La semana inicia con un mercado que aparenta estabilidad, aunque sigue profundamente condicionado por el frente geopolítico y, en particular, por la evolución del mercado energético.
Los futuros de Wall Street muestran movimientos acotados, con el S&P 500 en torno a 7.261 puntos, el Nasdaq cerca de 27.823 y el Dow Jones sobre 46.699, en una jornada donde la atención también se dirige a los resultados corporativos y al próximo dato de empleo en Estados Unidos.
En este contexto, el foco se mantiene en la energía. El Brent cotiza en la zona de 107,8 dólares por barril, registrando una corrección leve que responde más a factores técnicos que a un cambio estructural en la tendencia. La tensión en el Estrecho de Ormuz continúa siendo el principal catalizador, ante los intentos de Estados Unidos por normalizar el tránsito marítimo frente a la postura firme de Irán, lo que mantiene presión sobre una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
A esto se suma un factor adicional de incertidumbre, Emiratos Árabes Unidos comienza a tomar distancia de esquemas multilaterales como la OPEP y la OAPEC, en busca de mayor autonomía productiva, lo que podría debilitar la coordinación global de la oferta en un momento particularmente delicado.
En el frente diplomático, las negociaciones continúan sin avances concretos, con Irán evaluando la respuesta de Estados Unidos a su propuesta, mientras mantiene una postura firme respecto a cualquier intervención en la región. Este escenario prolonga la incertidumbre y refuerza la sensibilidad del mercado ante cualquier titular.
Desde mi perspectiva, el petróleo se mantiene en una zona crítica, si las tensiones escalan o se prolonga el bloqueo en Ormuz, no sería descartable ver al Brent extendiendo su movimiento hacia niveles de 115 a 125 dólares por barril. En contraste, avances concretos en las negociaciones podrían detonar una corrección relevante, llevando los precios hacia el rango de 90 a 95 dólares. En este entorno, el comportamiento del crudo no solo define la dinámica del mercado energético, sino que sigue siendo un factor clave para la inflación y el poder adquisitivo a nivel global.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group





