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jueves, septiembre 10, 2026
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“América Latina tiene una ventaja energética extraordinaria: el reto es convertirla en infraestructura”

La región LATAM invirtió cerca de US$160,000 millones en energía durante 2025, según la Agencia Internacional de Energía (IEA), pero especialistas advierten que se requiere acelerar la inversión en redes y almacenamiento para capitalizar su potencial. Lima será la sede de la EXPO Internacional del Sector Eléctrico PECIER-FISE 2026, que reunirá a más de 100 empresas y representantes de 15 países del 28 al 30 de octubre, consolidándose como una plaza estratégica para el intercambio comercial y tecnológico del sector eléctrico en la región.

América Latina cuenta con una combinación de recursos energéticos poco común a nivel global: hidroelectricidad consolidada, reservas de gas natural y un potencial solar y eólico que aún permanece subexplotado en varios países, incluido el Perú. Para la especialista en energía Ana Cristina Rendón Escobar, gerente FISE Colombia, esa diversidad constituye «una ventaja extraordinaria» que puede convertirse en la base de la competitividad energética de la región durante las próximas décadas.

«El Perú y la región LATAM tienen una ventaja extraordinaria: hidroelectricidad, gas natural y potencial solar y eólico, además de nuevas tecnologías que pueden complementar la matriz. Esa diversidad permite reducir la dependencia de una sola fuente y diseñar una transición propia», señaló la ejecutiva, gerente de FISE Colombia, entidad coorganizadora junto al Comité Peruano de la CIER – PECIER – de la 2.ª EXPO Internacional del Sector Eléctrico PECIER-FISE, que se realizará en Lima del 28 al 30 de octubre, y que reunirá a más de 100 empresas expositoras, representantes de 15 países y a más de 4,500 profesionales del sector eléctrico latinoamericano.

El reto, sin embargo, es convertir esa ventaja de recursos en infraestructura concreta. Según estimaciones de la IEA, la inversión energética en América Latina y el Caribe alcanzó cerca de US$160,000 millones durante 2025, pero el organismo advierte que la inversión en redes y almacenamiento debe acelerarse de forma considerable para no convertirse en un cuello de botella. «La generación puede crecer, pero sin redes suficientes la energía no llega donde se necesita», afirmó Rendón.

En esa línea, la especialista sostiene que uno de los principales errores sería plantear el futuro energético como una elección entre tecnologías. «Solar y eólica son herramientas importantes dentro de una matriz diversificada, pero deben acompañarse de redes, almacenamiento, flexibilidad y respaldo», explicó.

Sobre el papel del gas natural, la gerente Rendón considera que el debate tampoco debería plantearse como una confrontación con las renovables. «En países que cuentan con reservas propias, puede cumplir una función de respaldo y transición mientras se amplía la capacidad renovable, el almacenamiento y las redes», dijo

La ejecutiva también advierte que, en momentos en que algunas economías europeas revisan decisiones energéticas adoptadas en los últimos años, América Latina no debería copiar mecánicamente esas decisiones ni definir la velocidad de su transición en función de lo que ocurra en otras regiones. «América Latina no debe copiar mecánicamente a Europa ni frenar por lo que ocurra allí. Debe diseñar su propia transición según sus recursos, su demanda y su realidad social», precisó.

Por otro lado, la especialista identifica al almacenamiento, las redes inteligentes y la gestión digital de la demanda como algunas de las tecnologías que tendrán mayor impacto en la transformación del sector eléctrico durante los próximos años. Sin embargo, advierte que una mayor digitalización también amplía la exposición de la infraestructura energética a riesgos cibernéticos. «Una red más inteligente también debe ser una red más protegida», afirmó.

Para la gerente Rendón, la modernización tecnológica del sistema eléctrico deberá avanzar de la mano con mayores capacidades de ciberseguridad, especialmente por tratarse de infraestructura crítica. En el caso del desafío de avanzar hacia sistemas más limpios mientras persisten brechas de electrificación en zonas rurales, la ejecutiva descarta que ambos objetivos sean incompatibles. «No es contradictorio, obliga a definir bien las prioridades. Acceso universal y descarbonización pueden y deben avanzar conjuntamente», sostuvo.

Para finalizar, la ejecutiva destacó que América Latina no cuenta con un único modelo energético que pueda replicarse de manera uniforme. «Mientras algunos países han avanzado con mayor rapidez en energía solar y eólica, otros cuentan con ventajas en hidroelectricidad, gas natural o interconexiones eléctricas», concluyó.