradicionales, especialmente en los rubros siderometalúrgico (7,7%), pesquero (9,0%) y químico (7,4%), consolidando un entorno favorable para diversos segmentos de la oferta exportable.

Fuerte crecimiento en el cuarto trimestre

En términos trimestrales, los términos de intercambio crecieron 25,4% interanual en el cuarto trimestre de 2025. Este avance fue impulsado principalmente por el aumento de 24,8% en los precios de exportación, especialmente de productos tradicionales, en su mayoría mineros como oro, cobre y zinc, y en menor medida agrícolas como el café.

Menores precios de importación

En menor proporción, el resultado también se vio favorecido por una caída de 0,5% en los precios de importación. Esta reducción estuvo asociada a menores precios del petróleo y sus derivados, así como a la disminución de insumos industriales como plásticos, hierro y acero, textiles y químicos orgánicos.

El récord alcanzado en 2025 refuerza el impacto positivo del ciclo de precios internacionales sobre la economía peruana, mejorando la capacidad de compra externa y el ingreso generado por exportaciones.

IA devuelve a los peruanos 72 horas al año de tiempo libre

  • De acuerdo con ZeroQ, la inteligencia artificial y las filas virtuales están reduciendo el estrés de los peruanos, optimizando la productividad de las empresas y transformando el caos de la “espera” en experiencias de libertad.

«Hacer cola» ha sido, por décadas, un trámite inevitable y frustrante para el peruano de a pie. Sin embargo, el panorama está cambiando radicalmente gracias a la integración de Inteligencia Artificial (IA) y ecosistemas de gestión inteligente. Estas soluciones están logrando lo que antes parecía imposible: devolverle al consumidor local el control sobre su tiempo.

De acuerdo con ZeroQ, en una observación al mercado local, se estima que en los tiempos de espera promedio reportados en sectores de alta fricción, un peruano podría perder hasta 72 horas al año parado en las filas físicas de instituciones de servicios públicos o privados. Este “tiempo perdido» no solo genera estrés; es un asesino silencioso de la fidelidad hacia marcas/instituciones. Según reportes globales, más de la mitad de los consumidores no dudaría en cambiar de marca tras enfrentar tiempos de espera excesivos o desordenados.

El aporte de sistemas inteligentes para mejorar la experiencia del consumidor:

La propuesta de ZeroQ en Perú se centra en «humanizar» del servicio mediante el uso de filas virtuales y agentes de IA, dejando atrás los sistemas tradicionales de tickets de papel, con el fin de que el consumidor puede obtener un turno desde su hogar o camino al local, monitoreando su avance en tiempo real desde el celular.

«La verdadera transformación digital no se trata de reemplazar el contacto humano, sino de eliminar las barreras que lo hacen estresante. Con nuestra tecnología, un trámite que antes iniciaba con una hora de frustración en una fila física, hoy fluye de manera digital y presencial sin interrupciones», comenta Xania Pantoja, Cofundadora y Gerente Comercial de ZeroQ.

Atención rápida, menos estrés:

El despliegue de estas soluciones ha mostrado resultados sorprendentes en sectores de alta fricción como el de salud y banca. En los centros médicos a nivel nacional, por ejemplo, donde la ansiedad de los pacientes es elevada, la capacidad de respuesta de los sistemas de IA para la atención al cliente contribuye a reducir tiempos de espera en 40-73%, liberar hasta 80% de tareas repetitivas, y elevar la satisfacción al 89%, también con un impacto en la reducción del estrés percibido.

Asimismo, se ha demostrado que el uso de herramientas inteligentes permite a los negocios locales competir con estándares internacionales, y evitar que los clientes o usuarios abandonen el local por ver una fila saturada.

“Los ejecutivos, gerentes o tomadores de decisiones vienen apostando cada vez más por la implementación de herramientas digitales, que les permitan predecir picos de afluencia antes de que ocurran, y una gestión más eficiente del personal. Esta capacidad de respuesta no solo ahorra hasta USD 300,000 en costos operativos para grandes cadenas, sino que garantiza que el consumidor reciba una atención fluida, sin importar la hora del día”, agrega Xania Pantoja.

La tendencia es clara: las empresas que no valoren el tiempo de sus clientes están destinadas a la irrelevancia. El futuro de la atención al cliente es digital, predictivo y, sobre todo, respetuoso con el tiempo del ciudadano.

 

 

Puertos de Talcahuano ingresó al TDLC bases de licitación para el puerto de San Vicente

La empresa estatal cumple así un importante hito, esperando realizar la licitación pública en 2028. El futuro concesionario iniciará operaciones en enero de 2030.

Puertos de Talcahuano ingresó al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) su propuesta de bases de licitación pública para la concesión portuaria 2030-2059 del terminal marítimo San Vicente, actor clave en el comercio exterior de la macro zona sur de Chile y Argentina.

De acuerdo con el cronograma trazado en 2025, el objetivo de la empresa estatal es lograr el pronunciamiento del TDLC para, a continuación, realizar la licitación pública durante 2028, finalizando este proceso con la adjudicación al futuro operador.

Cabe recordar que en 2024 se realizó un estudio de demanda de carga y en 2025 una serie de otros levantamientos y asesorías complementarias, en particular de ingeniería y ambientales, para definir los proyectos más acordes a la necesidad del terminal marítimo y de la región. Además, el año pasado el proceso se compartió anticipadamente con vecinas y vecinos, autoridades y sector privado.

El resultado fue una propuesta de desarrollo portuario para San Vicente que, a juicio de la portuaria, es sólida e innovadora. El proyecto se basa en un esquema monoperador, con un plazo de concesión de 30 años, contemplando una serie de obras obligatorias para el nuevo concesionario que buscan tener un puerto competitivo, moderno y sostenible, las que permitirán una mayor eficiencia y calidad de servicio.

Apoyo a la cadena

El proyecto para la nueva licitación del puerto de San Vicente se complementará con una serie de iniciativas de apoyo que está liderando Puertos de Talcahuano.

La empresa estatal habilitará este año una Zona de Regulación de Frecuencia o Antepuerto, recinto cerrado con sistema de seguridad y áreas de servicio donde los conductores de camiones que van a ese terminal marítimo podrán aguardar su turno de ingreso, haciendo más seguro, expedito y eficiente el acceso al puerto.

En el mismo ámbito, la empresa estatal viene trabajando en la optimización del acceso ferroviario y el tránsito cercano al puerto. Para ello se está ejecutando la automatización de los cruces ferroviarios entre el terminal marítimo y la estación El Arenal, y se inició un Plan Integral de Gestión de Tránsito para Talcahuano, que finalizará a fines de este año.

En transformación digital, la portuaria participó en el piloto nacional de la Ventanilla Única Marítima (Vumar), generó un sistema de predicción de oleaje y está desarrollando diversas herramientas de gestión operacional y documental tipo PCS. Estos proyectos se han materializado gracias al trabajo colaborativo con los servicios públicos y las empresas privadas parte de la Comunidad Logística de Talcahuano (Comlog).

Por último, otros proyectos estratégicos que favorecerán una convivencia más armónica entre el puerto de San Vicente y la ciudad son la extensión de la Ruta Interportuaria, que próximamente debería obtener la RS (resolución favorable) del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, y el Acceso Norte Ferroviario a Concepción, cuyo estudio de prefactibilidad se inició en junio de 2025.