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miércoles, septiembre 2, 2026
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Oro cae pese a tensión geopolítica

El repunte de los rendimientos de los bonos estadounidenses y las mayores expectativas de tasas de interés mantienen bajo presión al metal, que pierde atractivo como activo refugio pese a la escalada entre Estados Unidos e Irán.

El oro profundiza su corrección y cotiza en torno a US$4.320-US$4.340 por onza, después de haber comenzado la semana cerca de US$4.458. El movimiento coincide con una nueva escalada de los rendimientos soberanos, encabezada por Estados Unidos, donde el Treasury a 10 años cerró ayer en 4,794%, mientras el bono a dos años alcanzó 4,392% y el de 30 años se ubicó en 5,264%.

El comportamiento resulta especialmente relevante porque el oro está retrocediendo incluso en un escenario de renovadas tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán. Normalmente, un incremento de la incertidumbre internacional puede generar demanda por activos refugio, pero esta vez el mercado está priorizando otro factor: el fuerte aumento del costo de oportunidad de mantener un activo que no genera intereses.

A esto se suma el cambio observado durante los últimos días en las expectativas sobre la Reserva Federal. Después del discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole, las probabilidades de un alza de tasas en septiembre pasaron desde aproximadamente 36% hasta niveles superiores al 60%. Ayer, además, el gobernador Michael Barr señaló que, si la inflación no comienza a moderarse pronto, podría llegar el momento de aumentar nuevamente las tasas.

El petróleo agrega otra variable a esta ecuación. La fuerte subida del crudo tras los nuevos enfrentamientos entre Washington y Teherán vuelve a introducir riesgos inflacionarios precisamente cuando la Fed intenta determinar si la inflación está convergiendo hacia su objetivo. Por eso estamos viendo una reacción poco habitual: aumenta el riesgo geopolítico, pero en lugar de beneficiar claramente al oro, también impulsa los rendimientos y termina perjudicándolo.

En mi opinión, la caída actual del oro responde principalmente a una revaluación más agresiva de las tasas y los rendimientos, antes que a una pérdida estructural de demanda por el metal. El hecho de que el oro no consiga capitalizar una escalada militar en Medio Oriente demuestra hasta qué punto el mercado está concentrado actualmente en el costo del dinero. Mientras el Treasury a 10 años continúe acercándose al 5%, será difícil que el metal construya una recuperación sostenida.

Sin embargo, tampoco considero que este movimiento invalide la tendencia estructural que llevó al oro a máximos durante agosto. Las compras de bancos centrales, los riesgos fiscales, las tensiones geopolíticas y la demanda de diversificación siguen presentes. Lo que cambió en el corto plazo es que ahora esos factores compiten contra rendimientos considerablemente más atractivos.

Desde el punto de vista de precios, US$4.300 aparece como la referencia inmediata. Una moderación de los rendimientos o datos laborales estadounidenses más débiles podrían aliviar la presión y permitir una recuperación hacia US$4.400.

Por ahora, el sesgo de corto plazo continúa siendo bajista y los bonos siguen siendo la principal referencia para interpretar el movimiento del oro.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group