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El desafío del sector inmobiliario es equilibrar prudencia y visión de largo plazo

Sergio Novoa, gerente general de BMI Servicios Inmobiliarios

En el mercado inmobiliario existe una verdad que rara vez se menciona: las decisiones de inversión no solo dependen de tasas de interés o demanda por vivienda. También dependen de algo mucho más difícil de medir: la confianza.

Y la confianza es extremadamente sensible a la incertidumbre global.

La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán vuelve a recordarnos hasta qué punto conflictos que ocurren a miles de kilómetros pueden terminar afectando decisiones de inversión en mercados tan lejanos como el chileno.

A primera vista podría parecer que un conflicto en Medio Oriente tiene poco que ver con el desarrollo inmobiliario en Chile. Pero en un mundo interconectado, los impactos se transmiten rápidamente a través de variables clave: el precio del petróleo, la volatilidad financiera y el costo del financiamiento.

Si el conflicto escala, el primer efecto suele aparecer en el mercado energético. Un aumento del precio del petróleo encarece los combustibles, el transporte y los procesos productivos. En la construcción, donde los materiales, la logística y la energía representan una parte significativa de los costos, este efecto puede trasladarse rápidamente a los presupuestos de los proyectos.

Pero el impacto más relevante probablemente no sea el costo de los materiales, sino el clima de inversión.

Los proyectos inmobiliarios, especialmente los de mayor escala, dependen de decisiones de inversión que se planifican a varios años. Cuando el escenario internacional se vuelve más incierto, los inversionistas tienden a adoptar una posición de mayor cautela. No necesariamente cancelan proyectos, pero sí postergan decisiones o revisan sus evaluaciones de riesgo.

En Chile, esto podría sentirse especialmente en proyectos vinculados a inversión extranjera o a grandes desarrollos comerciales, como edificios de oficinas, centros comerciales o proyectos mixtos. Estos desarrollos suelen depender más de capital internacional y, por lo tanto, son más sensibles a la volatilidad global.

Dicho de otra manera: cuando el mundo se vuelve incierto, el capital se vuelve más prudente.

Eso no significa que el mercado inmobiliario chileno enfrente un impacto estructural. La demanda por vivienda, el crecimiento urbano y las necesidades habitacionales siguen siendo factores fundamentales que sostienen la actividad del sector.

Sin embargo, sí implica que el mercado debe prepararse para convivir con episodios de volatilidad que ya no son excepcionales, sino cada vez más frecuentes.

La globalización ha traído enormes oportunidades para economías abiertas como la chilena, pero también ha aumentado nuestra exposición a eventos que ocurren lejos de nuestras fronteras.

Por eso, más que reaccionar con alarma frente a cada tensión geopolítica, el desafío del sector inmobiliario es mantener una mirada estratégica. Entender que los ciclos de incertidumbre internacional son parte del entorno actual y que la clave está en gestionar el riesgo sin perder de vista las oportunidades de largo plazo.

Porque al final, en mercados como el inmobiliario, las decisiones no se toman solo en función del presente, sino de la confianza en el futuro.

Petróleo caro, dólar fuerte y bolsas volátiles

La escalada del conflicto en Medio Oriente y la paralización del Estrecho de Ormuz han disparado el precio del petróleo, fortalecido al dólar y elevado la volatilidad en los mercados financieros globales, alimentando temores de un escenario de estanflación que podría presionar la inflación y frenar el crecimiento económico.

Los mercados financieros globales atraviesan un periodo de volatilidad extrema, impulsados por una escalada bélica sin precedentes en el Medio Oriente y una reconfiguración de las alianzas estratégicas bajo la administración Trump. La parálisis operativa en el Estrecho de Ormuz, el punto de tránsito más crítico para el crudo mundial, ha forzado a los inversores a descontar un escenario de estanflación ante el choque en la oferta energética. Mientras el dólar estadounidense se mantiene como el refugio predominante, la presión sobre las divisas aliadas y las economías emergentes se intensifica, marcando una semana de alta tensión donde la diplomacia comercial con China y las amenazas a la cohesión de la OTAN definen el sentimiento del mercado.

