La persistencia de la inflación en el sector servicios mantiene bajo presión las expectativas de tasas de la Reserva Federal, en un entorno donde la resiliencia macroeconómica, la rotación sectorial y el aumento de la volatilidad en los mercados refuerzan un sesgo de cautela entre los inversionistas.
El comportamiento de los mercados financieros internacionales refleja una encrucijada donde convergen la resiliencia macroeconómica, la persistencia inflacionaria en el sector servicios y un panorama geopolítico volátil. La aparente distensión en los focos de conflicto energético se cruza con la postura restrictiva de los bancos centrales, provocando un reajuste en las expectativas de tipos de interés y una rotación sectorial acelerada. La solidez institucional de la banca actúa como contrapeso ante la notable corrección del sector tecnológico de alta capitalización, mientras los inversores incrementan de forma sistemática sus coberturas ante la previsión de un entorno considerablemente más volátil.
Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, manifestó una profunda preocupación por la trayectoria de la inflación subyacente, afirmando que continúa siendo demasiado elevada. Enfatizó que el hecho de que el IPC subyacente provenga del sector de servicios genera un mayor nerviosismo en la autoridad monetaria que el comportamiento de los bienes o el petróleo. Asimismo, advirtió que las ganancias futuras de productividad derivadas de la Inteligencia Artificial están impulsando un gasto presente basado en expectativas de riqueza que podría sobrecalentar la demanda agregada.
Por otro lado, el dato final del PIB del primer trimestre registró una tasa anualizada del 2,1%, superando de forma notable la estimación preliminar del 1,6%, aunque el consumo personal se desaceleró notablemente hasta el 0,5%. En la misma línea, el PCE general interanual se ubicó en el 4,1%, mientras que el PCE subyacente interanual se situó en el 3,41%, consolidando su variación más alta desde octubre de 2023 y elevando la tasa anualizada de los últimos seis meses por encima del 4,0%. En el frente manufacturero, los pedidos de bienes duraderos de mayo se contrajeron un -4,5%, una caída menor al -5,0% previsto por el consenso.
Esta configuración de datos macroeconómicos ha provocado que el mercado de futuros descuente ahora 1,5 subidas adicionales de tipos de interés antes de finales de año, proyectando que la Fed actuará antes de las elecciones de mitad de mandato. En contraste con este endurecimiento, JPMorgan elevó su objetivo para el S&P 500 de cara a 2026 a los 7.800 puntos, apoyado en la solidez de los beneficios corporativos y en las recompras de acciones. Esta visión se vio reforzada tras publicarse que las 32 grandes instituciones financieras evaluadas superaron satisfactoriamente las pruebas de estrés anuales de la Fed, demostrando que el sector bancario no representa un riesgo sistémico y anunciando incrementos en dividendos y recompras, donde JPMorgan incrementará a 1,65 dólares por acción junto a una recompra de 50.000 millones de dólares, y Goldman Sachs elevará su dividendo a 5,00 dólares por acción. Sin embargo, el sentimiento generalizado es de cautela; el Índice de Miedo y Codicia cayó a 25/100 en la zona de «Miedo» y las compras de opciones call sobre el VIX subieron a una proporción de 3 a 1 frente a las puts, anticipando una corrección. Durante la sesión, la presión vendedora se materializó cuando el Nasdaq 100 borró sus ganancias y cayó más de un 2% en tan solo treinta minutos.
En el ámbito empresarial, Micron Technology reportó un tercer trimestre fiscal excepcionalmente sólido con ingresos de 41.460 millones de dólares frente a los 35.500 millones estimados y un BPA ajustado de 25,11 dólares frente a los 20,4 esperados. Estos históricos resultados impulsaron su valor de mercado, permitiéndole superar la capitalización bursátil de Meta y Tesla por primera vez, lo que llevó a BofA Global Research a elevar su precio objetivo a 1.550 dólares. Por el contrario, Apple advirtió que la rápida expansión de la IA generativa ha provocado un desafío sin precedentes debido al shock de demanda y al aumento vertical en los costes de la memoria, afirmando que nunca había visto subir el precio de un componente de forma tan agresiva. Para mitigar este impacto financiero, la firma implementó incrementos de precios en sus líneas de Mac y iPad, subiendo el MacBook NEO a 699 dólares y el iPad Pro a 1.199 dólares. En una perspectiva de largo plazo, IBM anunció el desarrollo de la primera tecnología de chips por debajo de 1 nanómetro mediante un diseño tridimensional nanostack de 0,7 nanómetros, proyectando su producción en serie en un plazo de cinco años con un 50% más de rendimiento o un 70% más de eficiencia energética en comparación con los 2 nanómetros actuales.
