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Oro en máximos históricos reabre debate sobre la política de reservas del BCRP

El fuerte repunte del precio del oro contrasta con la estrategia conservadora del Banco Central, que mantiene solo 5% de sus reservas en el metal, pese a advertencias de economistas sobre riesgos y oportunidades perdidas.

El oro presiona el debate sobre las reservas internacionales

El vertiginoso aumento del precio del oro en los mercados internacionales, que esta semana superó por primera vez los US$ 4.600 la onza, ha puesto bajo escrutinio la estrategia del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) respecto a la composición de las reservas internacionales. Al cierre del 2025, estas alcanzaron los US$ 89.321 millones, el mayor nivel histórico del país, y constituyen el principal fondo de respaldo frente a crisis financieras y choques externos.

Mientras la autoridad monetaria, liderada por Julio Velarde, ha descartado elevar la participación del oro en sus reservas, diversos economistas advierten que el Perú podría estar desaprovechando una oportunidad para diversificar riesgos en un contexto global marcado por mayor incertidumbre, tensiones geopolíticas y señales de debilitamiento del dólar.

Desde marzo del 2024, el precio del oro se ha más que duplicado, pasando de alrededor de US$ 2.300 la onza a niveles superiores a los US$ 4.000 en promedio. Proyecciones de consultoras internacionales incluso estiman que podría alcanzar los US$ 6.000 hacia fines del 2026, una evolución que contrasta con el desempeño del dólar frente a otras monedas y activos reales.

La postura del BCRP y su enfoque conservador

Actualmente, el oro representa cerca del 5% de las reservas internacionales del Perú, equivalente a unas 34.6 toneladas, una proporción que prácticamente no se ha modificado en más de 15 años. Para el gerente general del BCRP, Paul Castillo, esta política responde a la naturaleza misma de las reservas.

“El objetivo de las reservas no es maximizar ganancias, sino actuar como un seguro frente a crisis. Deben ser activos seguros, líquidos y recién en tercer lugar rentables”, explicó. Según Castillo, el dólar es ampliamente más líquido que el oro, ya que transa hasta 22 veces más volumen diario, lo que lo hace más adecuado para enfrentar emergencias financieras inmediatas.

Economistas alertan sobre costos de oportunidad

No obstante, especialistas como Armando Mendoza consideran que la actual composición de las reservas debería ser revisada. A su juicio, el fuerte desempeño del oro en los últimos años evidencia una oportunidad perdida en términos de diversificación y fortalecimiento del respaldo externo.

Desde una postura más crítica, Jorge Manco Zaconetti, economista de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, sostiene que la alta concentración en activos referidos al dólar expone al país a riesgos innecesarios, especialmente en un contexto de creciente endeudamiento de Estados Unidos y debilitamiento de su moneda. Según estimó, el Perú podría haber incrementado sus reservas de oro a 50 o 60 toneladas entre el 2022 y el 2025.

Ambos coinciden en que, si bien no se trata de abandonar el dólar ni los bonos del Tesoro, el oro cumple un rol clave como “activo de última reserva”, especialmente cuando la confianza en los activos financieros se debilita.

Reservas, política económica y espacio fiscal

El debate también se extiende al uso potencial de un mayor respaldo externo para políticas contracíclicas. Manco Zaconetti plantea que un fortalecimiento de las reservas en activos reales podría ampliar el margen para programas de apoyo productivo, como un eventual “Reactiva Agrícola”, orientado a pequeños productores que hoy enfrentan caídas de precios y falta de respaldo estatal.

Desde el BCRP, sin embargo, se sostiene que el Perú ya se encuentra entre los países de la región con mayor proporción de oro en sus reservas dentro de los esquemas de metas de inflación, en línea con economías como Chile, México, Brasil y Colombia.

El debate queda abierto en un escenario internacional distinto al de décadas pasadas, donde la diversificación de riesgos vuelve a ganar relevancia frente a la volatilidad financiera global.

Las ganancias de JP Morgan caen 7% en el cuarto trimestre por mayores provisiones crediticias

El banco destinó US$ 2,200 millones a reservas por riesgos asociados a la cartera de tarjetas de Apple, aunque sin este cargo los resultados superaron las expectativas del mercado.

Las ganancias de JP Morgan registraron una caída de 7% al cierre del cuarto trimestre de 2025, afectadas principalmente por mayores provisiones para pérdidas crediticias. El beneficio neto del mayor banco de Estados Unidos se ubicó en US$ 13,000 millones, equivalentes a US$ 4.63 por acción, cifra que superó ligeramente las estimaciones de los analistas, pero quedó por debajo de los US$ 14,000 millones, o US$ 4.81 por acción, obtenidos en el mismo periodo del año anterior.

