La escalada militar entre Estados Unidos e Irán elevó la prima geopolítica del mercado energético, mientras la incertidumbre sobre el tránsito por el Estrecho de Ormuz incrementa el riesgo de una interrupción prolongada del suministro.
El petróleo registró una nueva aceleración después de otra ronda de enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán. El Brent avanzó 4,6% y cerró en US$94,65 por barril, mientras el WTI ganó 5,2% hasta US$90,22, máximos de cinco semanas para ambas referencias. El movimiento representa una subida superior a US$4 por barril en una sola sesión y confirma que la prima geopolítica vuelve a dominar la formación de precios en el mercado energético.
Estados Unidos lanzó nuevos ataques contra objetivos vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní, mientras Teherán respondió y advirtió sobre nuevas acciones contra las exportaciones petroleras desde el Golfo. El mercado intenta determinar ahora cuánto de esta escalada puede convertirse efectivamente en una interrupción prolongada de la oferta.
Washington sostiene que el Estrecho de Ormuz continúa abierto y durante las últimas horas se han reportado movimientos de embarcaciones y millones de barriles atravesando la zona. Sin embargo, el tránsito permanece muy por debajo de los niveles previos al conflicto y los recientes incidentes contra petroleros mantienen elevada la preocupación sobre la seguridad del transporte.
Cualquier ampliación de los ataques hacia instalaciones directamente vinculadas con producción o exportación modificaría nuevamente el escenario, porque el mercado dejaría de descontar solamente un riesgo potencial para comenzar a incorporar una pérdida efectiva de barriles.
La presión también comienza a reflejarse con fuerza en los productos refinados. En Estados Unidos, los futuros del diésel alcanzaron máximos de 52 meses después de subir 51% durante las últimas diez semanas, mientras el margen de refinación del diésel llegó aproximadamente a US$107 por barril, un máximo histórico según datos de LSEG.
En mi opinión, el petróleo entró nuevamente en una fase donde los fundamentos tradicionales de corto plazo quedan subordinados a la evolución militar y al tránsito efectivo por Ormuz. Mientras hace algunas semanas el mercado podía discutir inventarios, demanda o producción de OPEP+, hoy una sola noticia sobre un petrolero, una terminal iraní o una nueva represalia puede generar movimientos de varios dólares en cuestión de horas.
También considero relevante que Brent y WTI hayan logrado superar US$90 simultáneamente. Ya no estamos hablando únicamente de una reacción intradía ante titulares geopolíticos, sino de precios que comienzan a incorporar la posibilidad de que la interrupción sea más prolongada.
Con el Brent cerca de US$95, una ruptura sostenida de este nivel acompañada por nuevos ataques o mayores restricciones al transporte podría llevar al mercado a discutir nuevamente los US$100 por barril. En sentido contrario, una reducción de las hostilidades y una normalización verificable del tráfico marítimo podrían retirar rápidamente parte de la prima acumulada.
Por ahora, mientras Ormuz continúe operando muy por debajo de su normalidad y Washington y Teherán mantengan la dinámica de ataques y represalias, la prima geopolítica difícilmente desaparecerá del precio del petróleo.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




