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viernes, julio 17, 2026
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Petróleo sube más de 11% por tensión entre EE. UU. e Irán y amenaza sobre el Estrecho de Ormuz

Los precios del Brent y del WTI registran su mayor avance semanal en meses, impulsados por el riesgo de interrupciones en el suministro de crudo desde Oriente Próximo y la creciente incertidumbre geopolítica.

El petróleo se encamina a cerrar una de sus semanas más fuertes de los últimos meses, impulsado por la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y por el creciente riesgo de interrupciones en el suministro desde Oriente Próximo. Los futuros del Brent avanzan hasta los US$84,88 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) alcanza los US$79,62, con ambos referentes acumulando ganancias superiores al 11% durante la semana.

El movimiento refleja un cambio profundo en la percepción de riesgo del mercado. Hasta hace pocos días, los inversionistas evaluaban el conflicto principalmente como una fuente de volatilidad política. Actualmente, la atención se concentra en la posibilidad concreta de que las hostilidades afecten la navegación, las exportaciones regionales y la disponibilidad física de crudo en los mercados internacionales.

Estados Unidos completó una sexta noche consecutiva de ataques contra objetivos iraníes, mientras Teherán ha reiterado sus amenazas de interrumpir el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz. Esta vía concentra aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y combustibles, por lo que cualquier paralización parcial o prolongada tendría consecuencias inmediatas sobre los precios y la seguridad energética global.

La actividad naviera en la zona ya presenta señales de deterioro. El tráfico de embarcaciones se redujo con fuerza después de la reimposición del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes. Aunque todavía no existe una interrupción total de los flujos, el mercado no necesita esperar un cierre completo para incorporar una prima adicional. El aumento de los seguros, los desvíos marítimos, los retrasos operativos y la menor disposición de las navieras a atravesar la zona también elevan el costo efectivo del suministro.

Desde mi perspectiva, el petróleo está entrando en una etapa en la cual los fundamentos tradicionales comienzan a quedar subordinados a los titulares geopolíticos. Los inventarios, la producción y la demanda continúan siendo relevantes, pero una declaración militar, un ataque sobre infraestructura energética o un nuevo bloqueo pueden generar movimientos de varios dólares en cuestión de horas.

Los datos estadounidenses también aportan respaldo al movimiento. La Administración de Información Energética informó que las reservas de crudo disminuyeron en 1,7 millones de barriles durante la semana finalizada el 10 de julio, mientras que las existencias de gasolina retrocedieron en 1,5 millones. Este comportamiento reduce parte del margen disponible para absorber una eventual interrupción externa y aumenta la sensibilidad del mercado frente a cualquier riesgo adicional sobre la oferta.

Mi escenario central mantiene un sesgo claramente alcista. Mientras continúen los ataques y persista la amenaza sobre Ormuz, el Brent podría buscar inicialmente la zona de US$88 a US$90 por barril. Una escalada adicional, acompañada de daños sobre infraestructura energética o interrupciones más visibles del tránsito marítimo, podría reabrir la discusión sobre precios superiores a los US$100 por barril. El WTI, por su parte, podría consolidarse sobre los US$80 y extender su recuperación durante las próximas semanas.

También existe una alternativa bajista. Los mediadores regionales continúan explorando vías diplomáticas después del colapso del alto el fuego anterior. Una señal creíble de distensión, acompañada por una normalización gradual del tráfico marítimo, podría eliminar parte de la prima geopolítica incorporada durante la semana. En ese escenario, el Brent podría corregir hacia la zona de US$80-US$81, mientras que el WTI tendría espacio para regresar al rango de US$75-US$77.

Aun así, considero que el potencial alcista continúa siendo superior al bajista. Las ganancias semanales superiores al 11% no responden únicamente a una reacción emocional frente al conflicto, sino a una modificación efectiva de la percepción de riesgo sobre la oferta mundial. El mercado está pagando una prima porque una de las principales arterias energéticas del planeta se encuentra bajo amenaza directa.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group