Las transferencias inmediatas en Perú superaron los S/ 241 millones en abril de 2026, según el BCRP, reflejando la creciente demanda por pagos más rápidos. En 2025, el Perú recibió US$ 5.368 millones en remesas provenientes del exterior, el mayor monto registrado hasta la fecha, según el BCRP.
Pedir comida, reservar un viaje o enviar dinero entre bancos locales puede tomar apenas unos segundos. Sin embargo, cuando el dinero debe cruzar las fronteras, el tiempo parece retroceder. Una transferencia internacional todavía puede tardar entre uno y cinco días hábiles, e incluso más.
Según la consultora Grand View Research, el mercado de pagos transfronterizos en América Latina alcanzó un valor de US$ 30.690 millones en 2025 y mantendrá un crecimiento anual de 7,4% entre 2026 y 2033.
“La demora va más allá de un tema bancario. Miles de empresas, emprendedores y profesionales en el Perú dependen de los pagos internacionales para operar y crecer. Cuando el dinero tarda en llegar, también se retrasan decisiones de negocio y oportunidades de inversión. La velocidad de los pagos se ha convertido en un factor clave para la competitividad”, agregó Juan Carlos Echeandia, Country Manager Perú, quien explicó tres razones por las que las transferencias internacionales todavía no alcanzan la inmediatez de los pagos locales:
- Múltiples intermediarios. Muchas operaciones deben pasar por uno o varios bancos corresponsales antes de llegar al destinatario, sumando etapas de validación y procesamiento.
- Controles regulatorios y de seguridad. Las entidades financieras deben realizar verificaciones relacionadas con el cumplimiento normativo, la prevención del lavado de activos y la validación de la información de los usuarios.
- Conversión de divisas y conciliación de sistemas. Cuando la operación involucra distintas monedas y plataformas de pago, los tiempos de acreditación pueden extenderse.
Mientras el Perú avanza en la adopción de pagos inmediatos y los usuarios se acostumbran a realizar operaciones en tiempo real, las transferencias internacionales continúan enfrentando barreras que generan incertidumbre y afectan el flujo de dinero de personas y empresas. Para muchas organizaciones, especialmente las pequeñas y medianas, esperar varios días por un pago puede significar postergar decisiones importantes o perder capacidad de respuesta frente a nuevas oportunidades.
“La rapidez para mover dinero entre países ha dejado de ser una comodidad para convertirse en una necesidad estratégica. Reducir las fricciones en las transferencias internacionales no solo mejoraría la experiencia de los usuarios, sino que también permitiría que el Perú avance hacia una economía más ágil, competitiva y preparada para participar en un mercado cada vez más global”, concluyó Echeandia.




