La pérdida de 23.000 empleos en Estados Unidos en julio reavivó las expectativas de menores tasas de interés, impulsando a las bolsas y al oro, mientras el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro retrocedieron.
La jornada de hoy en los mercados financieros globales estuvo marcada por una profunda recalibración de las expectativas monetarias sobre la Reserva Federal tras la publicación del reporte oficial de empleo (NFP). Las nóminas no agrícolas en Estados Unidos sufrieron una contracción sorpresiva de -23,000 empleos (frente a un crecimiento de +80,000 previsto) junto con una revisión a la baja del dato anterior a 20,000, mientras que la tasa de desempleo bajó inesperadamente al 4.1% (frente al 4.2% proyectado). Este enfriamiento en la contratación provocó una drástica caída en los rendimientos de los bonos del Tesoro y llevó a Thomas Barkin, de la Fed, a describir el mercado laboral en un «equilibrio débil», al tiempo que la tasa de actividad cedió el terreno ganado desde 2021 y el asesor de la Casa Blanca, Hassett, estimó la tasa de contratación de equilibrio en torno a 40,000 puestos al mes. En contraste con el debilitamiento del empleo, la productividad laboral en Estados Unidos se aceleró a un +1.4% anualizado en el segundo trimestre de 2026 (frente al +0.6% previsto), apoyada por un salto del 1.9% en el sector manufacturero, mientras los costes laborales unitarios crecieron un moderado 1.3% (por debajo del 2.1% esperado). Con la previsión de inflación a 5 años de la Fed de Nueva York estable en 3% y Goldman proyectando un 2.3% para 2027, el mercado de futuros reaccionó descartando 1.2 subidas de tipos de interés de aquí a finales de año.
Al interior del sector tecnológico y de las grandes multinacionales, el desplome en las rendimientos soberanos tras el dato del NFP otorgó un fuerte impulso operativo a la renta variable de mayor capitalización bursátil. Paralelamente, en la esfera corporativa global destacaron los movimientos estratégicos en la cadena de semiconductores, con SK Hynix evaluando alternativas por 3,000 millones de dólares respecto a sus activos en plantas de Chongqing, China, pudiendo retener una participación minoritaria. A la par, el debilitamiento del dólar y el apetito por riesgo sirvieron de catalizador para el sector minero e industrial, respaldando los flujos hacia emisoras vinculadas al comercio asiático y de materias primas.
Los índices bursátiles y los activos globales reflejaron un claro tono comprador favorecido por el cambio en las perspectivas de tasas de la Fed y la caída del billete verde. En Estados Unidos, el US100 lideró los avances en Wall Street con una subida del +1.00% (29,672.1 unidades), seguido por el US500 que avanzó un +0.53% (7,747.5 unidades) y el Dow Jones con un +0.29% (54,008.5 unidades). En Europa, el STOXX 600 sumó un +0.31% (660.26 puntos), mientras que en Asia el Nikkei 225 repuntó un +0.96% (66,130 unidades) y el China A50 subió +0.83% (15,091.5 puntos). En los mercados de divisas y materias primas, el índice dólar DXY retrocedió un -0.43% (99.532 unidades); los crudos cotizaron a la baja con el WTI cayendo -1.00% ($77.853) y el Brent -1.08% ($86.028), mientras que el oro al contado se disparó un +2.40% cotizando en $4,342.46 (con los futuros superando los $4,400 tras un rally del 8.1% en 72 horas) y el Bitcoin subió un +0.76% hasta los $64,743.
Desde mi perspectiva, hacia las próximas sesiones la lectura positiva de los inversionistas confirma que el mercado está celebrando la perspectiva de una política monetaria más holgada de la Reserva Federal, asimilando la pérdida neta de nóminas como un catalizador para congelar cualquier intento de ajuste monetario adicional. Si las ganancias en productividad laboral continúan conteniendo los costos de las empresas sin degenerar en un deterioro acelerado del consumo privado, el impulso hacia máximos históricos en las megacapitalizaciones se mantendrá firme. Sin embargo, para sostener esta narrativa alcista hacia el cierre de trimestre, la mesa de dinero evaluará con lupa si la contracción del empleo es una anomalía pasajera o el inicio de una desaceleración más profunda que ponga a prueba la resistencia del ciclo económico.
Laura Torres, Directora de Inversión, IMB Capital Quants



