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miércoles, junio 24, 2026
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Paraguay crece 5,5% anual y consolida un “boom económico” impulsado por energía, agro e inversión extranjera

El país sudamericano mantiene una expansión por encima del promedio regional, con fuerte reducción de la pobreza, mejora del empleo y récord de inversión extranjera. Sin embargo, enfrenta el reto de convertir el crecimiento en desarrollo inclusivo y sostenible.

Paraguay ha registrado un crecimiento promedio de 5,5% anual en los últimos tres años, una tasa que lo ubica por encima del desempeño de sus países vecinos y del promedio general de Sudamérica. Este comportamiento económico sostenido ha estado acompañado por una mayor estabilidad macroeconómica, además de mejoras progresivas en distintos indicadores sociales que reflejan una recuperación gradual del ingreso en los hogares.

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, cerca de 300.000 personas lograron salir de la pobreza en los últimos dos años, lo que evidencia un impacto positivo del crecimiento en la estructura social del país. A ello se suma que el 2025 cerró con la tasa de desempleo más baja registrada en los últimos 13 años, reforzando la percepción de un ciclo económico expansivo.

Un ciclo de crecimiento con bases estructurales sólidas

El llamado “boom económico” paraguayo se sustenta en una combinación de factores estructurales que han fortalecido su desempeño en los últimos años. Entre ellos destacan un sistema tributario simple y competitivo, niveles de deuda pública relativamente moderados, inflación controlada y una población mayoritariamente joven que sostiene la dinámica del mercado laboral.

A estos elementos se suma la disponibilidad de energía renovable a bajo costo, que ha permitido mejorar la competitividad del país en sectores productivos y de inversión. Sin embargo, distintos economistas advierten que el actual ritmo de expansión podría empezar a moderarse hacia una fase de crecimiento más estable en los próximos años, sin perder necesariamente dinamismo.

Empleo en expansión, pero con desafíos de calidad laboral

El crecimiento económico ha tenido un impacto directo en la generación de empleo, con más de 260.000 nuevos puestos creados en los últimos tres años. Este resultado ha contribuido a mejorar parcialmente las condiciones del mercado laboral y a sostener el consumo interno en distintos sectores de la economía paraguaya.

No obstante, persiste un desafío estructural importante vinculado a la calidad del empleo, ya que alrededor del 60% de la fuerza laboral continúa en la informalidad. Esta situación limita el acceso a seguridad social, estabilidad laboral y mejores condiciones salariales, lo que mantiene una brecha entre el crecimiento económico y el bienestar efectivo de los trabajadores.

Reducción de pobreza y mejora en la percepción de riesgo país

En las últimas dos décadas, Paraguay ha logrado una reducción significativa de la pobreza, que pasó de más del 50% a aproximadamente 16%, según datos del Banco Mundial. En paralelo, la pobreza extrema también se redujo hasta niveles históricamente bajos de 2,4%, reflejando avances importantes en el bienestar de una parte de la población.

Este desempeño ha sido acompañado por mejoras en la calificación crediticia del país, lo que ha permitido reducir el riesgo percibido por los mercados internacionales. Este cambio ha facilitado el acceso a financiamiento externo en mejores condiciones y ha reforzado el atractivo del país para la inversión privada.

Energía renovable como eje del nuevo modelo económico

Uno de los pilares más relevantes del crecimiento paraguayo es su matriz energética basada en fuentes hidroeléctricas, principalmente a través de las represas de Itaipú y Yacyretá. Gracias a ello, el país se ha posicionado como uno de los mayores exportadores de energía limpia per cápita a nivel global, lo que le otorga una ventaja competitiva relevante en el contexto regional.

Este potencial energético ha despertado el interés de nuevas inversiones en sectores como centros de datos, industria tecnológica y manufactura avanzada. En ese sentido, la energía no solo se consolida como un recurso estratégico, sino también como un eje central del modelo de desarrollo económico que el país busca impulsar hacia el futuro.

Agricultura, recuperación exportadora y diversificación de mercados

La agricultura continúa siendo uno de los principales motores de la economía paraguaya, representando cerca de dos tercios de su actividad económica total. La producción de soja, carne bovina y otros productos agroindustriales sostiene una parte importante de las exportaciones y del ingreso nacional.

Tras la fuerte sequía registrada en 2022, el sector experimentó una recuperación desde 2023, impulsada por mejores cosechas y el repunte de los ingresos por exportaciones agrícolas. A ello se suma un proceso gradual de diversificación de mercados, con mayor orientación hacia Asia como destino estratégico para los productos paraguayos.

Inversión extranjera en expansión y grandes proyectos estratégicos

La inversión extranjera directa alcanzó los US$ 931 millones en 2024, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido en los últimos años. Este flujo de capital ha sido impulsado por la estabilidad macroeconómica del país y por la implementación de reformas orientadas a mejorar el clima de negocios.

Dentro de este contexto destaca el proyecto de la planta de celulosa de Paracel, considerado la mayor inversión privada en la historia del país, con más de US$ 4.000 millones. Este tipo de iniciativas refuerza la posición de Paraguay como destino atractivo para inversiones de gran escala en la región.

Baja presión fiscal y debate sobre el rol del Estado

Paraguay mantiene una presión fiscal cercana al 14% del PIB, una de las más bajas de América Latina, lo que ha sido un factor relevante para la atracción de inversión extranjera. Este esquema tributario ha permitido sostener una política de competitividad basada en menores cargas impositivas para empresas y capital productivo.

Sin embargo, este mismo modelo genera debates sobre la capacidad del Estado para financiar servicios públicos esenciales como salud, educación e infraestructura. La discusión se centra en cómo equilibrar competitividad fiscal con la necesidad de cerrar brechas sociales y mejorar la provisión de servicios.

Infraestructura y conectividad como motor de integración regional

El desarrollo de infraestructura logística se ha convertido en un componente clave del crecimiento paraguayo, especialmente a través de la hidrovía Paraguay-Paraná y el corredor bioceánico. Ambos proyectos buscan mejorar la conectividad del país con los principales mercados regionales y globales.

Estas obras permitirán reducir tiempos de transporte, disminuir costos logísticos y fortalecer la posición de Paraguay como un hub estratégico en el Cono Sur. A mediano plazo, se espera que estas mejoras tengan un impacto directo en la competitividad exportadora del país.

Perspectivas: crecimiento sostenido con mayor exigencia estructural

Las proyecciones económicas apuntan a que Paraguay continuará creciendo en los próximos años, aunque a un ritmo más moderado que el observado recientemente. Este cambio marcaría el paso de una etapa de expansión acelerada hacia una fase de crecimiento más estable y predecible.

El principal desafío será transformar este crecimiento en desarrollo inclusivo, con mejoras en la productividad, reducción de la informalidad y disminución de las desigualdades. En ese contexto, la sostenibilidad del modelo dependerá de la capacidad del país para convertir su dinamismo económico en bienestar social más amplio.