El resultado estuvo impactado por provisiones por US$ 2,200 millones asociadas al acuerdo mediante el cual JP Morgan asumió la cartera de tarjetas de crédito de Apple, previamente gestionada por Goldman Sachs. Al excluir este cargo extraordinario, las ganancias trimestrales del banco ascendieron a US$ 14,700 millones, o US$ 5.23 por acción, superando con holgura las previsiones del mercado.

En términos de ingresos, la entidad reportó ingresos netos por US$ 46,800 millones, lo que representó un crecimiento de 7% interanual. No obstante, los gastos no financieros aumentaron 5%, hasta los US$ 24,000 millones, impulsados por mayores remuneraciones vinculadas al desempeño, incremento del personal, mayores gastos de corretaje, comisiones de distribución, costos de ocupación y una mayor depreciación asociada al arrendamiento de vehículos.

El presidente y director ejecutivo de JP Morgan, Jamie Dimon, señaló que los resultados reflejan “una sólida ejecución, años de inversión, un entorno de mercado favorable y una inversión selectiva del exceso de capital”. Añadió que todas las líneas de negocio del banco mostraron un buen desempeño durante el trimestre.

Dimon destacó además la resiliencia de la economía estadounidense, señalando que, pese a una moderación del mercado laboral, las condiciones no muestran un deterioro significativo. Indicó que el consumo se mantiene firme y que, en general, las empresas continúan mostrando solidez, apoyadas por el estímulo fiscal, los avances en desregulación y la reciente política monetaria de la Reserva Federal.

Sin embargo, el ejecutivo advirtió que la entidad se mantiene atenta a los riesgos, entre ellos el complejo escenario geopolítico, la posibilidad de una inflación persistente y los elevados precios de los activos. De cara al futuro, afirmó que JP Morgan mantiene su compromiso de invertir capital para impulsar el crecimiento sostenible de largo plazo.

Proyecto de túnel en Bolivia busca fortalecer conexión logística con puertos del norte de Chile

Iniciativa vial en Tarija apunta a consolidar el corredor Oeste–Sur y mejorar la integración regional con Paraguay y Argentina.

El proyecto del túnel Aguaragüe, ubicado en el departamento de Tarija, en Bolivia, busca consolidar la conexión logística del país altiplánico con los puertos del norte de Chile, como parte del corredor logístico Oeste–Sur, que también contempla la articulación con Paraguay y Argentina.

La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) viene desarrollando reuniones técnicas y jurídicas con el objetivo de agilizar la viabilidad del Decreto Supremo que declarará de prioridad nacional esta obra de infraestructura vial. El proyecto incluye un plan de manejo ambiental y medidas de protección de la Serranía del Aguaragüe.

El túnel Aguaragüe tendrá una extensión aproximada de 1,200 metros y formará parte de la Red Vial Fundamental, específicamente en el tramo que conecta los municipios de Caraparí y Yacuiba, en el departamento de Tarija.

La más reciente reunión técnica se realizó el jueves 8 de enero, en la que se subrayó la necesidad de incorporar las recomendaciones y la normativa ambiental vigente. Asimismo, se acordó incluir un componente de fortalecimiento del monitoreo ambiental del Parque Aguaragüe, una vez que la ABC inicie la gestión de financiamiento para la ejecución del proyecto.

La propuesta cuenta con estudios técnicos y ambientales desarrollados por consultoras especializadas. De concretarse, la obra permitirá mejorar la conectividad vial en la región del Chaco boliviano, reduciendo los riesgos que presenta la actual carretera y fortaleciendo el flujo logístico regional.

Jumio refuerza su estrategia regional con el nombramiento de Pilar Pereira como Directora Estratégica de Alianzas y Partnerships para Latinoamérica

La compañía refuerza su ecosistema de aliados en la región para acelerar la adopción de soluciones de identidad digital y verificación en mercados clave. La transición de liderazgo planificada garantiza la continuidad y ejecución de la visión de Jumio, reforzando la innovación impulsada por el producto y el valor para el cliente.

Jumio, compañía líder en inteligencia de identidad impulsada por IA y respaldada en autenticación biométrica, automatización y análisis de datos, anunció el nombramiento de Pilar Pereira como directora estratégica de alianzas y partnerships para Latinoamérica, un rol ampliado desde el cual liderará la consolidación y expansión de la red de socios estratégicos de la compañía en la región.

