12.8 C
Peru
martes, agosto 11, 2026
Inicio ACTUALIDAD Energía e infraestructura se convierten en el nuevo desafío para la minería...

Energía e infraestructura se convierten en el nuevo desafío para la minería peruana

Un informe de Aggreko, basado en entrevistas con 21 profesionales del sector minero latinoamericano, advierte que la competitividad de los proyectos dependerá cada vez más de la confiabilidad energética, la infraestructura y la capacidad de reducir trabas regulatorias.

La minería peruana enfrenta un desafío que va más allá de la disponibilidad de recursos minerales. Según el informe 2026 de Aggreko, la calidad de la infraestructura energética y operativa, junto con la logística y la previsibilidad regulatoria, adquieren un peso creciente en la viabilidad y competitividad de los proyectos mineros. El estudio recoge entrevistas en profundidad con 21 profesionales de la minería de América Latina, incluido Perú.

El documento sostiene que la producción competitiva depende cada vez menos únicamente del acceso a los yacimientos y más de la infraestructura que rodea a las operaciones. Entre los factores determinantes identifica el suministro continuo de energía y agua, el transporte, el acceso a proveedores, las licencias, la regulación y la conectividad logística.

Perú mantiene su peso minero, pero enfrenta retos de infraestructura

El informe ubica a Perú entre los principales polos mineros de América Latina, con especial presencia en cobre, oro y zinc. Según los datos recopilados por Aggreko, la minería representa cerca del 10% del PBI peruano y alrededor del 60% de las exportaciones del país. Además, las exportaciones mineras alcanzaron un récord de US$61.800 millones en 2025.

Esta posición coloca al país ante una oportunidad relevante en un contexto de creciente demanda internacional por minerales considerados estratégicos para la transición energética. Sin embargo, el informe advierte que contar con recursos geológicos no garantiza por sí solo el desarrollo de nuevos proyectos.

La infraestructura necesaria para llevar adelante una operación minera requiere energía, agua, carreteras, proveedores, conectividad y sistemas logísticos capaces de funcionar de manera coordinada. Cualquier restricción en estos componentes puede terminar afectando la productividad, los costos y la capacidad de expansión de las empresas.

La energía gana peso en la competitividad minera

Uno de los principales hallazgos del estudio está relacionado con la energía. El 66% de los profesionales entrevistados asocia el futuro energético de la minería con una transición hacia modelos más sostenibles, basados en energías renovables o eficiencia energética.

Sin embargo, el cambio no está exento de dificultades. El 40% de los entrevistados identificó barreras operativas o económicas para avanzar en la transición energética, principalmente relacionadas con el costo y la disponibilidad de fuentes renovables.

El informe remarca que las operaciones mineras necesitan un suministro energético continuo y estable, las 24 horas del día durante todo el año. Por ello, la disponibilidad de electricidad no constituye únicamente un componente del costo operativo, sino una condición para mantener la producción.

La seguridad energética ya no es solo una cuestión de costo; se ha convertido en una condición básica para la viabilidad operativa de la minería”, señala el documento.

En Perú, este desafío está relacionado además con la ubicación de buena parte de los yacimientos. La actividad minera se desarrolla en zonas donde la altitud, el relieve, las distancias y las condiciones climáticas pueden incrementar los costos de transporte y dificultar el acceso a infraestructura energética.

Transmisión eléctrica será clave para nuevos proyectos

El informe destaca que la infraestructura energética de una mina comprende no solo la generación eléctrica, sino también la transmisión, la distribución y la arquitectura interna necesaria para llevar energía hasta los puntos de consumo.

En el caso peruano, la seguridad del suministro depende del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional y de la expansión de líneas y subestaciones en las regiones andinas y amazónicas. El estudio menciona que el Plan de Transmisión 2023-2032 contempla refuerzos para atender el crecimiento de la carga industrial, incluidos los polos mineros y sus conexiones con centros de consumo y puertos.

Esta infraestructura adquiere mayor relevancia conforme las empresas buscan incorporar equipos eléctricos y reducir el uso de combustibles fósiles. El informe advierte que la electrificación de las operaciones debe avanzar de manera gradual debido a las limitaciones actuales de capacidad instalada y disponibilidad energética en determinados territorios.

La geografía también eleva los costos de operar una mina

La ubicación de los yacimientos constituye otro factor estructural. Argentina, Chile y Perú comparten una importante actividad minera asociada a la cordillera de los Andes, lo que implica operaciones a gran altitud, carreteras complejas, distancias importantes y menor disponibilidad de mano de obra especializada cerca de las unidades mineras.

Estas condiciones obligan a las compañías a desarrollar cadenas de suministro capaces de garantizar combustible, energía, equipos, repuestos, insumos críticos y personal especializado incluso frente a condiciones climáticas adversas.

Por ello, el estudio plantea que la competitividad minera no depende exclusivamente de la eficiencia dentro de una operación. También está determinada por la calidad de las carreteras, corredores ferroviarios, puertos, pasos fronterizos y sistemas de transporte que conectan las minas con los mercados y centros de abastecimiento.

La burocracia aparece como otro límite para la inversión

La infraestructura no es el único desafío identificado para Perú. El informe también recoge críticas de profesionales del sector respecto de la evolución de los procesos de permisos, licencias y autorizaciones.

En el caso peruano, el documento señala que estos procedimientos se han vuelto más numerosos y complejos, con trámites que en determinados casos pueden extenderse durante años y enfrentar además dificultades de carácter social.

Esta situación afecta la previsibilidad de los proyectos, particularmente durante las etapas de exploración, construcción y operación. Para los especialistas consultados, la viabilidad de una inversión minera depende de contar con redes de infraestructura y marcos regulatorios capaces de acompañar la expansión de las operaciones.

La transición energética será gradual

El informe plantea que la transición energética de la minería latinoamericana no puede entenderse únicamente como un reemplazo inmediato de combustibles fósiles por fuentes renovables.

Las empresas están recurriendo también a soluciones híbridas, generación propia, sistemas de monitoreo remoto, automatización y tecnologías orientadas a reducir el consumo energético y las interrupciones operativas. En zonas aisladas, por ejemplo, los sistemas que combinan diésel, gas natural y energía solar están ganando espacio como alternativas para mejorar la autonomía energética y reducir emisiones.

La razón es principalmente operativa: una mina no puede comprometer la continuidad de su producción por una transición tecnológica que todavía no cuenta con infraestructura suficiente.

El nuevo reto es convertir recursos en operaciones competitivas

El diagnóstico de Aggreko apunta a un cambio en la ecuación de competitividad de la minería latinoamericana. La disponibilidad de minerales continúa siendo fundamental, pero cada vez tiene mayor importancia la capacidad de un país para desarrollar infraestructura, garantizar energía confiable, resolver sus problemas logísticos y ofrecer reglas previsibles para las inversiones.

Para Perú, que mantiene una posición relevante en el mercado mundial de cobre, oro y zinc, este escenario plantea una tarea adicional: acompañar el potencial geológico con infraestructura capaz de sostener nuevas inversiones y ampliar las operaciones existentes.

La conclusión del informe es que el futuro de la minería dependerá cada vez menos de la abundancia de recursos y más de la capacidad para convertir ese potencial geológico en operaciones respaldadas por infraestructura eficiente. En ese escenario, energía, logística y regulación dejan de ser elementos secundarios y pasan a formar parte de la estrategia central de