Los edificios representan cerca del 30% del consumo energético global, según la Agencia Internacional de Energía (IEA). Especialista de Tgestiona comparte recomendaciones prácticas para mejorar la eficiencia y reducir costos operativos.
Los edificios representan aproximadamente el 30% del consumo energético global, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), lo que posiciona a la eficiencia energética como un factor clave para la sostenibilidad y competitividad de las empresas. En este contexto, optimizar el consumo en instalaciones corporativas no solo permite reducir costos operativos, sino también mejorar la gestión de recursos y fortalecer la reputación empresarial.
En ese sentido, una adecuada gestión energética también contribuye a reducir la huella de carbono, cumplir con estándares ambientales y responder a un entorno donde la sostenibilidad es cada vez más valorada por clientes e inversionistas.
Bajo este panorama, Jorge Canales, Gerente de Gestión del Cambio de Tgestiona, comparte cuatro aplicaciones prácticas de inteligencia artificial y automatización que pueden implementarse de manera progresiva en edificios corporativos:
- Monitoreo inteligente del consumo: Contar con sistemas que midan el consumo de energía en tiempo real permite saber exactamente dónde, cuándo y cómo se está gastando. Esta información ayuda a detectar excesos, como equipos que permanecen encendidos sin necesidad o picos de consumo en ciertos horarios. Con estos datos, las empresas pueden tomar decisiones más precisas, priorizar acciones y evitar gastos innecesarios.
- Automatización de la climatización (aire acondicionado y ventilación): Los sistemas de aire acondicionado y ventilación suelen ser los que más energía consumen en un edificio. Automatizarlos permite que funcionen solo cuando realmente se necesitan, por ejemplo, ajustando la temperatura según la cantidad de personas en un espacio o el clima exterior. Esto evita el uso excesivo de energía sin afectar la comodidad de los usuarios.
- Gestión eficiente de la iluminación: Implementar sensores que encienden o apagan las luces automáticamente según la presencia de personas o la luz natural disponible es una de las formas más simples de ahorrar energía. Por ejemplo, en oficinas o salas de reuniones vacías, la luz se apaga sola, evitando consumos innecesarios y reduciendo el gasto de forma constante.
- Mantenimiento preventivo basado en datos: Los equipos que no funcionan correctamente suelen consumir más energía. A través del análisis de datos, es posible detectar señales de desgaste o fallas antes de que ocurran, como un aire acondicionado que empieza a trabajar más de lo normal. Esto permite hacer mantenimientos a tiempo, evitar sobreconsumos y reducir costos por reparaciones mayores.
“Hoy, la eficiencia energética no es solo una iniciativa operativa, es una decisión estratégica. Desde Tgestiona, vemos que las empresas que gestionan su consumo de manera inteligente no solo reducen costos, sino que convierten la energía en una palanca de competitividad, con impacto directo en la rentabilidad y en su posicionamiento frente a un mercado cada vez más exigente en sostenibilidad”, señala Jorge Canales, Gerente de Gestión del Cambio de Tgestiona.





