El petróleo comenzó la semana con una corrección cercana al 5%, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la cancelación de un ataque militar contra Irán y confirmara el reinicio de las negociaciones diplomáticas entre ambas partes. La noticia redujo temporalmente el temor a una escalada del conflicto en Oriente Medio y provocó una rápida liquidación de posiciones en el mercado energético.
Durante la sesión asiática, el Brent retrocedió un 4,8% hasta los US$83,68 por barril, mientras que el WTI cayó un 4,9% hasta los US$80,50, alcanzando sus niveles más bajos en tres semanas. El movimiento representa un cambio importante respecto de la semana anterior, cuando el Brent llegó a cotizar por encima de los US$90 por barril en medio del temor a una interrupción del suministro desde la región.
El cambio de sentimiento estuvo directamente relacionado con las declaraciones de Trump, quien señaló que Irán y otros países de Oriente Medio solicitaron más tiempo para negociar una solución diplomática. El objetivo de las conversaciones será avanzar hacia la reapertura del Estrecho de Ormuz y lograr nuevos compromisos respecto al programa nuclear iraní, factores que el mercado interpreta como una señal de menor riesgo inmediato para el abastecimiento mundial de crudo.
La caída del petróleo también encontró respaldo en un factor fundamental. Durante el fin de semana, la OPEP+ anunció un incremento de producción de aproximadamente 188.000 barriles diarios a partir de septiembre, completando así el retiro gradual de parte de los recortes voluntarios implementados durante 2023. Aunque el impacto inmediato sobre la oferta podría ser limitado, la decisión refleja la confianza del cartel en un escenario de menor tensión geopolítica y mayor estabilidad para el mercado.
No obstante, el contexto continúa siendo extremadamente sensible. Las últimas semanas demostraron la rapidez con la que el petróleo puede incorporar una prima de riesgo cuando surgen amenazas sobre la infraestructura energética. Los ataques contra instalaciones petroleras saudíes, los incidentes registrados en el puerto egipcio de Damietta y las tensiones en el Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz recordaron que una parte importante del suministro mundial continúa dependiendo de una de las regiones más inestables del planeta.
Precisamente por ello, la corrección observada durante esta jornada no necesariamente implica un cambio estructural de tendencia. Más bien refleja el retiro parcial de la prima de riesgo incorporada tras conocerse la disposición de ambas partes para retomar el diálogo. Cualquier interrupción de las negociaciones o un nuevo episodio militar podría devolver rápidamente la volatilidad al mercado energético.
Desde una perspectiva técnica, el Brent encuentra un soporte relevante en torno a los US$82-US$83 por barril, mientras que una recuperación sobre los US$86 podría volver a abrir el camino hacia la zona de US$90, nivel que ya fue alcanzado durante la semana pasada. Para el WTI, los US$80 representan un soporte psicológico importante, mientras que una recuperación sostenida podría llevar nuevamente al contrato hacia los US$85.
En mi opinión, el mercado está comenzando a descontar un escenario de mayor estabilidad diplomática, pero todavía es demasiado temprano para concluir que el riesgo geopolítico ha desaparecido. La decisión de Trump permitió aliviar la tensión inmediata, aunque el conflicto continúa abierto y las negociaciones recién comienzan. Si el diálogo avanza y la OPEP+ cumple con su incremento de producción, el Brent podría estabilizarse entre US$82 y US$86 durante las próximas semanas. Sin embargo, basta un revés en las conversaciones o una nueva amenaza sobre el Estrecho de Ormuz para que el mercado vuelva a incorporar una prima de riesgo significativa. Por ahora, la volatilidad seguirá siendo la principal característica del petróleo y cualquier noticia proveniente de Oriente Medio continuará teniendo un impacto inmediato sobre los precios internacionales.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




