Por: Jaime Alonso Llosa

Los Andes peruanos, por su localización tropical, su altura, su orientación Norte-Sur, y su vecindad con el Océano Pacífico han tenido y tienen un clima variable. La deforestación, desde tiempos ancestrales eliminó gran parte de la cobertura boscosa, ha acentuado los efectos de dicha variabilidad climática y el alterado el funcionamiento hídrico de las cuencas.

Según los expertos en el tema, el cambio climático acentuará la variabilidad climática, con prolongadas sequías alternadas por episodios muy lluviosos, y una elevación de la temperatura.

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La agricultura andina deberá entonces adaptarse a condiciones aún más difíciles que las enfrentadas desde tiempos pre Incas, cuando el habitante empezó a construir terrazas agrícolas y obras de irrigación de gran eficacia, sumadas a una domesticación y selección de especies cultivables adaptadas a distintas situaciones agroecológicas.

El problema es el tiempo: No disponemos ahora de siglos para adaptar las prácticas agrícolas. Los efectos del cambio climático global ya están afectando a la agricultura local. Es necesario entonces disponer de una base de información precisa y actualizada para actuar con eficacia en cada punto del territorio andino. Presentamos aquí brevemente algunos elementos ilustrativos a cerca de las potencialidades del uso de tecnologías satelitales en este contexto

En la ilustración de abajo se muestra el paisaje tridimensional de los alrededores de Cotahuasi. Se ha superpuesto al mapa (WD+ Imagen satelital Spot) la cobertura de catastro. Esto facilita la visualización de los predios agrícolas y de pastoreo de la zona. A grandes rasgos, los predios agrícolas se sitúan en terrenos planos o de pendiente moderada, en terrazas en laderas, y en campos en zonas más elevadas y con mayores pendientes, algunos con terrazas agrícolas.

Con el cambio en las condiciones climáticas en curso, será necesario analizar qué hacer con la agricultura para cada uno de estos espacios fisiográficos.

Uno de los problemas que se deberá enfrentar es el mantenimiento del uso de varios pisos altitudinales en la economía familiar, que es una de las características de la agricultura andina. Este modo de operar, con parcelas en distintos lugares y pisos altitudinales, ha ayudado tradicionalmente a reducir el riesgo agrícola. Si en el futuro ya no fuera posible que un agricultor opere parcelas distintas, y solo pudiera operar una, ésta deberá tener una productividad que compense el riesgo agrícola (con cultivos de mayor rentabilidad, mejores técnicas, y un sistema de crédito y seguro agrario eficaces.

En las fotos abajo señaladas, se muestra con Modelos de Elevación Digital la fácil localización de tramos fluviales que potencialmente se podría instalar pequeños represamientos para luego hacer estudios más precisos y construirlos en los lugares en los que se confirme la factibilidad.

Las pequeñas retenciones de agua en ríos, si son bien diseñadas, tienen efecto ambiental positivo, son poco peligrosas en casos de terremoto y facilitan la recarga de los acuíferos. Son además útiles para regular los flujos en caso de lluvias extremas, contribuyendo a evitar desbordes y erosión aguas abajo.

Detallamos las ventajas.-

  • Reducen la velocidad del flujo de agua
  • Recargan la capa freática
  • Ayudan a reducir la erosión de riberas
  • Almacenan agua (manejable por canales)
  • Evitan que parte del agua se pierda en el mar.

Favorecen la repoblación de peces y camarones

En la ilustración siguiente se muestra en el punto unos predios agrícolas en terrazas. No es necesario redundar la importancia de las terrazas en el territorio andino en cuanto a su función de protección de laderas y regulación hídrica. Sin embargo, su función como espacio de refugio genético para cultivos andinos suele mencionarse menos.

A lo largo del tiempo, la falta de agua y la dificultad de operar estas tierras agrícolas, así como el éxodo o rural, han ido causando el abandono progresivo de zonas andenadas.

Mediante imágenes satelitales y Modelos Digitales de Elevación es posible localizar zonas andenadas de especial valor ambiental y agroecológico y medir su superficie. Esto debería permitir planificar algún mecanismo (subvención estatal, apoyo de la cooperación internacional) que asegure un mínimo de espacios andenados funcionando y manteniendo variedades de cultivo de especial interés.

En conclusión; para planificar acciones que permitan al agricultor andino seguir produciendo en condiciones climáticas adversas, se requiere una buena comprensión del territorio y sus actores.

La información derivada de productos satelitales es solo una base para emprender los diagnósticos necesarios y las acciones derivados de dichos diagnósticos. Pero, al permitir una visión sintética del paisaje, constituyen una herramienta valiosa pues permiten anclar los diagnósticos y propuestas en un espacio que se puede medir y cartografiar.

Especialista en Cartografía Digital