El oro cae por debajo de los US$4.450 por onza ante el ajuste de las expectativas sobre las tasas de la Fed, mientras la escalada militar entre Estados Unidos e Irán mantiene el atractivo del metal como activo de refugio.
El oro comienza la semana bajo una fuerte presión vendedora y cotiza alrededor de US$4.447 por onza, después de abandonar la zona de US$4.600. La caída ocurre pese a una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán, mientras el mercado ajusta sus expectativas de tasas de interés tras el discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole.
La probabilidad de un aumento de tasas de la Reserva Federal en septiembre subió hasta aproximadamente 57%, después de que Warsh advirtiera que podrían ser necesarias nuevas alzas si la inflación no converge hacia el objetivo del 2%. El ajuste llevó además al rendimiento del bono estadounidense a dos años por encima de 4,3%, aumentando el costo de oportunidad de mantener posiciones en un activo que no genera intereses como el oro.
La particularidad de esta jornada está en que la presión monetaria coincide con un aumento del riesgo geopolítico. Estados Unidos atacó objetivos iraníes en la isla de Larak e Irán respondió contra instalaciones estadounidenses en Jordania. Al mismo tiempo, el repunte del petróleo provocado por la escalada introduce un riesgo adicional: precios energéticos persistentemente elevados podrían alimentar las presiones inflacionarias y reforzar las expectativas de una Fed más restrictiva.
En mi opinión, el oro está enfrentando dos fuerzas completamente opuestas. Por un lado, tasas más altas y mayores rendimientos justifican buena parte de la corrección desde US$4.600. Por otro, el deterioro geopolítico en el Golfo continúa respaldando su papel como activo defensivo y puede limitar la magnitud de las caídas.
A esto se suma una demanda de inversión que permanece firme. Los ETF respaldados por oro recibieron aproximadamente US$3.000 millones en nuevas entradas durante el último mes, aumentando sus tenencias físicas en 23 toneladas, lo que muestra que la corrección ocurre mientras continúa existiendo demanda institucional por exposición al metal.
Desde el punto de vista de precios, considero que US$4.400 será la principal referencia bajista, mientras una recuperación sobre US$4.500 ayudaría a reducir la presión de corto plazo.
Por ahora, las expectativas de tasas están pesando más que la demanda de refugio. Sin embargo, mientras las tensiones en el Golfo permanezcan abiertas y continúen las entradas de inversión, cualquier profundización de la caída podría convivir con episodios rápidos de recuperación.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




