Los mercados globales afrontan una semana marcada por una amplia agenda de indicadores económicos, con las nóminas no agrícolas de agosto en EE. UU. como principal referencia para las expectativas sobre las tasas de interés y la política monetaria.
Las plazas financieras internacionales atraviesan cierto acoplamiento por el rigor monetario en Estados Unidos, la reestructuración estratégica de flujos de inversión y una creciente volatilidad en Oriente Medio. En la principal economía del mundo, el secretario del Tesoro, Bessent, enfatizó que los aranceles sobre bienes chinos buscan reorientar la economía de Pekín hacia la demanda interna, confirmando que se buscarán recortes arancelarios recíprocos en bienes no estratégicos por 30.000 millones de dólares en cada país, pese a calificar de insostenible su superávit global de 1,2 billones. Paralelamente, el Tesoro intensificó las sanciones contra Irán mediante restricciones bancarias semanales y medidas contra la importación china de crudo iraní, mientras que, en materia energética y geopolítica, Donald Trump anunció un acuerdo con Venezuela para el reabastecimiento de las Reservas Estratégicas de EE. UU., otorgando a EE. UU. el control mayoritario sobre más de 65 mil millones de barriles en reservas probadas bajo la supervisión de la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono.
En el ámbito corporativo y tecnológico, la actividad operativa reflejó reajustes estratégicos y lanzamientos clave: Tesla fijó el precio de entrada de su Model 3 en Hong Kong en 205.000 HKD, OpenAI concluyó formalmente su alianza con Cursor tras la adquisición de esta última por parte de SpaceX, y la plataforma X anunció la integración nativa de su bot de inteligencia artificial Grok. Por su parte, la economía europea registró la negativa del pueblo islandés a reanudar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea con el 52,5% de los votos, decisión respetada institucionalmente por la Comisión Europea, en tanto que el conflicto en Europa Oriental se agudizó con el anuncio ruso de ataques a gran escala contra la infraestructura energética ucraniana, avances territoriales en Donetsk y Sumy, y una contraofensiva de Ucrania que incluyó un incremento del 28% en sus exportaciones agrícolas semanales.
En Asia y Oriente Medio, los indicadores económicos expusieron un desempeño mixto que contrasta con la alta tensión militar regional. Japón mostró firmeza en el consumo con un repunte interanual del 4,0% en sus ventas minoristas de julio y un avance industrial del 0,1% intermensual, aunque sus fabricantes prevén una caída del 4,2% para septiembre; mientras tanto, Corea del Sur desaceleró su producción industrial al 0,2% intermensual y registró contracciones en servicios (-1,3%) y comercio minorista (-2,4%). En el plano geopolítico militar, la Guardia Revolucionaria de Irán atacó con misiles balísticos dos bases de EE. UU. en Jordania en respuesta a la incursión en la isla de Larak, al tiempo que impuso restricciones al tránsito por el Estrecho de Ormuz que redujeron el paso a 5 buques diarios, generando repercusiones operativas en los frentes petroleros de la cuenca de Omán e impulsando acuerdos de defensa entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán en Estambul.
Por otro lado, en América Latina destacan los avances institucionales e industriales, donde Venezuela prevé proyectar ingresos por 209 mil millones de dólares tras ratificar el acuerdo energético a 25 años con Estados Unidos para alcanzar una producción de 1,5 millones de barriles diarios. En contraposición, Colombia reportó caídas interanuales en julio del 2,46% en producción petrolera (727.920 bpd) y del 9,41% en producción comercializada de gas (722 MPCD), lo que motivó anuncios de su Ministerio de Hacienda para reuniones con inversores en EE. UU.
Desde mi punto de vista, el panorama global anticipa un ciclo de elevada volatilidad en las valoraciones bursátiles, condicionado por un endurecimiento prolongado de las condiciones financieras en EE. UU. que mantiene el costo del capital elevado para los sectores de mayor crecimiento. La combinación de restricciones comerciales hacia Asia y disrupciones logísticas en puntos clave como el Estrecho de Ormuz imponen un piso técnico a las materias primas energéticas, aunque este impulso se verá progresivamente matizado por el incremento proyectado en la oferta de crudo venezolano y norteamericano.
En este contexto, los mercados financieros afrontan una agenda macroeconómica densa y determinante a lo largo de la semana, comenzando por el dato del IPC en Europa y las cifras del PMI industrial y JOLTS de ofertas de empleo en Estados Unidos. Conforme avance la semana, la atención se trasladará al informe de empleo privado ADP, la decisión sobre los tipos de interés en Canadá y las nuevas peticiones de subsidio por desempleo en EE. UU., junto con la lectura del PMI de servicios y no manufacturero. El punto culminante del calendario se alcanzará el viernes con la publicación de las Nóminas No Agrícolas (NFP) de agosto en Estados Unidos, el indicador más relevante del periodo, cuya lectura terminará de calibrar las apuestas del mercado respecto al ritmo de ajustes en la política monetaria global.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




