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miércoles, agosto 5, 2026
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¿Sabe dónde están sus datos en la era de la IA?

Por Adrian Johnson, Chief Revenue Officer de Hitachi Vantara

La inteligencia artificial está transformando la forma en que las organizaciones operan, innovan y compiten. Pero antes de acelerar su adopción, los líderes empresariales deben responder una pregunta clave: ¿saben dónde están sus datos, quién tiene acceso a ellos y bajo qué regulaciones se administran?

En América Latina, este desafío adquiere mayor relevancia a medida que crece la adopción de IA y evolucionan las regulaciones sobre privacidad, soberanía digital y protección de datos. Según la CEPAL y la UNCTAD, más de 18 países de la región ya cuentan con leyes integrales de protección de datos personales, mientras que IDC proyecta un crecimiento superior al 25% anual del gasto en IA durante los próximos años.

En este contexto, la gobernanza de los datos deja de ser solo una práctica para convertirse en un requisito estratégico que permita innovar con confianza, cumplir las crecientes exigencias regulatorias y aprovechar el potencial de la IA.

El aumento del volumen de datos, la sofisticación de los ciberataques y un entorno geopolítico cada vez más complejo están redefiniendo la forma en que las organizaciones gestionan su información y planifican su infraestructura tecnológica. Según McKinsey, apenas un tercio de las organizaciones cuenta con capacidades maduras de gobernanza de datos y supervisión de inteligencia artificial.

La IA hace que los datos sean más importantes que nunca

La inteligencia artificial representa una oportunidad extraordinaria para generar valor a partir de los datos. Pero esa oportunidad depende completamente de la preparación de dichos datos.

No basta con alimentar modelos de lenguaje o aplicaciones de IA agéntica con cualquier tipo de información. Los datos deben ser precisos, consistentes, completos, clasificados y entendidos dentro de un marco sólido de gobernanza. De lo contrario, la IA producirá respuestas incorrectas, sesgadas o difíciles de explicar.

El State of Data Infrastructure Report 2025 de Hitachi Vantara muestra que solo una de cada tres organizaciones ha logrado mejorar la calidad de sus datos para entrenar modelos y obtener resultados explicables.

Sin confianza en los datos, disminuye la confianza en la IA. Y cuando la confianza desaparece, también lo hacen la adopción, la innovación y el retorno de inversión.

La soberanía digital ya forma parte de la agenda empresarial

Al mismo tiempo, la evolución del entorno regulatorio está cambiando profundamente la forma en que las organizaciones administran su información. Ya no basta con proteger los datos. También es necesario saber exactamente dónde residen, bajo qué jurisdicción se almacenan, quién puede acceder a ellos, cómo se transfieren entre países y qué normativas regulan su tratamiento.

La Unión Europea inició este camino con el Reglamento de Protección de Datos (RGPD), pero hoy el concepto de soberanía digital se extiende rápidamente a múltiples regiones, incluida América Latina. La región está fortaleciendo sus leyes de protección de datos, incrementando las exigencias sobre privacidad, transferencia internacional de información, seguridad y responsabilidad de las organizaciones.

Como consecuencia, la soberanía digital ha dejado de ser un asunto exclusivamente tecnológico para convertirse en una prioridad estratégica que involucra a directorios, áreas legales, responsables de riesgo, cumplimiento normativo y seguridad de la información.

Comprender la ubicación jurídica de los datos

En este nuevo escenario, los CIO, CDO, CISO y decisores de negocios necesitan comprender con precisión las obligaciones regulatorias que afectan a cada conjunto de datos.

La ubicación de los datos ya no es únicamente una cuestión física. También es una cuestión jurídica. Cada vez que la información atraviesa redes internacionales o se almacena en infraestructuras distribuidas, puede quedar sujeta simultáneamente a diferentes marcos regulatorios y jurisdicciones.

Por ello, decisiones sobre cómo mantener cargas de trabajo en infraestructura propia, utilizar nubes públicas, modelos híbridos o servicios soberanos deben evaluarse considerando no solo criterios técnicos o económicos, sino también regulatorios y de gobernanza.

La infraestructura debe estar preparada para la IA y el cumplimiento regulatorio

La mayor parte de la infraestructura tecnológica empresarial fue diseñada para soportar aplicaciones tradicionales. No fue concebida para responder a las demandas actuales de la inteligencia artificial.

Hoy las organizaciones enfrentan simultáneamente varios desafíos:

  • La IA requiere cargas de trabajo mucho más intensivas.
  • El crecimiento exponencial de los datos continúa.
  • La complejidad tecnológica aumenta.
  • Las regulaciones evolucionan constantemente.
  • La resiliencia y la disponibilidad son indispensables.
  • La gobernanza de los datos se transforma en un requisito para cumplir con las normativas y generar resultados confiables mediante IA.

Para responder a este nuevo escenario, las organizaciones necesitan una infraestructura de datos preparada para la inteligencia artificial que combine alto rendimiento, escalabilidad, resiliencia, seguridad y facilidad de administración. Pero la tecnología, por sí sola, no es suficiente.

Es indispensable saber qué datos posee la organización, clasificarlos según su criticidad, identificar la información sensible, comprender qué regulaciones aplican a cada conjunto de datos y establecer políticas claras sobre su almacenamiento, acceso, movilidad y utilización por aplicaciones de IA.

La gobernanza de datos será un factor competitivo

Las consecuencias de no actuar son significativas. Las organizaciones pueden enfrentar sanciones regulatorias por incumplimientos relacionados con privacidad, protección de datos o soberanía digital.

Asimismo, los proyectos de inteligencia artificial desarrollados sobre datos deficientemente gobernados generan respuestas poco confiables, incrementan el riesgo operativo y reducen el valor del negocio.

En un mercado donde la adopción de IA se acelera, la gobernanza de los datos deja de ser únicamente una función de cumplimiento normativo para convertirse en una ventaja competitiva.

Las empresas que logren combinar infraestructura moderna, gobierno de datos, cumplimiento regulatorio y soberanía digital estarán mejor preparadas para innovar con confianza.

Las que no lo hagan corren el riesgo de quedarse atrás.