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martes, junio 16, 2026
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Petróleo cae tras avance de acuerdo EE.UU.–Irán y mercados anticipan menor presión inflacionaria

El posible fin del conflicto en Medio Oriente reduce la prima de riesgo geopolítico, impulsa las bolsas y abre expectativas de menores costos energéticos a nivel global.

El anuncio de un acuerdo de paz preliminar entre Washington y Teherán, cuya firma formal está prevista para este viernes en Ginebra, provocó una reacción inmediata en los mercados. El Brent se desplomó cerca de un 5% durante la jornada posterior al anuncio, mientras que el WTI registró una caída similar, borrando buena parte de las ganancias acumuladas durante los meses más intensos del conflicto.

Aunque este martes ambos contratos muestran un rebote técnico moderado, con el Brent cotizando cerca de los US$83,7 por barril y el WTI en torno a los US$81,4, el mensaje que están entregando los mercados parece bastante claro: la prima de riesgo geopolítico comienza a desaparecer.

Los inversionistas están comenzando a descontar un escenario donde el flujo energético desde el Golfo Pérsico vuelva gradualmente a la normalidad. El entendimiento anunciado contempla el cese de las hostilidades, la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz y el levantamiento de ciertas restricciones marítimas que habían limitado el transporte energético durante los últimos meses. La sola posibilidad de recuperar parcialmente esos flujos ha sido suficiente para modificar radicalmente las expectativas de oferta global. No obstante, sería un error asumir que todo está resuelto.

Todavía existen múltiples interrogantes sobre la implementación práctica del acuerdo. Los mercados deberán observar la velocidad con la que se normalizan las operaciones marítimas, el regreso efectivo de las navieras a la zona, los costos de los seguros y la capacidad logística para restablecer cadenas de suministro que llevan meses funcionando bajo restricciones. Por esa razón, el rebote observado durante las últimas horas también resulta comprensible.

El mercado está intentando encontrar un nuevo punto de equilibrio entre la desaparición del riesgo geopolítico y las dificultades operativas que aún persisten. En paralelo, el comportamiento de otros activos financieros ayuda a entender la magnitud del cambio de escenario. Wall Street registró una fuerte subida durante el inicio de la semana. El S&P 500 avanzó cerca de un 1,7%, mientras que el Nasdaq superó el 3%, impulsado tanto por la caída del petróleo como por el renovado apetito por activos de riesgo. Los inversionistas interpretan que un petróleo más barato reduce las presiones inflacionarias y mejora las perspectivas económicas para los próximos meses.

El oro también refleja esta transición. Después de recuperarse desde los mínimos recientes y estabilizarse cerca de los US$4.313 por onza, el metal precioso ha comenzado a perder parte del protagonismo que había ganado durante el conflicto. Aunque sigue funcionando como cobertura frente a la incertidumbre, el avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán reduce parcialmente la necesidad de refugio que había sostenido la demanda durante los últimos meses.

En otras palabras, el mercado parece estar rotando desde la protección hacia la búsqueda de oportunidades. Las implicaciones económicas de este cambio pueden ser significativas. Si el acuerdo de paz logra consolidarse y el crudo continúa retrocediendo, podría comenzar a generarse el efecto contrario. Menores precios energéticos implican menores costos operativos para empresas, alivio sobre las cadenas productivas y una presión inflacionaria menos intensa para los bancos centrales. Esto podría transformarse en una noticia particularmente positiva para economías importadoras de energía y para consumidores que han convivido durante meses con elevados costos asociados al combustible.

Desde mi perspectiva, el escenario base comienza a favorecer una continuidad bajista para el petróleo durante las próximas semanas. Mientras el acuerdo avance según lo previsto y no aparezcan nuevos focos de tensión en Oriente Medio, el Brent podría continuar corrigiendo hacia zonas comprendidas entre los US$80 y US$82 por barril. Una ruptura consistente de esos niveles incluso abriría espacio para movimientos adicionales hacia la región de US$78.

Sin embargo, como siempre ocurre en materias primas, existe un escenario alternativo, cualquier retraso en la implementación del acuerdo, dificultades para reabrir completamente el estrecho de Ormuz o nuevos episodios de tensión militar podrían devolver rápidamente la volatilidad al mercado. Bajo ese contexto, el Brent podría recuperar terreno hacia zonas de US$88 e incluso US$90 por barril.

Por ahora, sin embargo, el balance de riesgos parece haber cambiado radicalmente. Y si esa nueva normalización se consolida, el petróleo podría seguir siendo protagonista durante las próximas semanas, pero esta vez por una razón muy distinta: una caída sostenida de los precios energéticos que podría terminar beneficiando a consumidores, empresas y economías de todo el mundo.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group