Este enfoque toma más fuerza en una jornada en la que sectores estadounidenses relacionados con la actividad productiva también muestran un desempeño positivo. El XLI, asociado al sector industrial, y el XLB, vinculado a materiales básicos, operan en terreno positivo, reforzando la idea de que el movimiento de la plata está conectado con expectativas de demanda física e industrial. A diferencia del oro, cuyo comportamiento suele estar más atado a tasas de interés reales, dólar, bancos centrales y flujos defensivos, la plata incorpora una narrativa adicional, la de un metal escaso, con demanda creciente y con aplicaciones indispensables en cadenas productivas de alto valor agregado.
El dato clave para las próximas horas será la inflación de Estados Unidos, que se publicará mañana, en medio de un entorno donde el conflicto en Medio Oriente puede seguir generando presión sobre los precios de la energía y, por ende, sobre las expectativas inflacionarias. Si el dato resulta más alto de lo esperado por causas derivadas hacia el conflicto, podría impulsar los rendimientos de los bonos y fortalecer al dólar, generando cierta toma de ganancias y retrocesos en metales. Sin embargo, para la plata, el trasfondo industrial puede seguir actuando como soporte estructural, especialmente si los sectores de materiales e industriales mantienen fortaleza. A corto plazo, los niveles técnicos relevantes para la plata podrían ubicarse en la zona de US$76 y US$68 como soportes principales, mientras que por la parte superior las referencias más importantes se encuentran cerca de US$87 y US$90 como resistencias inmediatas. Una ruptura sostenida por encima de estos niveles superiores podría reforzar la continuidad del movimiento alcista, mientras que una corrección hacia los soportes mencionados serviría para evaluar la fortaleza real de la demanda compradora.
Laura Torres, Directora de Inversiones IMB Capital Quants





