La formación argentina concentra recursos suficientes para cubrir durante décadas el consumo de gas de cinco países del Cono Sur y abre oportunidades de exportación hacia Chile, Uruguay y Brasil.
América Latina y el Caribe cuentan con importantes recursos energéticos, pero todavía enfrentan brechas de infraestructura, pobreza energética y una creciente necesidad de reducir las emisiones. En este escenario, el gas natural mantiene un papel estratégico y Vaca Muerta aparece como uno de los principales activos con capacidad para modificar el mercado energético sudamericano.
Según el informe “Argentina, The Promise of Vaca Muerta”, elaborado por International Gas Union, Arpel y Olade, la región concentra reservas convencionales y no convencionales de gran magnitud, entre ellas los recursos de Venezuela, Vaca Muerta en Argentina y los yacimientos presal de Brasil. Sin embargo, América Latina y el Caribe todavía no han logrado aprovechar plenamente ese potencial para impulsar el desarrollo económico y la integración energética.
En 2024, la región produjo unos 202.000 millones de metros cúbicos de gas natural, equivalentes a aproximadamente el 5% de la producción mundial. La participación latinoamericana se ha reducido en los últimos años, mientras la producción global aumentó con fuerza, principalmente por el desarrollo del gas de lutitas en Estados Unidos.
Recursos de Vaca Muerta podrían abastecer al Cono Sur por décadas
La magnitud de Vaca Muerta marca una diferencia. Una estimación del Instituto Argentino del Petróleo y Gas correspondiente a 2024 ubica sus recursos técnicamente recuperables de gas natural entre 4,1 y 11,1 billones de metros cúbicos, con un valor de referencia de 7,2 billones.
El informe compara ese volumen con el consumo de Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y Chile. En conjunto, estos cinco países demandaron aproximadamente 90.000 millones de metros cúbicos de gas en 2024, por lo que los recursos técnicamente recuperables de Vaca Muerta podrían cubrir ese consumo durante un período de entre 45 y 124 años, dependiendo del nivel de recursos que finalmente pueda recuperarse.
El dato dimensiona el potencial de la formación argentina para convertirse en una fuente de abastecimiento regional durante varias décadas. Además, podría contribuir a resolver una de las principales limitaciones históricas de la integración gasífera sudamericana, la falta de excedentes disponibles para exportar.
La infraestructura regional ya existe, pero está subutilizada
Sudamérica cuenta con una red de gasoductos transfronterizos construida durante las últimas décadas. Son 16 gasoductos internacionales que conectan Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile, Colombia y Venezuela, pero una parte importante de esta infraestructura permanece infrautilizada.
El informe atribuye esta situación principalmente a la interrupción de las exportaciones argentinas de gas desde fines de la década de 2000 y, posteriormente, a la caída de la producción boliviana. Por ello, el desafío regional no estaría concentrado únicamente en construir nuevos sistemas de transporte, sino en generar suficiente producción para utilizar la infraestructura existente.
El crecimiento de Vaca Muerta podría cambiar este escenario y permitir que Argentina recupere un papel central en el mercado gasífero del Cono Sur.
Argentina transforma su producción y recupera exportaciones
El cambio ya comenzó a reflejarse en la producción argentina. El gas no convencional pasó de 17 millones de metros cúbicos diarios en 2015 a 90 millones en 2025, mientras que la producción convencional se redujo de 100 a 52 millones de metros cúbicos diarios durante el mismo período.
Prácticamente todo el crecimiento del gas no convencional estuvo asociado a Vaca Muerta. El aumento permitió compensar la caída del gas convencional y generar un crecimiento neto de 20% en la producción total durante el período analizado.
Este proceso también permitió recuperar las exportaciones hacia países vecinos, principalmente Chile. El país se convirtió en el principal destino del gas argentino, especialmente mediante el gasoducto GasAndes, lo que permitió sustituir parte de las importaciones chilenas de GNL, de mayor costo.
La capacidad de exportación hacia Chile ronda actualmente los 30 millones de metros cúbicos diarios, frente a una demanda promedio de unos 19 millones de metros cúbicos diarios entre 2020 y 2024. El potencial de crecimiento, por tanto, dependerá de nuevas obras en el sistema argentino de transporte.
Chile y Uruguay aparecen entre los mercados con mayor potencial
Las obras ejecutadas en Argentina buscan adaptar la infraestructura a la nueva distribución geográfica de la producción. Entre ellas figuran el Gasoducto Perito Moreno, el Gasoducto Mercedes-Cardales, nuevas estaciones de compresión y ampliaciones del sistema de transporte.
