Menos del 1% de los colegios públicos y solo el 5% de los centros de salud públicos cuentan con seguro catastrófico en el Perú, reportó APESEG. En caso de un desastre de gran magnitud, el 95% de las pérdidas recaería sobre el presupuesto público o endeudamiento.
La gestión oportuna de los riesgos es un pilar fundamental para asegurar la continuidad de los servicios públicos y resguardar el bienestar de la ciudadanía, afirmó la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (APESEG).
De acuerdo con el Reporte del Sector Asegurador 2025, solo 187 (0.4%) de los cerca de 50 mil colegios que hay en el Perú cuentan con la protección financiera de un seguro. Asimismo, 490 (5.3%) de los 10 mil establecimientos de salud están asegurados y en el caso de la red vial nacional, solo el 24.3% de las vías nacionales cuentan con un seguro catastrófico.
Frente a ello, el sector asegurador propone fortalecer la protección financiera del país trabajando articuladamente el sector público y privado en un Plan Integral de Gestión de Riesgos que combine preparación institucional, reglas claras para liderar el proceso de reconstrucción, capacidad de implementación y una combinación de instrumentos financieros (fondos de emergencia, seguros catastróficos, líneas de crédito contingentes, bonos catastróficos y otros).
“Esto garantizará la liquidez para afrontar un proceso de reconstrucción eficiente y que la recuperación sea rápida evitando que se desvíen recursos destinados a salud o educación”, afirmó el presidente de APESEG, Eduardo Morón.
Brecha de desprotección
El 95% de las pérdidas generadas por eventuales fenómenos climáticos o sismos en el Perú deberá ser asumido directamente por el Estado o financiado con deuda de emergencia.
Esta cifra ubica la brecha de desprotección del Perú por encima del promedio en América Latina (81%) y de América del Norte (43.2%), comentó Eduardo Morón, durante el evento “Perú Resiliente: ¿cómo lograr que el país se recupere rápidamente”, organizado por el gremio asegurador.
Costo real del desastre
“Un desastre no debe paralizar las prioridades del país ni obligar al desvío de recursos destinados a la salud, educación o programas sociales. La resiliencia no se construye cuando empieza a llover, sino con planificación y mecanismos financieros que garanticen liquidez inmediata para una reconstrucción rápida”, agregó Eduardo Morón.
De acuerdo con las estimaciones de APESEG, el verdadero costo de una emergencia no se limita al daño físico inmediato, sino al tiempo que toma reconstruir lo perdido. Por ello, la falta de preparación institucional y financiera puede terminar paralizando la actividad productiva a mediano y largo plazo.
Frente a este desafío, el gremio reafirmó su compromiso con el país y se pone a disposición del Poder Ejecutivo, el Congreso de la República y los gobiernos regionales para brindar soporte técnico en el diseño de políticas públicas que fortalezcan la resiliencia del país con el fin de levantarnos rápidamente.
«Ponemos a disposición del Estado nuestro conocimiento técnico, capacidades de modelación de riesgo para proteger la infraestructura pública y acompañar a los sectores más vulnerables. Buscamos ser un socio estratégico que contribuya a proteger los avances sociales del país y asegurar que el Perú se levante de pie y con rapidez ante cualquier adversidad», concluyó Morón.




