La jornada financiera de hoy estuvo fuertemente determinada por anuncios de liquidez, catalizadores geopolíticos, comerciales y la cautela de la Reserva Federal. En las primeras horas de la sesión, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció una expansión importante en sus programas de recompra de valores nominales con cupón a largo plazo, elevando la escala de operaciones de 2.000 a un mínimo de 4.000 millones de dólares con el fin de atenuar la presión alcista sobre las tasas de interés de largo plazo, relajando los costes de endeudamiento tras recientes máximos de varias décadas. A este impulso monetario se sumó la reducción de la incertidumbre comercial tras la confirmación de un acuerdo preliminar entre Estados Unidos y Canadá que reducirá a la mitad los aranceles al acero y aluminio, eximiendo además de aranceles a los productos agrícolas. En el ámbito macroeconómico, las actas de la reunión del FOMC reafirmaron que la lucha contra la inflación sigue vigente, la mayoría del comité respaldó mantener la postura restrictiva y varios miembros abogaron por un sesgo agresivo si no disminuyen las presiones de precios generalizadas, en una jornada donde los rendimientos del bono a 10 años (US10Y) cedieron un -1,08% a 4.65% y el índice del dólar (DXY) cayó un -0,81%.
En el frente de las megacapitalizaciones y el sector tecnológico, los anuncios estratégicos brindaron soporte adicional al apetito por riesgo. Nvidia continuó ampliando su huella operativa en la infraestructura de inteligencia artificial al trascender su intención de respaldar operaciones de centros de datos en los países nórdicos y negociar financiamiento para su proveedor de datos Mercor, valorado en 20.000 millones de dólares. Paralelamente, Google concretó un pacto comercial clave con Marvell para el suministro de chips de red, almacenamiento e IA, mientras que Meta presentó nuevas funciones impulsadas por inteligencia artificial enfocadas en pequeñas empresas y Amazon Bedrock integró de manera general el modelo Grok 4.6 de xAI.
Al cierre de la sesión bursátil, Wall Street mostró un comportamiento mixto pero resiliente, el S&P 500 subió un +0,32% y el Dow Jones avanzó un +0,22%, mientras que el Nasdaq 100 cedió levemente un -0,04%. En Europa predominó el tono negativo con caídas en el Stoxx 600 -0,11%), el IBEX 35 (-0,44%) y el CAC 40 (-0,09%), con excepción del UK100 (+0,11%). Asia cerró con retrocesos en el Nikkei (-0,22%) y el China 50 (-1,49%), contrarrestados por leves alzas en el Hang Seng (+0,04%). En materias primas, el petróleo cotizó ligeramente a la baja (WTI -0,24% y Brent -0,04%), mientras que los metales preciosos se dispararon con el oro ganando un +3,59% y la plata un +4,04%; por su parte, Bitcoin repuntó con fuerza un +5,76% hasta los 68.300.
Desde mi perspectiva, la sesión de hoy demostró alta volatilidad y ruido, con un inicio de sesión favorable para los activos de riesgo pero con cambio de dirección en la tarde, con una notable rotación de capitales hacia activos de refugio como los metales preciosos y las criptomonedas, en un entorno donde el debilitamiento del dólar y la caída de los rendimientos de la deuda soberana compensaron la postura restrictiva transmitida por la Reserva Federal. La intervención del Tesoro en la curva de rendimientos y el alivio de tensiones comerciales con Canadá amortiguaron la volatilidad en las acciones, aunque la divergencia entre el S&P 500 y el sector tecnológico invita a mantener cierta cautela. Para las próximas jornadas, la clave residirá en si la debilidad del dólar por el impacto en los bonos consolida la recuperación en los activos de riesgo o si la firmeza de la Fed sobre las tasas de interés vuelve a presionar las valoraciones bursátiles.
Laura Torres, Directora de Inversión, IMB Capital Quants




