El mercado peruano ha migrado de la compra de lotes aislados hacia la demanda de «ciudades industriales» que integran pavimentos de alta resistencia con servicios de bienestar, como ciclovías y áreas verdes
Los espacios productivos, como las zonas industriales, siguen aumentando su demanda y, por lo tanto, cambiando para ajustarse a las expectativas de los clientes y sus colaboradores. Según el Reporte Inmobiliario Lima 2025 – 2026 de Parques Industriales de Binswanger Perú, las ventas de terrenos industriales crecieron un 6.3 % en metraje respecto al periodo anterior, destacando a ciudades como Lurín, que han tenido una gran expansión tanto urbanística como industrial.
El país ha dejado atrás la adquisición de lotes aislados para dar paso a la demanda de entornos planificados bajo un modelo de ciudad. Según explica Jorge Gagliardo, vicepresidente de Desarrollo Industrial en Grupo Centenario, las decisiones estratégicas hoy se inclinan hacia proyectos que funcionan como «ciudades industriales», donde la infraestructura técnica de alta ingeniería convive con un diseño orientado a mejorar la experiencia diaria del trabajador.
En este nuevo estándar de desarrollo, Gagliardo identifica tres pilares fundamentales que están redefiniendo el éxito de las inversiones industriales y que marcan el desarrollo del parque industrial MacrOpolis en Lurín:
- Infraestructura técnica de alto rendimiento: el uso de pavimentos de concreto de alta resistencia se ha vuelto indispensable para garantizar la continuidad operativa, soportando el tránsito pesado constante sin comprometer la estética ni la funcionalidad del entorno a largo plazo.
- Zonificación flexible y estratégica: la capacidad de albergar manufactura liviana o gran industria bajo normativas que permitan la convivencia con áreas de servicios y oficinas, facilitando la creación de clusters productivos mucho más eficientes y dinámicos.
- Ecosistemas industriales integrados: los parques industriales modernos ya no se conciben únicamente como espacios para operar, sino como ecosistemas planificados que integran logística, servicios, sostenibilidad y conectividad. Esto permite a las empresas desarrollarse en entornos más eficientes, ordenados y preparados para el crecimiento de largo plazo.
«El mercado ha evolucionado de una discusión de metros cuadrados a una de calidad de vida y eficiencia logística integral. Las empresas modernas comprenden que operar en un entorno con zonificación flexible y equipamiento de primer nivel es la única forma de garantizar que su inversión sea resiliente frente a los desafíos del futuro», afirma Gagliardo. Este enfoque integral permite que la industria se posicione como un vecino responsable de las urbanizaciones preexistentes, consolidando espacios donde la operatividad técnica y la calidad de vida convergen de manera natural.