Según el informe, estas inversiones permitirían incorporar 14 millones de metros cúbicos diarios adicionales desde el invierno de 2027. También se completó la reversión del Gasoducto Norte, que permitió reemplazar parte del suministro boliviano y reforzar el abastecimiento interno.
Chile podría incrementar significativamente sus compras de gas argentino. Las estimaciones citadas señalan que el país podría requerir hasta 14,7 millones de metros cúbicos diarios para reemplazar centrales de generación a carbón, particularmente en la zona norte.
Uruguay también podría beneficiarse de un mayor excedente argentino. Durante el invierno de 2024, el precio promedio del gas exportado desde Argentina hacia Uruguay alcanzó los US$3,8 por MMBtu, debido en parte a que el mecanismo de precios está relacionado con el costo del GNL que Argentina debe importar.
Si Vaca Muerta permite reducir o eliminar esas importaciones, el esquema podría modificarse y abrir espacio para que Uruguay acceda a gas argentino a precios más competitivos.
Brasil es el gran mercado que busca Vaca Muerta
Brasil representa una de las oportunidades más importantes para el gas argentino, aunque el acceso a ese mercado requiere nuevas inversiones. Actualmente se analizan cuatro alternativas de transporte mediante Bolivia, Paraguay, Uruguay y el corredor de Uruguaiana.
La opción de Uruguaiana permitiría aprovechar parte de una infraestructura construida en la década de 1990. Del lado argentino existe el gasoducto Aldea Brasilera, Uruguaiana, de 437 kilómetros, mientras que en Brasil se construyeron dos tramos del gasoducto Uruguaiana, Porto Alegre.
El principal obstáculo es la sección central de aproximadamente 590 kilómetros, que nunca llegó a construirse. Su ejecución permitiría transportar unos 15 millones de metros cúbicos diarios de gas argentino hacia Brasil, con una inversión estimada en US$500 millones.
Considerando las obras necesarias en ambos países, el informe calcula que habilitar las exportaciones argentinas hacia Brasil mediante Uruguaiana podría requerir alrededor de US$4.500 millones, de los cuales unos US$2.500 millones corresponderían al lado argentino.
Vaca Muerta también apunta al mercado mundial de GNL
La expansión de Vaca Muerta no se limita a los mercados regionales. El GNL representa otra vía para monetizar sus recursos y conectar la producción argentina con compradores internacionales.
En este segmento, Argentina avanza con proyectos de gran escala. Southern Energy FLNG contempla dos unidades flotantes en el Golfo de San Matías. La primera, Golar Hilli Episeyo FLNG, tendrá una capacidad de 2,45 millones de toneladas anuales y está prevista para iniciar operaciones en 2027.
La segunda unidad, Golar MK II FLNG, tendrá una capacidad de 3,50 millones de toneladas anuales y su puesta en marcha está prevista para 2028. El consorcio está integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG.
Southern Energy ya avanzó además en la búsqueda de compradores. En marzo de 2026 firmó un acuerdo definitivo con la alemana SEFE para suministrar 2 millones de toneladas anuales de GNL durante ocho años, con entregas previstas desde fines de 2027.
A este proyecto se suma Argentina LNG, desarrollado por YPF junto con Eni y XRG, de ADNOC. La iniciativa contempla inicialmente una capacidad de 12 millones de toneladas anuales, con una posible ampliación hasta 18 millones.
El reto será convertir los recursos en producción y exportaciones
El potencial de Vaca Muerta es enorme, pero su desarrollo a gran escala dependerá de la capacidad de Argentina para ampliar la producción, el procesamiento y el transporte. El crecimiento de la demanda regional y de los proyectos de GNL exigirá inversiones suficientes para evitar que la infraestructura se convierta nuevamente en el principal límite.
De acuerdo con otro estudio del IAPG citado en el informe, los proyectos de GNL actualmente en construcción o planificación podrían demandar casi 100 millones de metros cúbicos diarios de gas natural. Esto refleja la magnitud del desafío que enfrenta Argentina para transformar sus recursos en una oferta exportable sostenida.
Si las inversiones avanzan, Vaca Muerta podría consolidarse como el principal motor del crecimiento gasífero argentino y, al mismo tiempo, convertirse en una pieza central de una nueva etapa de integración energética en Sudamérica. Su capacidad potencial, equivalente a varias décadas del consumo actual de Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y Chile, coloca a la formación neuquina en el centro de las oportunidades energéticas de la región.




