La sesión bursátil capituló bajo un escenario de pánico intradía provocado por un violento choque geopolítico en el Estrecho de Ormuz, luego de que reportes de Axios y declaraciones de Donald Trump confirmaran que un dron iraní impactó y derribó un helicóptero militar estadounidense. La noticia desató una oleada de ventas de pánico que evaporó 1.3 billones de dólares del mercado en solo dos horas (750,000 millones de ellos en solo 30 minutos de operaciones operativas masivas), eclipsando por completo los sólidos datos macroeconómicos de la mañana, como el avance del 3.2% en las ventas de viviendas existentes en Estados Unidos y la revisión del modelo GDPNow de la Fed de Atlanta que elevó la previsión del PIB del segundo trimestre al 3.3%. A pesar de que la Casa Blanca intentó estabilizar el sentimiento reportando avances positivos en las negociaciones para un acuerdo nuclear de 15 años con Irán y la liberación de 25,000 millones de dólares en activos congelados, las advertencias en la red social X del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi, manteniendo a sus tropas en alerta máxima, hundieron transitoriamente los mercados y provocaron un desplome de hasta -3.1% en la plata, que cerró por debajo de su media móvil de 200 días por primera vez en 14 meses.
En el sector de las megacapitalizaciones tecnológicas, la extrema volatilidad interrumpió abruptamente la euforia inicial del pre mercado, donde el grupo de las «Magnificent 7» cotizaba mayoritariamente al alza impulsado por Meta y por Nvidia, que alcanzó hitos históricos al superar en valoración al PIB de la India en un rally de alta concentración sectorial que superaba al S&P 500 en +6 desviaciones estándar. Esta masiva asignación en tecnológicas actuó como una trampa de liquidez durante la liquidación de la tarde, arrastrando incluso a firmas de nicho que registraban fuertes ganancias previas, como Applied Digital (que subía 11% tras un contrato de IA con un hiperescalador) y Nuvalent (que escalaba 39% por su adquisición por parte de GSK), en medio de un mercado ansioso que asimila las solicitudes de OPV confidenciales de OpenAI y Anthropic junto al libro de órdenes sobre suscrito de SpaceX. De acuerdo con los cierres oficiales, el índice tecnológico Nasdaq lideró las pérdidas al caer un 1.24% hasta los 29,033 puntos, mientras que el S&P 500 limitó su retroceso al 0.30% cerrando en 7,383 gracias al contrapeso defensivo del Dow Jones, que avanzó un 0.26% hasta las 50,887 unidades. Por su parte, las materias primas sufrieron el desarme de posiciones institucionales, contra intuitivamente el crudo WTI retrocedió un 2.92% a $86.85 dólares y el Brent cayó un 2.44% a $90.76 dólares, mientras el oro cedió un 1.38% a $4,270 dólares y el Bitcoin acompañó la aversión al riesgo perdiendo un 2.04% hasta los $61,775.43 dólares.
Desde mi perspectiva, si bien la violenta reversión intradía activó múltiples señales de alerta bajista a media tarde, la estructura de la microestructura cambió radicalmente en los últimos minutos al registrarse un potente rebote alcista institucional respaldado por un elevado volumen de transacciones, por lo tanto, el mercado se encuentra en un punto de inflexión donde el debut de SpaceX, el dato de IPC de mañana y las próximas decisiones de tipos de interés de la Fed la siguiente semana determinarán de forma contundente la dirección de los flujos estructurales de capital. Aunque es importante no dejar de lado la postura de estricta precaución en el corto plazo para digerir esta alta volatilidad, veo atractivas posibilidades de valor a largo plazo si las vías diplomáticas ofrecen una respuesta positiva al conflicto en Oriente Medio y si el histórico ciclo de IPOs tecnológicas consolida la confianza de los inversionistas institucionales.
Laura Torres, Directora de Inversión IMB Capital Quants




