El oro vuelve a quedar bajo presión este martes y pierde la referencia de los US$4.400 por onza, después de dos sesiones consecutivas de avances. El XAU/USD retrocede alrededor de 0,5% hasta US$4.392, en una jornada marcada por la fuerte subida de los rendimientos de los bonos estadounidenses. El Treasury a 10 años se aproxima al 4,75%, mientras el rendimiento a 30 años alcanzó 5,327%, su mayor nivel desde 2007.
El movimiento resulta especialmente relevante porque ocurre en un escenario que, bajo otras condiciones, podría favorecer al metal. Las tensiones geopolíticas continúan elevadas y el mercado ha reducido considerablemente sus expectativas de nuevas subidas de tasas de la Reserva Federal. Sin embargo, el repunte del petróleo vuelve a introducir preocupaciones inflacionarias, mientras los rendimientos de largo plazo incorporan también riesgos fiscales y mayores necesidades de financiamiento.
El dólar agrega presión adicional. El Dollar Index se recupera desde los 99,30 puntos observados el lunes hasta aproximadamente 99,65, eliminando momentáneamente uno de los principales soportes que tuvo el oro durante su último tramo alcista.
Desde mi perspectiva, el retroceso actual responde más al fuerte movimiento de los rendimientos que a un deterioro estructural del escenario para el oro. Durante el segundo trimestre, los bancos centrales adquirieron 289 toneladas de oro, equivalentes a aproximadamente US$45.000 millones, mientras una encuesta del World Gold Council mostró que 45% de los bancos centrales consultados espera aumentar sus reservas durante los próximos doce meses.
La siguiente referencia llegará este miércoles con las minutas de la última reunión de la Reserva Federal, que podrían entregar mayor claridad sobre el grado de preocupación del FOMC respecto de la inflación y la trayectoria futura de las tasas.
En términos de precios, considero que US$4.300 continúa siendo el principal soporte de corto plazo. Mientras el oro permanezca sobre esa zona, la estructura reciente continúa siendo favorable. Una recuperación sobre US$4.400 volvería a colocar en discusión los US$4.450, correspondientes al máximo reciente.
La particularidad del momento actual está precisamente en la convivencia de fuerzas contrapuestas: tenemos riesgo geopolítico elevado y menores expectativas de tasas, dos elementos tradicionalmente positivos para el oro, enfrentados a rendimientos de largo plazo en máximos de casi dos décadas. La resolución de esa divergencia probablemente determinará si los US$4.400 representan solamente una pausa dentro de la recuperación reciente o vuelven a transformarse en una resistencia para el metal.
Sergio Cisternas, Analista de mercados – EBC Financial Group




