Por María Ana Matthias, Presidenta de REDMAD
Las cifras del último Zoom de Género de ChileMujeres, OCEC UDP y la Cámara de Comercio de Santiago, vuelven a poner sobre la mesa una realidad preocupante: el desempleo femenino en Chile no solo no mejora, sino que profundiza sus brechas.
Hoy, las mujeres enfrentan una tasa de desempleo significativamente mayor que la de los hombres, y el deterioro golpea con más fuerza a quienes están en etapas especialmente decisivas de su vida: mujeres jóvenes, madres de niños pequeños y quienes llevan más de un año buscando trabajo.
No estamos hablando únicamente de empleo. Estamos hablando de autonomía, desarrollo, estabilidad familiar y crecimiento económico para el país.
Y aunque las causas son múltiples, hay algo evidente: seguimos sosteniendo estructuras laborales que no dialogan con la realidad cotidiana de muchas mujeres. La corresponsabilidad sigue siendo insuficiente, la flexibilidad aún es vista como excepción y el talento femenino continúa enfrentando barreras invisibles para mantenerse y crecer en el mundo laboral.
Chile no puede desaprovechar capacidades, experiencia y liderazgo femenino.
Necesitamos avanzar hacia soluciones concretas: políticas de conciliación efectivas, empleabilidad con foco en mujeres jóvenes, reinserción laboral para quienes han quedado fuera del mercado y culturas organizacionales capaces de adaptarse a nuevas formas de trabajo, liderar equipos diversos y comprender que la complementariedad y la corresponsabilidad son condiciones esenciales para la sostenibilidad.
En REDMAD impulsamos justamente esa conversación: acompañar a las organizaciones en la construcción de culturas más sostenibles, inclusivas y preparadas para los desafíos sociales y laborales que hoy enfrenta el país. Este desafío no debe abordarse solo desde la urgencia económica, sino también desde una mirada estratégica de país. Porque cuando las mujeres retroceden en participación laboral, retrocede toda la sociedad.