El panorama económico en EE. UU. está dominado por la postura agresiva del presidente Donald Trump frente a la crisis en el Estrecho de Ormuz. El mandatario ha confirmado discusiones activas con diversas naciones para patrullar conjuntamente esta vía marítima, advirtiendo que los países receptores de crudo a través de este estrecho deben asumir la responsabilidad de su seguridad. Trump ha sido enfático al señalar que China, que recibe el 90% de su petróleo por esta ruta, debería colaborar activamente, sugiriendo incluso retrasar la cumbre con el presidente Xi Jinping a finales de este mes si Beijing no ejerce presión para desbloquear el canal. Las relaciones comerciales también están en juego; el Tesoro de EE. UU. y la USTR han instado a China a aumentar la compra de aeronaves Boeing, carbón, gas y productos agrícolas para estabilizar la balanza comercial, mientras se discuten soluciones para el suministro de tierras raras.

En el frente militar, el Comando Central (CENTCOM) ejecutó un ataque de precisión a gran escala sobre la Isla de Kharg, el principal centro de exportación petrolera de Irán, destruyendo más de 90 objetivos militares, incluyendo depósitos de minas navales y búnkeres de misiles. Trump ha minimizado la capacidad de respuesta de Teherán, afirmando que sus fuerzas navales y aéreas han sido «diezmadas», aunque no descarta nuevos ataques contra la infraestructura energética iraní. No obstante, el Secretario de Energía, Wright, advirtió que el alivio en los altos precios de la gasolina podría tardar semanas, mientras que la Casa Blanca, a través de Karoline Leavitt, confirmó planes para rellenar la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) una vez finalizado el conflicto. El sentimiento en Wall Street refleja esta incertidumbre: los futuros del S&P 500 y Nasdaq presentan caídas iniciales, mientras el índice del dólar (DXY) se mantiene estable en torno a las 100.5 unidades y el futuro del petróleo se mantiene por encima de los $96.

La industria petrolera ha lanzado una advertencia formal a la administración Trump, la crisis energética probablemente empeorará antes de estabilizarse. Los precios del crudo saltaron un 3% en la apertura del lunes debido a la amenaza sobre las instalaciones de exportación. En el ámbito tecnológico, Bytedance ha suspendido el lanzamiento de su modelo de IA de video debido a disputas de derechos de autor con Hollywood, reflejando las tensiones legales en el sector de la innovación. Por su parte, Elon Musk anunció que el ambicioso proyecto Terafab será lanzado en los próximos siete días. En el Reino Unido, el sector de servicios públicos enfrenta turbulencias; Thames Water, bajo fuerte presión financiera, ha recibido una oferta de inyección de capital de 3,350 millones de libras por parte de prestamistas para asegurar su rescate.

Europa enfrenta una presión multidimensional. El euro ha caído a un mínimo de siete meses y medio, cotizando a 1.1409 dólares, afectado por las advertencias de Trump sobre un «futuro muy malo» para la OTAN si sus aliados no asisten a EE. UU. en el conflicto con Irán. El presidente francés, Emmanuel Macron, tras conversar con su homólogo iraní, Massoud Pezeshkian, instó al restablecimiento inmediato de la libertad de navegación y al fin de los ataques contra Líbano e Irak. Francia ha desmentido reportes sobre el envío de diez buques de guerra al Estrecho, mientras que Alemania se muestra escéptica ante una expansión de la misión naval Aspides. En el plano político interno, los sondeos a pie de urna en las elecciones municipales de París y Marsella muestran una fragmentación significativa entre fuerzas socialistas, republicanas y de izquierda. Simultáneamente, el Reino Unido ha destinado 5 millones de libras en ayuda humanitaria para Líbano y ha prohibido toda actividad militar de Hezbollah, mientras el Primer Ministro Starmer evalúa el envío de miles de drones a la región.

En Asia, la presión sobre las divisas es evidente con el Won surcoreano debilitándose más allá de las 1,500 unidades por dólar. Corea del Sur está revisando cuidadosamente la solicitud de EE. UU. para desplegar buques de guerra en el Estrecho de Ormuz.

Japón, a través de su ministro de Comercio, Akazawa, ha manifestado que las empresas están explorando combustibles alternativos y no descarta el envío de fuerzas navales, aunque enfrenta obstáculos legales. India, por su parte, ha optado por una vía diplomática; el canciller Jaishankar defendió la necesidad de coordinarse con Irán para abrir el Estrecho, revelando que 22 buques con bandera india se encuentran atrapados al oeste del paso, aunque algunos cargueros de GLP han logrado cruzar exitosamente. En Oriente Medio, la situación es crítica: se reportaron ataques con drones cerca del Aeropuerto Internacional de Dubai y ataques a refinerías en el Kurdistán iraquí, lo que ha detenido las exportaciones de petróleo desde esa región. Irán, por su parte, ha advertido a los residentes de zonas industriales en Dubai y Doha que evacúen ante posibles ataques a bases estadounidenses y centros logísticos que apoyan al portaaviones Gerald Ford.