En Europa, el índice de confianza del consumidor GfK en Alemania para el mes de julio reflejó un estancamiento persistente al avanzar marginalmente a -29,2 puntos desde los -29,7 previos, manteniéndose profundamente por debajo de los niveles prepandemia debido al alto apetito de ahorro y al débil consumo privado del motor continental. En Asia, el anuncio de un masivo plan de inversión pública por valor de 2,3 billones de dólares por parte del gobierno de Japón generó serias preocupaciones sobre la sostenibilidad de los bonos del Estado (JGB), coincidiendo con una depreciación histórica del yen japonés, que alcanzó su nivel más bajo frente al dólar estadounidense desde 1986. Por otra parte, tras registrarse dos terremotos de gran magnitud en Venezuela con estimaciones de víctimas de entre 10.000 y 100.000 personas, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que la administración se encuentra lista y plenamente capacitada para proveer asistencia humanitaria y apoyo logístico.
El mercado energético ha pasado a un círculo virtuoso para las economías consumidoras debido a que el precio del petróleo Brent borró sus ganancias de tiempos de guerra situándose por debajo de los 70 dólares por barril, arrastrando al WTI a niveles similares debido a un descenso sustancial en las primas de riesgo de los seguros marítimos, la normalización de envíos y la alta capacidad excedentaria de la OPEP.
En el Estrecho de Ormuz, las condiciones operativas muestran una recuperación cautelosa bajo el marco del memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, registrándose 31 tránsitos de buques el 23 de junio, aunque la existencia de siete cruces mediante rutas oscuras constata que la transparencia sigue siendo incompleta. La fragilidad del acuerdo quedó en evidencia tras la advertencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, que calificó como «inaceptable y peligrosa» cualquier nueva ruta establecida sin su coordinación, amenazando con tomar medidas de fuerza, lo que coincidió con la pausa de evacuaciones por la Agencia Marítima de la ONU y el reporte de un ataque iraní a un buque de carga. Paralelamente, el FMI informó que evalúa medidas con las autoridades del Líbano para mitigar el impacto de la guerra en su economía, advirtiendo que las tensiones bilaterales seguirán distorsionando las cadenas de suministro regionales y confirmando la actualización de sus Perspectivas Económicas Mundiales para el 8 de julio.
En mi opinión, el entorno actual revela una profunda divergencia entre la solidez de la economía real estadounidense y la rigidez de la inflación de servicios, lo que obligará a la Fed a mantener un sesgo restrictivo por un periodo prolongado, haciendo probable una subida de tipos adicional este año. Aunque la excelente capitalización bancaria aleja el riesgo de una crisis de crédito sistémica, las valoraciones del sector tecnológico de alta capitalización están sufriendo una purga saludable debido al encarecimiento de sus componentes clave y al reajuste de múltiplos hacia sectores más defensivos.
Esta persistencia estructural ha modificado drásticamente las expectativas de las mesas de dinero, al punto de que en este momento el mercado de futuros descuenta un 47% de probabilidad de que la Reserva Federal se vea obligada a aumentar los tipos de interés en su reunión de septiembre. Ante este endurecimiento monetario prolongado y el encarecimiento de los componentes clave en el sector tecnológico, los inversores institucionales podrían estar acelerando la rotación de flujos hacia sectores más defensivos y aumentando sistemáticamente sus coberturas, preparándose para un entorno de alta volatilidad en la segunda mitad del año.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