Este nombramiento responde a la evolución de la estrategia regional de Jumio, que busca fortalecer su presencia en Latinoamérica a través de un modelo de crecimiento basado en alianzas sólidas, escalables y de largo plazo. En su nuevo cargo, Pereira será responsable de definir y ejecutar la estrategia regional de socios, impulsando la identificación y reclutamiento de nuevos aliados, el diseño de procesos de habilitación y capacitación, así como la optimización de los modelos de colaboración para generar mayor impacto en el negocio.

“Las alianzas estratégicas son un habilitador clave para escalar la innovación en identidad digital en la región. Hoy, el reto no es solo crecer, sino construir ecosistemas colaborativos que aporten valor real a las organizaciones, acompañándolas en sus desafíos de seguridad, experiencia de usuario y cumplimiento regulatorio”, señaló Pereira.

Con más de 20 años de experiencia en el ámbito empresarial internacional, Pereira ha desarrollado su carrera en los sectores de alta tecnología, financiero y corporativo, desempeñando roles clave en compañías como Thomson Reuters, Surecomp y Banco Mercantil Colombia. Su trayectoria incluye la participación en proyectos en Europa, Asia y Estados Unidos, lo que le ha permitido construir una visión global del negocio y del desarrollo de alianzas estratégicas en entornos altamente regulados y tecnológicos.

Desde su experiencia, ha trabajado de manera cercana con distintos actores del ecosistema digital para fortalecer relaciones de largo plazo, escalar redes de socios y asegurar que las alianzas contribuyan al crecimiento sostenido de las organizaciones.

“El nombramiento de Pilar refleja la madurez de nuestra estrategia de alianzas en América Latina. Su profundo conocimiento del mercado, su experiencia internacional y su capacidad para construir relaciones estratégicas serán fundamentales para seguir conectando la tecnología de Jumio con las necesidades de las empresas de la región”, afirmó Samer Atassi, vicepresidente para Latinoamérica de Jumio.

 

Entender la detección de fraude para blindar los servicios financieros frente a las nuevas amenazas

Por Debbie Cobb, vicepresidenta de Gestión de Productos de FICO

El alcance y la magnitud del fraude moderno son impactantes. Los delincuentes causan actualmente enormes pérdidas financieras tanto a los clientes como a las instituciones, mientras que los procesos aislados y la falta de detección avanzada pueden disminuir la confianza de los clientes y comprometer la reputación de las instituciones. En el mundo regulado de los servicios financieros, la integridad de cada transacción y la seguridad de cada cuenta son primordiales. Para los profesionales y compradores de soluciones de gestión de fraude, es fundamental conocer de manera profunda y meticulosa la detección de fraude, desde los principios básicos hasta las aplicaciones más innovadoras.

Esta guía integral explora el dominio multifacético de la detección de fraude, incluidas técnicas específicas y su implementación práctica. También conoceremos cómo FICO utiliza el análisis avanzado, machine learning y un enfoque holístico en la gestión de fraude para combatir las amenazas emergentes y neutralizarlas antes de que ocasionen daños importantes.

En esta primera entrega, desglosamos los fundamentos operativos de la industria y analizamos por qué una detección de fraude robusta se ha consolidado como el pilar crítico para salvaguardar tanto la integridad financiera como el valor reputacional de las instituciones.

¿Qué es la detección de fraude? Conceptos y principios básicos

En esencia, la detección de fraude es el proceso de identificar y prevenir prácticas engañosas diseñadas para obtener ganancias financieras u otros beneficios a través de medios ilícitos. Abarca una amplia variedad de actividades, desde el monitoreo de transacciones individuales hasta el análisis de patrones conductuales generales, con el objetivo de descubrir actividades sospechosas o actores maliciosos antes de que causen un daño significativo. Para las instituciones financieras, la gestión de fraude implica proteger las cuentas de los clientes, prevenir transacciones no autorizadas, identificar e intervenir en operaciones que puedan estar asociadas con actividades delictivas y salvaguardar los activos y la reputación de la institución.

Consideremos el fraude con tarjeta de crédito. Un cliente realiza una compra en línea. Un sistema sólido de detección de fraude analiza de inmediato esa transacción y la compara con una amplia base de datos históricos que incluye los hábitos de gasto normales del cliente, la ubicación geográfica, el importe de la transacción, el tipo de comercio y el dispositivo utilizado. Si el sistema detecta un gasto fuera de patrón, si la transacción se origina en una ubicación inusual o si se utiliza un dispositivo no asociado previamente con la cuenta, la señala como posiblemente fraudulenta. Esta señal da lugar a una investigación más extensa o a la suspensión inmediata de la transacción para proteger tanto al cliente como a la institución.