 

El panorama actual sugiere un escenario de estanflación geopolítica. La firmeza de Estados Unidos en desmantelar la capacidad militar iraní, sumada al bloqueo en el Estrecho de Ormuz, mantendrá una prima de riesgo elevada sobre el crudo, presionando de forma persistente la inflación global. El bombardeo a la infraestructura en Kharg agrava este entorno, donde el estancamiento económico derivado de la incertidumbre y los costos logísticos se combina con precios energéticos al alza. Al eliminarse activos defensivos clave en la zona, los mercados operan bajo tres escenarios. El primer escenario, de mayor probabilidad, es un choque de oferta sostenido. El petróleo Brent buscaría consolidarse sobre los 115 o 120 dólares, obligando a los bancos centrales a mantener políticas restrictivas que encarecerán el financiamiento y castigarán la renta variable. El segundo escenario contemplaría que la neutralización de Kharg obligue a Irán a negociar la apertura de Ormuz al verse incapaz de defender sus activos. Esto permitiría una corrección parcial en precios, aunque con riesgo aún latente. El tercer escenario es una desescalada diplomática liderada por China, logrando un acuerdo de paso seguro a cambio de concesiones comerciales, lo que aliviaría la presión sobre el euro y divisas emergentes. Hoy, la estanflación es la mayor amenaza para el portafolio institucional. La Fed se verá forzada a posponer su flexibilización, manteniendo al dólar como divisa dominante y comprimiendo los márgenes de beneficio del sector manufacturero global.

 Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group

Brecha de género en tecnología: el desafío que empieza mucho antes del currículum

¿Por qué menos mujeres eligen carreras tecnológicas? La respuesta, según coinciden ejecutivas del sector, no está en las capacidades ni en la preparación académica. La industria tecnológica no necesita convencer a más mujeres de postular. Primero necesita que más mujeres lleguen a imaginarse allí. Solo un 27% de quienes cursan carreras de ingeniería y tecnología en la región son mujeres.

La escena se repite más de lo que las empresas tecnológicas quisieran. Se abre una nueva vacante en desarrollo, datos o infraestructura digital, llegan decenas de postulaciones, y solo unas pocas corresponden a mujeres.

No es solo falta de interés por contratar talento femenino ni ausencia de políticas de inclusión. El problema, coinciden ejecutivas de Axity, comienza mucho antes de que alguien envíe su currículum.

En una industria que crece aceleradamente y que hoy impulsa la transformación digital de prácticamente todos los sectores económicos, la participación femenina sigue avanzando a un ritmo mucho más lento que la tecnología misma. En América Latina, las mujeres representan entre un 25% y 30% de quienes estudian carreras STEM, una proporción que luego se replica casi intacta dentro de las compañías.

Datos recientes del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO IESALC, 2026) muestran que solo cerca del 27% de quienes cursan carreras de ingeniería y tecnología en la región son mujeres.

La brecha, entonces, no aparece en la contratación. Llega desde antes.

Cuando el problema no está en el proceso, sino en el origen

Verónica Rojas, Directora de Capital Humano Chile de Axity, lo observa de forma cotidiana.

“Hoy los procesos de reclutamiento son abiertos y sin distinciones. Aún existe una barrera formal de entrada. Sin embargo, seguimos viendo equipos tecnológicos compuestos aproximadamente por un 70% de hombres y un 30% de mujeres”, explica.

La diferencia se hace evidente desde el primer filtro: simplemente postulan menos mujeres.

Para Rojas, esto revela que el desafío no es exclusivamente empresarial. “Efectivamente llegan menos mujeres a los procesos. Es un tema estructural”, señala.

La conversación cambia entonces de lugar: deja de centrarse en la empresa y se traslada a decisiones que se toman años antes, cuando aún no existe un empleo en juego.

La decisión que se toma mucho antes

¿Por qué menos mujeres eligen carreras tecnológicas? La respuesta, según coinciden las ejecutivas, no está en las capacidades ni en la preparación académica.

Leticia Campos, Directora Regional de Capital Humano y Desarrollo Organizacional de Axity, apunta a factores más profundos y menos visibles.

“Algo ocurre desde el colegio en adelante que hace que menos mujeres opten por estas carreras. Si no intervenimos ahí, la brecha seguirá repitiéndose generación tras generación”, afirma.

