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martes, julio 14, 2026
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Perú supera los 34 millones de habitantes: el reto energético de las ciudades que siguen creciendo

Schneider Electric destaca la necesidad de modernizar edificios, servicios e infraestructura urbana para responder a una mayor demanda de energía con eficiencia, digitalización y resiliencia

El crecimiento de la población peruana ya no solo plantea desafíos de vivienda, transporte o servicios básicos. También exige mirar con mayor atención cómo se produce, distribuye y consume la energía en las ciudades. Según los primeros resultados de los Censos Nacionales 2025 del INEI, el Perú alcanzó los 34 millones 157 mil 732 habitantes, mientras que la medición más reciente sobre urbanización señala que, en 2023, el 82,6% de la población residía en áreas urbanas.

En ese contexto, el reto para las ciudades peruanas no es únicamente contar con más infraestructura, sino asegurar que esta pueda operar de manera más eficiente, conectada y preparada frente a picos de demanda, fallas o eventos climáticos. En 2024, la generación nacional de energía eléctrica alcanzó los 63.795 GWh, un crecimiento de 2,8% frente al año anterior.

En Perú, sectores como la minería, la manufactura, la infraestructura, los edificios comerciales y los centros de datos enfrentan una creciente presión por optimizar su consumo energético y reducir su impacto ambiental sin afectar la productividad. Frente a este escenario, la digitalización está permitiendo una gestión más eficiente de los recursos mediante el monitoreo continuo, el análisis de datos y la automatización de procesos.

“Cuando una ciudad crece, también aumenta la presión sobre sus edificios, hospitales, comercios, industrias, sistemas de transporte y servicios públicos. La pregunta ya no es solo cómo generar más energía, sino cómo gestionarla mejor. La digitalización permite que la infraestructura urbana deje de operar a ciegas y pueda anticipar consumos, detectar ineficiencias y responder con mayor rapidez ante cualquier interrupción”, señaló César De Armero Dubois, country manager de Perú y Bolivia de Schneider Electric.

El desafío se vuelve más visible en los principales centros urbanos del país. De acuerdo con los resultados de los Censos Nacionales 2025, Lima Metropolitana concentra 10 millones 129 mil 708 habitantes, equivalente al 29,7% de la población nacional. A ello se suma que, según el INEI, en 2023 el país contaba con 26 ciudades de más de 100 mil habitantes, mientras que Lima, Callao, Arequipa y Trujillo superaban el millón de habitantes.

Para Schneider Electric, la modernización energética de las ciudades no depende únicamente de ampliar la capacidad instalada, sino también de hacer más inteligente el uso de la energía disponible. Esto implica incorporar tecnologías que permitan monitorear consumos, detectar pérdidas, automatizar procesos, gestionar cargas y anticipar riesgos operativos en espacios clave para la vida urbana.

“La energía es la base silenciosa de una ciudad competitiva. Si un hospital, un edificio corporativo, una planta o un sistema de agua no puede operar de forma continua, el impacto no es solo técnico: afecta la calidad de vida de las personas y la productividad de la ciudad. Por eso, la resiliencia energética debe formar parte de la planificación urbana”, agregó De Armero.

La Agencia Internacional de Energía también ha señalado que las redes inteligentes, la respuesta de la demanda y las soluciones energéticas distribuidas pueden contribuir a mejorar la eficiencia, integrar energías renovables y fortalecer la resiliencia de los sistemas eléctricos. Para ciudades en crecimiento, este tipo de enfoque permite que la infraestructura no solo acompañe la expansión urbana, sino que también responda mejor a escenarios de mayor consumo, presión operativa y necesidad de sostenibilidad.

En el mes del Día Mundial de la Población, la conversación sobre crecimiento urbano abre una oportunidad para poner la energía en el centro de la planificación de las ciudades. No solo como un servicio que debe acompañar el aumento de habitantes, sino como una condición clave para construir infraestructura más eficiente, resiliente y preparada para las necesidades de los próximos años.