El acceso a la red pública cayó de 83.9% a 83.3% entre 2017 y 2025, mientras más de 5 millones de peruanos siguen sin este servicio.
El acceso al agua por red pública prácticamente no ha mejorado en la última década. Entre 2017 y 2025, la población atendida pasó de 24,7 a 27,1 millones de personas, pero este crecimiento no fue suficiente para acompañar el aumento poblacional. Como resultado, la cobertura nacional cayó de 83,9% a 83,3%, según los Censos de Población y Vivienda del INEI.
Esto significa que más de 5 millones de peruanos todavía no cuentan con agua por red pública, una cifra que supera en cerca de 670 mil personas la registrada en 2017.
La brecha se concentra cada vez más en las ciudades
El retroceso es más evidente en las zonas urbanas. La cobertura pasó de 90,5% en 2017 a 88,7% en 2025, mientras que el número de personas sin acceso aumentó en más de 700 mil. Actualmente, más de la mitad de los peruanos que no cuentan con agua por red pública vive en ciudades.
En el área rural, en cambio, la cobertura aumentó de 58,9% a 61,1%, favorecida por un menor crecimiento de la población y el incremento del número de personas atendidas.
El rezago urbano coincide con el crecimiento desordenado e informal de las ciudades. Según cálculos del Instituto Peruano de Economía, en 2025 casi dos de cada tres viviendas urbanas eran informales, situación que dificulta y encarece la ampliación de las redes. En las zonas periurbanas de Lima Metropolitana y Callao, el costo unitario de una conexión puede ser hasta 25 veces mayor, de acuerdo con datos de la Sunass.
Loreto, Puno y Ucayali entre las regiones con menor cobertura
Las diferencias regionales también son significativas. Callao, Lima Metropolitana, Apurímac y Moquegua superan el 90% de cobertura, mientras que Loreto registra apenas 46%, Puno 59% y Ucayali 64%.
Además, la cobertura retrocedió entre 2017 y 2025 en 14 de las 26 regiones. Las mayores caídas se registraron en Madre de Dios, con una reducción de 11,5 puntos porcentuales, seguida de Tumbes con 10,5 puntos, Lambayeque con 10,3 y Loreto con 9,3 puntos.
El acceso tampoco garantiza un servicio continuo. A nivel nacional, la proporción de personas que no recibe agua todos los días bajó de 13,5% en 2017 a 12,2% en 2025. Sin embargo, el problema persiste con mayor intensidad en Tumbes, donde alcanza 47%, Piura con 39% e Ica con 37%.
También existen diferencias en las horas de servicio. La población con acceso a red pública que recibe agua menos de 12 horas al día disminuyó de 31% a 27% a nivel nacional, aunque el indicador empeoró en cinco regiones, principalmente en Tumbes, Junín y Lambayeque.
Agua segura sigue siendo una deuda pendiente
La brecha es todavía mayor cuando se analiza el acceso a agua segura. En 2025, solo 41,7% de la población contaba con este servicio y en 13 regiones menos de uno de cada cinco habitantes tenía acceso a agua de calidad.
La situación es especialmente crítica en la Amazonía. Con excepción de Madre de Dios, que registra una cobertura de 72%, las demás regiones presentan niveles inferiores al 20%. Loreto alcanza apenas 7,3% y Amazonas 12,3%.
Estas diferencias también coinciden con los niveles de competitividad regional. Las cinco regiones mejor ubicadas en el INCORE 2026 presentan, en promedio, una cobertura de agua cercana al 90%, frente a poco más de 60% entre las cinco últimas. En agua segura, la diferencia alcanza 54% frente a 15%.
Empresas prestadoras enfrentan problemas de gestión
Las brechas también están relacionadas con la gestión de las empresas prestadoras. De las 50 empresas de agua y saneamiento del país, 38 no facturan al menos 30% del agua que producen debido, entre otros factores, a fugas y conexiones clandestinas. En seis prestadoras, esta proporción supera el 50%.
Los casos más críticos corresponden a Agua Tumbes, con 69,9%, EPS Grau en Piura, con 62,5%, y Sedaloreto, con 60,5%.
A esto se suma la limitada medición del consumo. En 13 prestadoras, menos de la mitad de las conexiones cuenta con medidor. La situación financiera también representa un problema, ya que en 13 empresas los costos operativos superan sus ingresos y 20 se encuentran bajo administración del OTASS por problemas de gestión.
Estas deficiencias reducen la capacidad de las empresas para mantener las redes existentes y financiar nuevas inversiones.
El reto para las próximas autoridades
De cara a las elecciones subnacionales de octubre, el cierre de las brechas de agua y saneamiento deberá ocupar un lugar central en la agenda regional y municipal.
Los gobiernos regionales tienen responsabilidades en la planificación, articulación y financiamiento de inversiones, mientras que los gobiernos locales cumplen un papel importante en la prestación del servicio y el ordenamiento urbano. Sin embargo, al cierre de agosto de 2026, ocho gobiernos regionales habían ejecutado menos de la mitad de su presupuesto destinado a saneamiento urbano y rural.