Estereotipos persistentes, falta de exposición temprana a la tecnología y ausencia de modelos cercanos terminan influyendo en decisiones vocacionales que parecen individuales, pero que en realidad responden a patrones culturales más amplios.

Cuando llega el momento de elegir una carrera, muchas trayectorias ya están definidas

Ver para creer: el rol de los referentes

En ese escenario, la presencia de mujeres liderando áreas tecnológicas adquiere un significado que va más allá del cargo.

Lorena Rodríguez, Country Manager de Axity en Colombia, reconoce que ocupar posiciones de liderazgo también implica abrir nuevas posibilidades imaginadas para otras.

Durante años, la ingeniería, el desarrollo tecnológico o la ciberseguridad se construyeron como espacios predominantemente masculinos. Sin referentes visibles, resulta más difícil proyectarse dentro de ellos. Pero cuando esa imagen cambia, también cambian las aspiraciones.

Porque muchas veces, elegir un camino profesional comienza simplemente al ver que alguien parecido a una misma ya lo recorrió.

“Creo que seguimos enfrentando en algunos casos, que para ciertas posiciones sólo nos piden buscar hombres y que efectivamente aún falta seguir desarrollando más políticas de inclusión en la industria.  Eso sigue siendo parte de la realidad.  Sin embargo, claramente el problema empieza desde la estructura de creencias y como corazón del mensaje me parece súper relevante”, agrega la experta.

Diversidad como estrategia, no solo como propósito

La conversación sobre mujeres y tecnología suele abordarse desde la equidad, pero las ejecutivas coinciden en que el impacto también es estratégico.

Diversos estudios internacionales han vinculado la diversidad de género con mayores niveles de innovación, mejor toma de decisiones y resultados organizacionales más sólidos. En una economía que depende cada vez más del conocimiento y la tecnología, dejar fuera a parte del talento disponible no es solo una brecha social: es una desventaja competitiva.

Cerrar esa distancia exige mirar el problema de forma sistémica. No basta con abrir vacantes ni diseñar programas internos; el desafío comienza en la educación temprana, en la orientación vocacional y en la construcción de nuevos referentes.

A propósito del 8M, la reflexión que surge es simple, pero incómoda: la industria tecnológica no necesita convencer a más mujeres de postular. Primero necesita que más mujeres lleguen a imaginarse allí.

Grupo chileno invertirá US$60 millones en 400 hectáreas de arándanos en La Libertad

El conglomerado chileno Empresas Penta desarrollará un proyecto agrícola en Trujillo para producir arándanos destinados a mercados como Estados Unidos, Europa y China, en medio del auge exportador del sector en el Perú.

El grupo empresarial chileno Empresas Penta anunció una inversión de US$60 millones para desarrollar un proyecto agrícola de 400 hectáreas de arándanos en el norte del Perú, específicamente en la ciudad de Trujillo, región La Libertad.

La iniciativa forma parte de la estrategia de expansión internacional del grupo, que busca diversificar su base productiva fuera de Chile, aprovechando el posicionamiento del Perú como uno de los principales exportadores mundiales de esta fruta.

El proyecto contempla inicialmente el desarrollo agrícola sobre un predio de 400 hectáreas, con la posibilidad de ampliar la superficie cultivada dependiendo del desempeño productivo y de la evolución del mercado internacional.

Demanda global impulsa el cultivo de arándanos

El presidente de Empresas Penta, Fabio Valdés, destacó que el dinamismo del mercado internacional ha convertido al arándano en uno de los cultivos más atractivos dentro de la agroindustria global.

“El arándano es un negocio que hoy tiene una demanda global muy dinámica. Perú ofrece condiciones productivas muy competitivas y una ventana comercial clave para abastecer a los principales mercados”, señaló el ejecutivo en declaraciones recogidas por el diario Gestión.

Expansión agrícola del grupo chileno

La inversión se enmarca en el proceso de expansión agrícola de Empresas Penta, que opera en el sector frutícola a través de su filial Agrícola Mercedario.

Desde su ingreso al rubro agrícola en 2006, el grupo ha desarrollado plantaciones de uva de mesa y palta, para luego incorporar cultivos de mayor valor agregado como cerezas y mandarinas.

La elección de la región La Libertad responde al crecimiento que ha experimentado la costa norte peruana como polo agroexportador, impulsado por condiciones climáticas favorables y una alta productividad agrícola.

El proyecto estará orientado principalmente a abastecer mercados internacionales como Estados Unidos, Europa y China, destinos clave para la exportación de arándanos peruanos.