Los principales objetivos de una estructura de detección de fraude son identificar con precisión el fraude real y minimizar los falsos positivos, es decir, cuando las transacciones legítimas se señalan incorrectamente como fraudulentas. Un sistema de detección de fraude demasiado cauteloso puede frustrar a los clientes y conducir a la pérdida de negocios, mientras que un sistema que deja pasar una cantidad grande de fraudes expone a la institución a riesgos y pérdidas inaceptables.

¿Cuál es el proceso típico de la detección de fraude?

  1. Recopilación de datos: Obtención de grandes volúmenes de datos de diversas fuentes, incluidos historiales transaccionales, perfiles de clientes, datos conductuales, información de dispositivos e inteligencia de riesgos de terceros.
  2. Modelos de detección de anomalías: Aplicación de técnicas analíticas, como algoritmos de machine learning, para identificar patrones indicativos de fraude cuando se detectan desviaciones de las normas establecidas o comportamientos esperados.
  3. Análisis y toma de decisiones: Desarrollo de estrategias basadas en riesgos que utilizan modelos de detección de anomalías y otros datos para determinar si una transacción debe aprobarse, rechazarse o someterse a una mayor revisión.
  4. Generación de alertas: Cuando el análisis y la toma de decisiones alcanzan un determinado umbral de riesgo, el sistema genera una alerta para notificar a los analistas humanos o iniciar acciones automatizadas, como contactar al cliente o bloquear una transacción.
  5. Investigación: Los analistas de fraudes revisan las alertas prioritarias, recopilan contexto adicional y contactan al cliente para determinar si la actividad es realmente fraudulenta. Con base en sus hallazgos, se decide bloquear o desbloquear la cuenta, reemitir una tarjeta u otras acciones.
  6. Bucle de retroalimentación: Los resultados de las investigaciones se reintegran al sistema para perfeccionar las reglas y volver a entrenar los modelos de aprendizaje automático, lo que garantiza la mejora continua y la adaptación a los nuevos patrones de fraude.

Principios clave de la detección de fraude

  • Precisión: La capacidad de identificar correctamente las transacciones como fraudulentas o legítimas para minimizar tanto los falsos positivos como los falsos negativos.
  • Velocidad (tiempo real): La capacidad de procesar y analizar grandes volúmenes de transacciones en milisegundos es vital para prevenir el fraude durante el proceso de autorización.
  • Adaptabilidad: La capacidad del sistema para evolucionar y aprender a partir de los datos nuevos, de la retroalimentación directa y de la detección de los esquemas de fraude emergentes.
  • Capacidad explicativa: Saber por qué una transacción específica se marcó como sospechosa es crucial para el cumplimiento regulativo y una investigación eficaz.
  • Escalabilidad: El sistema debe ser capaz de gestionar volúmenes de datos y transacciones cada vez mayores sin que se degrade su rendimiento.

Por qué la detección de fraude es imprescindible en los servicios financieros

La industria de servicios financieros es un objetivo primordial para los delincuentes. Dado que los bancos y otros proveedores de servicios financieros manejan enormes sumas de dinero y datos confidenciales de los clientes, se enfrentan a un flujo constante de delincuentes que intentan explotar vulnerabilidades. La necesidad de sistemas integrales de gestión de fraude empresarial nunca ha sido tan grande y sigue creciendo debido al aumento en los volúmenes de fraude, la creciente sofisticación de los defraudadores y los cambios en los requisitos regulatorios.

Las pérdidas por fraude son sustanciales y multifacéticas. Además del robo directo de fondos, las instituciones incurren en costos significativos asociados con investigaciones, reembolsos, gastos operativos y posibles multas regulativas, lo que puede afectar los resultados financieros y comprimir los recursos. Además, un sólo incidente de fraude de alto perfil puede dañar gravemente la reputación de una institución, lo que provocaría la pérdida de la confianza de los clientes y disminuiría la participación de mercado. Los clientes esperan que sus proveedores financieros protejan sus activos y datos; cualquier traición a esta confianza puede conducir a un éxodo masivo de clientes y a una prolongada lucha por recuperar la credibilidad.

Los organismos regulatorios de todo el mundo imponen requisitos estrictos a las instituciones financieras para que implementen controles eficaces que mitiguen los riesgos de delitos financieros. El incumplimiento puede dar lugar a multas considerables, sanciones legales y restricciones operativas severas, lo que significa que la inversión en detección y gestión de fraude empresarial es tanto una decisión empresarial acertada como una obligación normativa.

En esencia, la detección de fraude es el mecanismo de defensa estratégica que protege la salud financiera de una institución, resguarda a sus clientes y mantiene su posición en el mercado. La detección de fraude no es reactiva, sino un escudo proactivo y en tiempo real que trabaja constantemente para identificar e intervenir frente a las actividades delictivas antes de que se conviertan en pérdidas significativas.