Perú consolida liderazgo global en arándanos

Según datos recogidos por el portal especializado Portal Frutícola, Perú se ha consolidado como el principal exportador mundial de arándanos, con una oferta anual cercana a 300.000 toneladas.

El crecimiento del sector ha sido acelerado en la última década, multiplicando por veinte su volumen de producción y transformando la estructura de la industria global de esta fruta.

El especialista José Antonio Gómez, fundador de AgroValue y exgerente general de Camposol, señaló durante el webinar “Agroexportaciones peruanas 2025” que el ingreso del Perú al mercado internacional cambió radicalmente el panorama del negocio.

Cambios en la competitividad del sector

El crecimiento acelerado del sector ha obligado a la industria peruana a realizar ajustes productivos para mantener su competitividad.

Uno de los cambios más importantes ha sido el recambio varietal, que permitió elevar los estándares de calidad. Actualmente, más de la mitad de la superficie cultivada corresponde a variedades premium, frente al 13% registrado en la campaña 2021-2022.

Sin embargo, este cambio también implica mayores costos para los productores debido al uso de genética de terceros, que exige el pago de royalties y establece restricciones comerciales.

Nueva etapa para la industria del arándano

De acuerdo con Gómez, la industria global del arándano está entrando en una nueva etapa donde la competitividad dependerá cada vez más de la eficiencia productiva.

El especialista sostuvo que las empresas que no logren alcanzar rendimientos superiores a 30 toneladas por hectárea y costos FOB cercanos o inferiores a US$3,5–4 por kilo podrían enfrentar dificultades para mantenerse en el mercado.

Pese a estos desafíos, el crecimiento del consumo mundial de arándanos continúa impulsando nuevas inversiones en el sector, y la llegada de capital extranjero como el de Empresas Penta refuerza el dinamismo de la agroindustria peruana.

Denuncian que Emape pagó S/4,1 millones por obra de empedrado que no habría sido ejecutada

Un reportaje periodístico reveló que la empresa municipal reconoció una deuda a favor de un empresario por trabajos en el Damero de Pizarro pese a que no existía contrato ni orden de servicio registrada.

La Empresa Municipal de Apoyo a Proyectos Estratégicos habría pagado S/4 millones 114 mil a un empresario por un servicio de empedrado en el centro histórico de Lima que presuntamente no se ejecutó. La denuncia fue revelada por el programa periodístico Punto Final.

Según el reportaje, el empresario Miller Stalin León Dioses, de 30 años, solicitó el pago a la entidad municipal por un supuesto servicio extraordinario de empedrado en el Damero de Pizarro.

El pedido formal fue presentado el 23 de mayo del año pasado, argumentando que el trabajo se había realizado “de buena fe” entre mayo y julio de 2022.

Reclamo por más de S/5 millones

De acuerdo con la investigación periodística, el empresario exigía inicialmente S/5 millones 143 mil por trabajos de empedrado en las cuadras 2, 3, 4 y 5 del jirón Lampa, que supuestamente habrían sido ejecutados por personal contratado por su empresa en 2022.

Sin embargo, la propia Emape habría señalado que no existía contrato, orden de servicio ni requerimiento oficial que acreditara la contratación del empresario para dichos trabajos.

Obras iniciadas durante gestión municipal anterior

El reportaje también indica que el proyecto de mejoramiento en la zona se inició en abril de 2021, durante la gestión del entonces alcalde de Lima Jorge Muñoz Wells, siendo Emape la entidad encargada de ejecutar la obra.

La fase final de los trabajos se desarrolló en 2022 durante la breve gestión del exalcalde Miguel Romero Sotelo, quien asumió el cargo tras la vacancia de Muñoz.

Según el programa periodístico, la solicitud del empresario fue atendida con rapidez por la empresa municipal.

Pago bajo figura de “enriquecimiento sin causa”

Finalmente, Emape reconoció el pago de S/4 millones 114 mil al empresario mediante la figura legal de “reconocimiento de deuda por enriquecimiento sin causa”, pese a que la propia institución habría advertido irregularidades que impedían confirmar que la empresa del solicitante ejecutó los trabajos.

El reportaje también señaló que actualmente Miller Stalin León Dioses no ha podido ser ubicado en la dirección que registró ante las autoridades.

El caso ha generado cuestionamientos sobre los mecanismos de control y verificación de pagos en obras públicas vinculadas a proyectos ejecutados por entidades municipales en el centro histórico de Lima.